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Quinteros quiere a Esequiel Barco y Racing le renueva a Costas hasta 2028

Nacho Urkía, The Post, Deportes

Independiente cerró la temporada envuelto en contrastes. Si el arranque del año había sido prometedor, el desenlace dejó un sabor amargo y expuso fragilidades deportivas e institucionales. En ese contexto complejo apareció una señal de esperanza: la llegada de Gustavo Quinteros al banco de suplentes. Su desembarco no fue inmediato en resultados, pero sí en sensaciones. Con el correr de los partidos, el equipo mostró otra actitud y empezó a construir una expectativa distinta de cara a 2026.

Con el nuevo ciclo en marcha, el entrenador comenzó a proyectar lo que viene y no esquivó el tema del mercado de pases. Allí, Quinteros puso sobre la mesa un nombre cargado de simbolismo para el club: Esequiel Barco. El DT fue directo al describirlo como un futbolista con el ADN que Independiente necesita, capaz de desequilibrar y marcar diferencias. El ex River, surgido en el propio Rojo y actualmente en Spartak Moscú, aparece como una ilusión más que como una negociación avanzada, pero el deseo quedó explícito.

Barco dejó una huella clara en Avellaneda antes de emigrar al exterior: disputó 56 partidos, convirtió ocho goles y aportó siete asistencias. Luego continuó su carrera en Atlanta United y tuvo un extenso paso por River, donde acumuló cerca de 130 encuentros. Para Quinteros, un eventual regreso no solo tendría un valor futbolístico, sino también simbólico: sería una pieza clave para intentar devolverle títulos a un club que, según sus palabras, los merece.

Más allá de los nombres que podrían llegar, el técnico también se refirió a las posibles salidas. Independiente atravesó un año irregular, con caídas pronunciadas pero también con rendimientos individuales muy altos. Entre ellos se destacó Kevin Lomónaco, uno de los defensores más sólidos del campeonato. A sus 23 años, el zaguero disputó 43 partidos en la temporada, se ganó un lugar en la consideración de la Selección Argentina y llegó a sonar en el radar de clubes europeos, incluso del Barcelona.

Sin embargo, su último semestre no alcanzó el nivel esperado y eso abrió interrogantes sobre su futuro. Quinteros fue claro: su intención es contar con Lomónaco en el próximo año, aunque reconoció que el contexto económico del club condiciona cualquier planificación. En la misma línea aparece el caso de Felipe Loyola, otro jugador con mercado y chances concretas de emigrar.

Independiente sabe que el próximo mercado será decisivo. Con urgencias financieras, activos valorizados y un proyecto deportivo que recién empieza a tomar forma, el club se mueve entre la necesidad de vender y el deseo de sostener una base competitiva. En ese delicado equilibrio, Quinteros intenta construir un equipo que vuelva a ilusionar a un hincha golpeado, pero todavía expectante.

En la vereda de enfrente, Racing avanza con una decisión fuerte de cara al futuro: la dirigencia quiere que Gustavo Costas continúe como entrenador hasta diciembre de 2028. Respaldado por dos temporadas de alto nivel —con la obtención de la Copa Sudamericana 2024, la Recopa 2025 y campañas muy competitivas a nivel local e internacional— el presidente Diego Milito decidió ir más allá y ofrecerle un vínculo por tres años más.

La postura del club es clara. Para la conducción, Costas es el líder del proyecto deportivo y una figura central en el presente de la Academia. Esa convicción quedó ratificada en una reunión reciente entre Milito, el tesorero Diego Cifarelli y Jito Alonso, representante del DT, en la que se transmitió el deseo explícito de sostenerlo al frente del plantel a largo plazo.

Desde la evaluación interna que realizan Milito y el director deportivo Sebastián Saja, el impacto de Costas fue determinante para que Racing se mantuviera competitivo en todos los frentes. No es casual que una de las primeras decisiones de la actual gestión haya sido renovar su contrato y mejorar sus condiciones económicas, que al inicio de 2024 estaban muy por debajo del promedio del fútbol argentino. Ahora, la propuesta es extender ese vínculo hasta el final del mandato presidencial.

Más allá de lo contractual, uno de los ejes de la continuidad pasa por el armado del plantel. Costas pretende involucrarse de lleno en el mercado de pases: refuerzos, continuidad de las piezas clave y salida de los jugadores con menos minutos. En ese trabajo existe una coordinación fluida con el área de scouting y con Saja, con quien mantiene diálogo permanente.

El perfil del entrenador también explica el respaldo interno. Costas vive el día a día con intensidad extrema, incluso durante los recesos. Su cercanía con los futbolistas, el seguimiento personal y la gestión humana del grupo son aspectos muy valorados dentro del vestuario, donde muchos lo definen como una figura paternal.

Si acepta la propuesta, Costas se convertirá en el primer técnico del siglo XXI en iniciar una tercera temporada consecutiva al frente de Racing. En esta etapa ya dirigió más de cien partidos, con una efectividad cercana al 60%. Ídolo como jugador y ahora también como entrenador, está a una firma de transformarse en uno de los técnicos de mayor continuidad en la historia del club.

La respuesta del DT será clave: de ella dependerá el rumbo del proyecto deportivo de Racing para los próximos años.

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