Carlos Mira, The Post
BUENOS AIRES, Ene, 18, 2026.- A fines del siglo XIX, cuando vestirse era también una declaración pública, el centro porteño era escenario de rituales cotidianos que hoy parecen lejanos. En la entonces calle Cuyo —actual Sarmiento—, entre comercios y oficinas públicas, se encontraba un local al que acudían algunas de las figuras más influyentes de la época. Allí, según la tradición que conserva la marca, Domingo Faustino Sarmiento solía detenerse para que le ayudaran a hacerse el moño de la corbata, un detalle que no lograba dominar. Por ese mismo espacio pasaron también Bartolomé Mitre y Julio Argentino Roca, en años en los que la elegancia formaba parte del lenguaje del poder.
Ese local era el de Giesso, la casa fundada en 1884 por Bonifacio Giesso, inmigrante genovés y sombrerero de oficio, que con su emprendimiento dio origen a una de las marcas más antiguas y persistentes de la Argentina.
El origen: Bonifacio Giesso y el Buenos Aires que se pensaba europeo
La historia comienza en una ciudad que crecía mirando a Europa. Bonifacio Giesso abrió su comercio dedicado a sombreros y accesorios masculinos en una Buenos Aires que buscaba afirmarse como capital moderna. Allí se vendían sombreros, camisas, cuellos duros, bastones y prendas importadas, en un contexto donde el vestir era una extensión del prestigio social.
La ubicación, el oficio y la calidad del trabajo hicieron que el local se convirtiera rápidamente en punto de referencia para políticos, profesionales y hombres públicos. No era solo una tienda: era un espacio donde se reproducían códigos sociales de una época.
José Alfredo Giesso y la consolidación del oficio
La continuidad del emprendimiento quedó en manos de José Alfredo Giesso, quien consolidó el negocio familiar y acompañó su primera gran transformación. Bajo su conducción, Giesso dejó de ser exclusivamente una sombrerería para convertirse en una camisería de prestigio, incorporando telas europeas y fortaleciendo el trabajo a medida.
Fue en esos años cuando la marca comenzó a construir una identidad propia, asociada a la sobriedad, la calidad y el trato personalizado, valores que seguirían definiéndola a lo largo del tiempo.
Alfredo Fernando Giesso y la modernización del siglo XX
La tercera generación estuvo encabezada por Alfredo Fernando Giesso, figura clave en la historia de la firma. Le tocó atravesar los cambios del siglo XX: el crecimiento urbano, las transformaciones comerciales y las mudanzas forzadas por la apertura de la Avenida 9 de Julio.
Durante su gestión, Giesso dejó de ser solo un comercio tradicional para convertirse en una empresa estructurada, capaz de sostenerse en contextos económicos complejos sin perder su identidad. Fue una etapa de consolidación, en la que la marca se afianzó como sinónimo de vestir clásico masculino.
Ana María Giesso: continuidad, criterio y adaptación
La cuarta generación llegó con Ana María Giesso, hija de Alfredo Fernando, quien desempeñó un papel central en la modernización de la empresa. Su gestión combinó respeto por la historia familiar con una mirada atenta a los cambios culturales y de consumo.
Bajo su conducción, Giesso amplió líneas, profesionalizó procesos y acompañó la transición hacia una propuesta más contemporánea, sin abandonar el espíritu artesanal que había marcado a la firma desde sus orígenes.
Mariano Rodríguez Giesso y el presente
Hoy, la conducción está en manos de Mariano Rodríguez Giesso, quinta generación y actual CEO. Su gestión representa una síntesis entre tradición e innovación: una marca que mantiene el valor del oficio, pero dialoga con el presente.
Uno de los hitos más visibles de esta etapa fue cuando Giesso fue elegida para vestir a la delegación argentina en los Juegos Olímpicos, un reconocimiento simbólico que condensó más de un siglo de historia y posicionó a la firma en un escenario internacional.
Osvaldo Giesso: el apellido en la cultura
En paralelo a la trayectoria empresarial, el apellido Giesso también dejó huella en el ámbito cultural. En ese plano se destaca Osvaldo Giesso, reconocido arquitecto y figura del mundo artístico, cuya obra tuvo una influencia significativa en el paisaje urbano y cultural de Buenos Aires. A Osvaldo se lo considera el inventor del loft en Buenos Aires.
Si bien su recorrido no estuvo ligado directamente a la firma de indumentaria, su presencia amplía el sentido del apellido Giesso, asociado no solo al comercio y la moda, sino también a la creación, la sensibilidad estética y el pensamiento cultural.
Una historia que continúa
Desde el pequeño local de la calle Cuyo donde Sarmiento se ajustaba el moño, pasando por los años de Mitre y Roca, hasta llegar a los Juegos Olímpicos del siglo XXI, Giesso atravesó más de 140 años de historia argentina.
Cinco generaciones sostuvieron una misma idea: el valor del oficio, la continuidad familiar y la capacidad de adaptarse sin perder identidad. En un país donde pocas marcas logran sobrevivir al paso del tiempo, Giesso sigue siendo una excepción notable: una historia donde la tradición no es nostalgia, sino presente.


