
Por Antonio María Dewlagdo para El Nuevo Herald
El senador y aspirante presidencial colombiano Miguel Uribe Turbay murió el lunes, dos meses después de haber sufrido un atentado que lo dejó con graves heridas de bala en la cabeza.
Su esposa, María Claudia Tarazona, confirmó la noticia a través de un emotivo mensaje en redes sociales. “Siempre serás el amor de mi vida. Gracias por una vida llena de amor, gracias por ser el mejor papá para nuestros hijos. Pido a Dios me muestre el camino para aprender a vivir sin ti. Nuestro amor trasciende este plano físico. Espérame… Descansa en paz amor de mi vida, yo cuidaré a nuestros hijos”, escribió en su cuenta de X.
Uribe, candidato presidencial por el partido opositor de derecha Centro Democrático, había sido atacado el 7 de junio durante un evento político en el barrio Modelia, en el occidente de Bogotá. Recibió dos disparos en la cabeza y uno en una pierna.
Fue sometido a varias cirugías y, aunque mostró signos de recuperación, su estado se agravó la semana pasada. La Fundación Santa Fe, el hospital donde permanecía internado, había anunciado el viernes que su estado clínico se había revertido en las últimas 48 horas “a una condición crítica debido a un episodio de hemorragia en el sistema nervioso central”.
El atentado conmocionó al país y desató una ola de solidaridad: miles de personas marcharon en Bogotá y más de 20 ciudades para rechazar la violencia política. Su muerte revive los fantasmas de los asesinatos de tres candidatos presidenciales en 1990: Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro. Uribe Turbay, de 38 años, había lanzado su candidatura presidencial en marzo, con una agenda centrada en seguridad, crecimiento económico e inversión extranjera.
Aunque no lideraba las encuestas, era considerado una figura emergente de la oposición conservadora y una voz crítica del presidente izquierdista Gustavo Petro. Su trayectoria política comenzó a los 25 años como concejal de Bogotá. Luego fue Secretario de Gobierno durante la alcaldía de Enrique Peñalosa, y en 2022 fue elegido senador tras unirse al Centro Democrático por invitación del expresidente Álvaro Uribe Vélez, con quien no tiene parentesco.
Pertenecía a una de las familias más influyentes de Colombia: era nieto del expresidente Julio César Turbay Ayala (1978-1982) y del dirigente liberal Rodrigo Uribe Echavarría. Su madre, la periodista Diana Turbay, fue secuestrada y asesinada por el Cartel de Medellín en 1991, cuando él tenía apenas cuatro años, una tragedia que recordó en un video de campaña grabado el año pasado en las montañas antioqueñas. “Fue aquí donde mi madre fue secuestrada por Pablo Escobar”, decía en el video.

