
Luis Pedro López Bosch, The Post, Corresponsal en Europa
El expríncipe Andrés de Inglaterra, hermano menor del rey Carlos III, fue arrestado este jueves por la policía británica en el marco de una investigación vinculada al caso Jeffrey Epstein, en uno de los episodios más graves que hayan afectado a la Casa Real en décadas.
La detención se produjo en su residencia de Wood Farm, dentro del complejo de Sandringham, y fue ejecutada por agentes de Thames Valley Police, que confirmaron el arresto de “un hombre en la sesentena” bajo sospecha de mala conducta en un cargo público.
Según las primeras informaciones judiciales y policiales, el foco de la investigación es si el exduque de York habría compartido información oficial o sensible con el financista estadounidense Jeffrey Epstein cuando se desempeñaba como enviado comercial del Reino Unido, especialmente alrededor de 2010.
El operativo incluyó registros simultáneos en propiedades vinculadas a Andrés en Norfolk y Berkshire, mientras los investigadores analizan documentación y comunicaciones surgidas de archivos judiciales estadounidenses recientemente desclasificados sobre la red de Epstein.
El arresto marca un salto cualitativo en el escándalo que rodea al hijo de Isabel II desde hace años. Andrés ya había sido apartado de la vida pública y perdió funciones oficiales tras sus vínculos con Epstein y las denuncias de abuso sexual en EE.UU., que terminaron con un acuerdo extrajudicial en 2022.
Fuentes del gobierno británico reiteraron el principio de que “nadie está por encima de la ley”, mientras Buckingham Palace se mantuvo prudente y sin declaraciones inmediatas.
El expríncipe, que hoy cumple 66 años, permanece bajo custodia policial mientras se define su situación procesal. La investigación continúa y las autoridades anticiparon nuevas actualizaciones en las próximas horas.
Contexto político y real
El episodio tiene alto impacto institucional: Andrés había sido progresivamente desplazado de sus títulos y honores, y su relación con Epstein venía erosionando la imagen de la monarquía británica desde hacía años.
En Londres, el arresto ya domina la agenda mediática y política y abre interrogantes sobre posibles imputaciones formales, la reacción del Palacio y el alcance de los documentos que detonaron la causa.
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