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Francia: conmoción por la muerte del joven católico Quentin Deranque tras un ataque en un acto de las izquierdas en Lyon

Luis Pedro López Bosch, The Post, Corresponsal en Europa

La muerte de Quentin Deranque, un francés de 23 años vinculado a ámbitos católicos y al activismo provida, ocurrida hace dos días, sigue generando un fuerte impacto político y social en Francia, mientras la justicia intenta reconstruir cómo se produjo el ataque que terminó con su vida.

El presidente Emmanuel Macron llamó a la calma y advirtió que “ninguna causa ni ideología justificará jamás matar”. Desde la oposición, la líder parlamentaria Marine Le Pen reclamó al Gobierno que abandone lo que considera una actitud pasiva frente a grupos radicalizados de izquierda y pidió que se los trate bajo la legislación antiterrorista si se comprueba su accionar violento.

Deranque falleció el 14 de febrero en un hospital de Lyon, dos días después de haber sido golpeado durante un encuentro propalestino organizado por el partido La France Insoumise en el Instituto de Estudios Políticos de la ciudad. La actividad había sido presentada por la eurodiputada Rima Hassan.

Los investigadores trabajan para identificar a los agresores. Entre las primeras líneas de análisis aparece la posible participación de integrantes de la llamada Guardia Joven, un colectivo relacionado con la estructura política que convocó el acto.

El abogado de la víctima, Fabien Rajon, sostuvo ante medios locales que el ataque habría sido una “emboscada planificada”, ejecutada por un grupo organizado, con superioridad numérica y algunos participantes encapuchados, que incluso habrían realizado tareas previas de reconocimiento y contado con apoyo externo.

Deranque, estudiante de filosofía y aficionado al tenis, asistió al evento con la intención de manifestarse de manera pacífica junto al colectivo Némesis, creado en 2019 y enfocado en la defensa de los derechos de las mujeres occidentales frente a determinadas corrientes del feminismo contemporáneo.

En el plano religioso, el joven integraba la parroquia de San Jorge de Lyon y también la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP). Durante un homenaje celebrado al día siguiente de su muerte, el párroco Laurent Spriet pidió oraciones por su alma y llamó a mantener “compasión, respeto y confianza en el trabajo de la policía y la justicia”.

Tras confirmarse el fallecimiento, Le Pen sostuvo que al dolor por la pérdida “no puede sumarse la impunidad de los responsables” y reclamó que los culpables sean juzgados con la máxima severidad. En un mensaje publicado en X, insistió en que la democracia no debe tolerar a quienes buscan destruirla mediante la intimidación y la violencia en el espacio público.

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