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Maduro impulsa alianza Colombia-Venezuela contra lo que dice es agresión de EEUU

Por Antonio María Delgado para El Nuevo Herald

Siendo el blanco de la mayor recompensa jamás ofrecida por Estados Unidos por una captura, el mandatario venezolano Nicolás Maduro hizo un llamado esta semana a Colombia para unir fuerzas frente a lo que describió como la agresión creciente por parte de Washington.

Maduro ofreció pocos detalles sobre cómo funcionaría su propuesta de alianza con el presidente izquierdista de Colombia, Gustavo Petro, pero sugirió una mayor cooperación entre ambos países y la unión de sus fuerzas armadas.

Sus declaraciones se produjeron pocos días después que Estados Unidos anunciara una recompensa de $50 millones por información que conduzca a la captura de Maduro, acusándolo de liderar una de las redes de narcotráfico más peligrosas del mundo.

Petro, un exguerrillero convertido en el primer presidente izquiedista de Colombia, respondió a ese anuncio de forma contundente, advirtiendo que una agresión militar contra Venezuela sería considerada un ataque contra Colombia. En junio, Petro acusó a funcionarios estadounidenses —nombrando específicamente al secretario de Estado Marco Rubio— de liderar un complot para derrocarlo, una acusación que luego trató de suavizar en una carta dirigida al presidente Donald Trump.

Maduro reforzó su llamado a la unidad durante su programa semanal de televisión, instando a la “cooperación entre autoridades—gobernadores, alcaldes, funcionarios públicos legítimos—para unir a dos gobiernos nacionales con sus ministerios, y para unir a las fuerzas armadas de Colombia con las fuerzas armadas bolivarianas” de Venezuela. Argumentó que la unión es necesaria para erradicar la violencia en los estados fronterizos y desmantelar el narcotráfico, pero el momento del pronunciamiento de Maduro sugiere que la propuesta fue emitida en respuesta directa a las acusaciones de Washington de que él es uno de los principales capos de la droga del mundo.

Acompañado por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y el ministro del Interior, Diosdado Cabello, Maduro enfatizó la lealtad de las fuerzas militares y de seguridad de Venezuela, señalando que la recompensa de $50 millones no debilitará su apoyo. Asimismo, elogió a las fuerzas armadas de Venezuela por defender la “paz y soberanía” del país sudamericano, presentándolas como defensoras frente a la agresión extranjera.

Esta muestra pública de unidad entre los integrantes del régimen se produce en medio de señales de que Washington continuará ejerciendo presión sobre el régimen. En una manifestación de ello, el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, dijo a Donald Trump Jr. en una entrevista esta semana que se avecinan “nuevas acciones” para presionar al régimen de Maduro en los “próximos días y semanas”.

Entre tanto, Maduro parece decidido a convertir la recompensa por su captura en un llamado a la movilización interna, mientras al mismo tiempo trata de irradiar una imagen de fortaleza. Informes de medios locales señalan que su gobierno ha lanzado una costosa campaña de propaganda para promover el mensaje de que la situación está bajo control. Se estima que se están gastando millones de dólares en carteles, manifestaciones, mercancía promocional y consignas antiestadounidenses.

A los empleados del sector público y a miembros de las fuerzas armadas se les ha instruido participar en manifestaciones a favor de Maduro, que han reunido participantes en Caracas y otras ciudades importantes. Altos funcionarios —incluyendo a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, al presidente de la Asamblea Nacional Jorge Rodríguez y a la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez— marcharon junto a simpatizantes, trabajadores públicos y grupos de motorizados en manifestaciones desafiantes tras el anuncio de la recompensa sin precedentes por parte de Estados Unidos.

Al anunciar la decisión de duplicar la recompensa existente de $25 millones, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, afirmó que Maduro lidera el Cartel de los Soles —una organización de narcotráfico incrustada en el aparato militar venezolano— y colabora con grupos como la banda venezolana Tren de Aragua, el Cártel de Sinaloa en México y otras redes criminales transnacionales.

Bondi calificó a Maduro como “uno de los mayores narcotraficantes del mundo y una amenaza para nuestra seguridad nacional”, y agregó que el aumento de la recompensa busca cerrar el cerco en su contra. Bondi también anunció el decomiso de más de 700 millones de dólares en activos vinculados a Maduro, incluidos dos aviones privados, nueve vehículos y varias propiedades.

Una acusación federal en Nueva York describe el presunto ascenso de Maduro dentro del Cartel de los Soles. Según documentos judiciales, tras la muerte del expresidente Hugo Chávez en 2013, Maduro pasó de ser un facilitador a convertirse en el líder del cartel, integrando sus operaciones con el aparato estatal venezolano. Los fiscales alegan que la estrategia del cartel iba más allá del lucro: buscaba exportar cocaína a Estados Unidos con el fin de perjudicar al país norteamericano.

Aunque otros altos dirigentes del régimen venezolano como Cabello y Tareck El Aissami eran frecuentemente vistos como las caras visibles del cartel, nuevas pruebas sugieren que el papel de Maduro fue mucho más relevante de lo que se pensaba. La acusación sostiene que el objetivo del aparato de narcotráfico venezolano no era solo el enriquecimiento personal. El cartel, dice, buscaba “inundar a Estados Unidos con cocaína e infligir los efectos dañinos y adictivos de la droga en los consumidores de este país.”

Estimaciones de inteligencia estadounidense sugieren que más de 250 toneladas de cocaína pasan por Venezuela cada año, una cifra que podría haberse duplicado en los últimos años debido al vacío económico creado por las sanciones petroleras. El anuncio de la recompensa por parte de Estados Unidos marcó la última escalada en un prolongado enfrentamiento entre Washington y Caracas. Las sanciones, el aislamiento diplomático y los llamados repetidos a que Maduro abandone el poder no han logrado removerlo.

La recompensa —ahora en un máximo histórico— indica un giro hacia tácticas aún más agresivas. Mientras tanto, Maduro trabaja para proyectar confianza. Analistas creen que al alinearse estrechamente con Petro y otros líderes de izquierda, y al intentar enmarcar las medidas de Estados Unidos como parte de un ataque más amplio contra América Latina, busca fortalecer la solidaridad regional y presentar a Washington como el agresor. “Mientras desmontamos los complots terroristas orquestados desde su país, esta señora [Bondi] sale con un circo mediático para complacer a la ultraderecha derrotada en Venezuela”, dijo el canciller venezolano Yván Gil poco después del anuncio de la nueva recompensa. “No nos sorprende, viniendo de quien viene.”

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