
Luis Pedro López Bosch, The Post, Corresponsal en Europa
Desde el exilio, Reza Pahlavi volvió a colocarse en el centro del tablero político iraní. El hijo del último sha aseguró que el sistema islámico que gobierna el país atraviesa su fase terminal y que su caída es inevitable, con o sin intervención extranjera. Según afirmó, él está en condiciones de liderar una transición cuando ese momento llegue.
Sus declaraciones se producen en medio de una ola de protestas que sacude a Irán desde fines de diciembre y que fue reprimida con una violencia inédita. Pahlavi sostuvo que en apenas 48 horas habrían muerto más de 12.000 manifestantes, una cifra que organizaciones de derechos humanos no confirman plenamente, aunque sí reconocen miles de víctimas fatales producto de la represión.
Desde Washington, donde brindó una conferencia de prensa, el ex príncipe heredero reclamó un rol más activo de la comunidad internacional. Aclaró, sin embargo, que no se trata de una intervención militar clásica. Según explicó, bastaría con una acción selectiva orientada a debilitar el aparato represivo del régimen, en especial a la cúpula de la Guardia Revolucionaria.
“El pueblo iraní ya está actuando. Lo que falta es que el mundo acompañe con decisiones concretas”, afirmó. Y agregó que el colapso del sistema es inevitable: “La diferencia es si ocurre más rápido y con menos muertos”.
Pahlavi también respondió a las críticas sobre su legitimidad. Vive fuera de Irán desde 1979, cuando su familia huyó tras la caída de la monarquía, y su figura genera divisiones dentro de la oposición. Aunque en las últimas protestas se escucharon consignas a su favor y pedidos de “larga vida al sha”, muchos opositores cuestionan su representatividad y recuerdan los abusos cometidos durante el reinado de su padre.
Consultado sobre si busca restaurar la monarquía, evitó una definición tajante. Señaló que su propuesta contempla una transición ordenada con consultas populares para definir el futuro sistema político. “Habrá referéndums. Será la sociedad iraní la que decida”, sostuvo, sin descartar ninguna opción.
En paralelo, el escenario internacional sigue siendo ambiguo. Días atrás, Donald Trump había advertido que Estados Unidos podría intervenir si continuaban las ejecuciones de manifestantes. Luego moderó su postura y agradeció públicamente al régimen iraní por suspender, según dijo, una serie de ejecuciones previstas.
Mientras tanto, Pahlavi insiste en que el proceso ya está en marcha. “Estoy en una posición única para garantizar estabilidad en el momento del cambio”, afirmó. “Eso es lo que el pueblo ha expresado, incluso bajo las balas”.
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