
Natalia Schneider, The Post, Economía
Buenos Aires, Dic, 23, 2025.- Con el proyecto de Presupuesto 2026 ya encaminado tras su paso por la Cámara de Diputados, el Gobierno nacional concentra ahora sus esfuerzos en el Senado, donde apuesta a cerrar el trámite legislativo antes de fin de año. En paralelo, en el Poder Ejecutivo comenzó a tomar forma una alternativa para atender las leyes de Emergencia en Discapacidad y de Financiamiento Universitario sin alterar el objetivo central de equilibrio fiscal.
La opción bajo análisis consiste en una reasignación de partidas mediante decisiones administrativas, una herramienta prevista en la Ley de Administración Financiera que habilita modificaciones internas del gasto una vez aprobado el presupuesto. La posibilidad incluye un esquema de ajustes periódicos y se evalúa con la premisa de no comprometer los envíos automáticos a las provincias ni alterar el resultado fiscal.
La estrategia fue anticipada públicamente por el presidente Javier Milei, quien señaló que el Ejecutivo recurrirá a la reorganización de recursos dentro del propio presupuesto para absorber nuevas obligaciones sin incrementar el gasto total. En el oficialismo subrayan que el principio de déficit cero continúa siendo inalterable y funciona como límite para cualquier movimiento de fondos.
Con la exclusión del controvertido capítulo XI del texto definitivo, el oficialismo considera despejado el camino para la sanción en la Cámara alta. En ese marco, relativiza las objeciones planteadas en las últimas horas por sectores de la Unión Cívica Radical, particularmente en torno a disposiciones vinculadas al financiamiento del sistema científico-tecnológico, la educación técnica y el Fondo Nacional de la Defensa.
En la Casa Rosada interpretan esos cuestionamientos como parte de una negociación política previa a la votación final y sostienen que no alterarán el respaldo parlamentario ya expresado. La lectura interna es que el dictamen firmado compromete a esos legisladores a acompañar la iniciativa cuando llegue al recinto, más allá de las advertencias públicas.
Tras una serie de reuniones reservadas, el Ejecutivo resolvió no introducir nuevas modificaciones al proyecto para evitar que deba regresar a Diputados, un escenario que podría demorar su sanción definitiva. Esa decisión consolidó el entendimiento previo con gobernadores y aliados parlamentarios, que habían expresado su conformidad con la versión actual del texto.
En el entorno presidencial confían en que el Presupuesto 2026 será aprobado con una mayoría suficiente en el Senado y descartan sobresaltos en la votación. De concretarse ese escenario, el Gobierno cerraría el año con su principal ley económica sancionada y con margen administrativo para ejecutar ajustes internos que permitan cumplir los compromisos asumidos sin desviar el rumbo fiscal.
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