
Belén Grazziani, The Post, Gastronomía
En una de las arterias más intensas de Buenos Aires, donde conviven teatros, oficinas, librerías y tránsito constante, acaba de abrir Capochetta, una sandwichería de inspiración italiana que busca algo más que resolver el almuerzo al paso. Su propuesta combina tradición, producto cuidado y una historia familiar que atraviesa generaciones.
El origen de Capochetta se remonta al sur de Italia, en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Allí, en un pequeño pueblo, un panadero horneaba pan para quienes podían pagarlo y preparaba sándwiches para quienes no. Su hijo menor, conocido como Capochetta, era quien los repartía cada mañana. Con el tiempo, aquel gesto solidario se transformó en oficio: el niño creció, perfeccionó las recetas familiares y en 1961 abrió su propia paninoteca, considerada por muchos como una de las primeras del mundo.
Ese espíritu —generosidad, respeto por el producto y sabor auténtico— es el que hoy intenta trasladarse a Buenos Aires. Capochetta propone una sandwichería de calidad, con foco en ingredientes nobles, pan de fermentación cuidada y recetas que combinan clásicos italianos con guiños contemporáneos.
El local apuesta por una estética simple y urbana, con referencias italianas sin excesos. Uno de sus gestos distintivos es el sistema de entrega: los pedidos bajan en canastas directamente desde el local, un detalle que refuerza la identidad del lugar y aporta un ritual propio a la experiencia.
El menú recorre distintos registros. Hay combinaciones más tradicionales, como el Nonno Toto, con salame, queso dambo y manteca salada —la receta original de 1961—, y otras más actuales, como el Splendido, con mortadela de pistacho, stracciatella, tomate confitado, rúcula y pesto de albahaca. También aparecen opciones como albóndigas de ternera con salsa de tomate y mozzarella, ribs de cerdo deshuesado con cebolla caramelizada, o versiones vegetarianas a base de vegetales asados y salsas especiadas.
Las porciones son generosas y el enfoque es claro: comer bien, rápido y sin solemnidad. Capochetta apunta a quienes transitan Corrientes a diario —oficinistas, estudiantes, trabajadores, turistas y vecinos— y busca integrarse al pulso real de la avenida, más allá del circuito teatral y nocturno que la caracteriza.
Entre pan caliente y recetas con historia, la sandwichería se suma al mapa gastronómico porteño con una propuesta que privilegia el producto y el relato. Una invitación a hacer una pausa breve, pero con sentido, en medio del movimiento constante de la ciudad.
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