
Patricia Arencibia, The Post, US Correspondent
Miami, Florida, Dic 17, 2025.- La autoridad aeronáutica de Estados Unidos volvió a encender las luces de advertencia sobre los vuelos civiles que atraviesan o se aproximan al espacio aéreo venezolano. El motivo, según explicó el organismo, es el deterioro del escenario de seguridad y la creciente presencia de operaciones militares en la zona. La recomendación a las aerolíneas fue clara: extremar precauciones ante un contexto que considera cada vez más riesgoso.
La Administración Federal de Aviación repitió prácticamente los mismos términos utilizados en una advertencia emitida semanas atrás, subrayando el aumento de la actividad militar tanto dentro de Venezuela como en áreas cercanas. Para el regulador, ese escenario eleva el riesgo operativo para la aviación comercial que circula por la región.
La actualización del alerta llegó poco después de que un piloto de JetBlue reportara un episodio crítico: su avión estuvo a punto de colisionar con un avión cisterna de la Fuerza Aérea estadounidense en las proximidades del espacio aéreo venezolano. La compañía informó que el incidente fue notificado de inmediato a las autoridades norteamericanas.
En paralelo, Washington incrementó de manera visible su despliegue militar en el Caribe. Buques de guerra y aeronaves estadounidenses operan con frecuencia frente a la costa venezolana, en una estrategia que la Casa Blanca enmarca dentro de su ofensiva contra el narcotráfico. Según el gobierno estadounidense, estas acciones buscan sostener la presión sobre la administración de Nicolás Maduro.
En ese contexto, Donald Trump acusó directamente al mandatario venezolano de encabezar el denominado “cartel de los Soles”, al que su gobierno calificó recientemente como una organización narcoterrorista. Como parte de esa ofensiva, Estados Unidos ofreció una recompensa de 50 millones de dólares por información que permita capturar a Maduro.
La escalada también incluyó operaciones militares contra presuntas embarcaciones dedicadas al tráfico de drogas en el Caribe y en el Pacífico oriental. Esa campaña, que ya lleva más de tres meses, dejó al menos 95 muertos y contribuyó a profundizar la tensión en una región que combina conflictos políticos, intereses estratégicos y ahora, crecientes riesgos para la aviación civil.

