
Natalia Schneider, The Post, Economía
La Argentina volvió a meterse en el radar de los inversores internacionales. En medio de una fuerte entrada de dólares y con el Banco Central comprando divisas a un ritmo muy superior al esperado, el riesgo país cayó esta semana a la zona de los 480 puntos básicos, su nivel más bajo desde 2018. El dato no es menor: marca un cambio de clima financiero y alimenta la expectativa de un regreso gradual del país al mercado internacional de deuda.
El impulso llega, principalmente, por el frente externo. Desde el triunfo electoral de Javier Milei, las emisiones de deuda de provincias y empresas argentinas en el exterior ya superan los u$s9.300 millones, un volumen que no se veía desde hace años. Parte de esos fondos termina ingresando al mercado local, lo que aumenta la oferta de dólares y le da margen al Banco Central para reforzar reservas sin tensionar el tipo de cambio.
Ese efecto ya se siente en los números. En lo que va de enero, el BCRA acumuló compras por casi u$s1.100 millones, muy por encima de lo que preveía la hoja de ruta oficial para esta etapa del programa económico. La señal fue bien recibida por el mercado, que desde hace meses reclamaba una recomposición sostenida de reservas como condición clave para mejorar el perfil crediticio del país.
Más dólares, menos riesgo
El mejor termómetro del nuevo clima financiero es el riesgo país, que elabora JP Morgan y mide el sobrecosto que paga la Argentina para endeudarse frente a los bonos del Tesoro de EE.UU. Este miércoles volvió a retroceder y quedó apenas por encima de los 480 puntos, consolidándose en mínimos de seis años.
Detrás de la baja hay varios factores combinados: la acumulación de reservas, la menor demanda privada de dólares, el nuevo esquema cambiario y, sobre todo, el regreso del apetito por deuda argentina tras el fuerte respaldo político que obtuvo el Gobierno en las elecciones legislativas.
A eso se suma un contexto internacional más favorable para los mercados emergentes, que volvió a abrir la ventana del crédito externo.
Emisiones récord y regreso a Wall Street
El flujo de dólares se explica, en gran parte, por la ola de colocaciones de deuda corporativa y provincial. Solo en las últimas semanas:
- Córdoba colocó u$s800 millones en Nueva York a una tasa del 8,95%, superando ampliamente lo esperado.
- YPF levantó u$s550 millones al 8,1%.
- Mirgor emitió u$s25 millones en el mercado local.
- Previamente, CABA y Santa Fe habían conseguido financiamiento externo por más de u$s1.400 millones.
Desde octubre, ya ingresaron al país más de u$s2.800 millones producto de estas operaciones, que luego se canalizan al mercado cambiario para cubrir gastos en pesos. Esa dinámica explica por qué el Central puede comprar dólares casi todos los días sin presionar el tipo de cambio.
¿Hasta dónde puede bajar el riesgo país?
Las consultoras empiezan a proyectar nuevos pisos. En Adcap estiman que el riesgo país podría bajar a la zona de 450 puntos básicos en el corto plazo, y no descartan un escenario más optimista hacia fin de año, con niveles cercanos a 300 puntos, si se consolida la estabilidad macro y mejora la calificación crediticia del país.
Desde Delphos Investment destacan que el nuevo esquema de acumulación de reservas, sumado al renovado apetito por deuda emergente, abre la puerta a una eventual vuelta de la Argentina al mercado internacional de bonos soberanos. El objetivo del Gobierno sería hacerlo con un spread razonable, en torno a los 400–500 puntos básicos.
En la misma línea, los analistas de Clave Bursátil advierten que, si bien el recorrido bajista del riesgo país todavía tiene margen, gran parte de la compresión ya ocurrió: desde las elecciones de octubre cayó más del 50%.
El objetivo de fondo
La baja del riesgo país no es solo una buena noticia financiera: es una condición clave para que la Argentina pueda volver a financiarse en el exterior a tasas sostenibles. El objetivo del equipo económico es claro: refinanciar vencimientos de deuda en dólares sin usar reservas y sin depender de créditos de corto plazo, como los repos firmados en los últimos meses.
Por ahora, el mercado acompaña. Y mientras sigan entrando dólares, el Banco Central aprovecha para fortalecer su posición y sostener una de las anclas centrales del programa económico. Si el flujo se mantiene, el regreso pleno al crédito internacional podría estar más cerca de lo que parecía hace apenas un año.
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