
Carlos Mira, The Post FMGN Press
“A través del follaje perenne / que oír deja rumores extraños, / y entre un mar de ondulante verdura, / amorosa mansión de los pájaros…”.
Estos versos de Rosalía de Castro, pertenecientes a su poema En las orillas del Sar, evocan la profunda relación entre Galicia y la naturaleza, un vínculo que encuentra en la camelia uno de sus máximos exponentes. Convertida en uno de los grandes emblemas de esta región del noroeste de España, esta flor despliega su belleza en jardines históricos, pazos centenarios y paisajes de inspiración atlántica.
El clima húmedo, las temperaturas suaves y la riqueza de los suelos gallegos ofrecen las condiciones ideales para su cultivo. El resultado es un extraordinario patrimonio botánico que invita a descubrir Galicia desde una perspectiva diferente, entre flores, arquitectura señorial, historia y gastronomía.
Originaria de Asia, la camelia llegó a Galicia a finales del siglo XVIII a través de las rutas marítimas de ultramar. Pronto comenzó a cultivarse en los jardines de los pazos, las tradicionales residencias señoriales del medio rural gallego. Con el tiempo, se extendió a parques y espacios públicos hasta convertirse en un símbolo de identidad regional. Hoy, Galicia alberga alrededor de 8.000 variedades de esta flor.
La Ruta de la Camelia propone descubrir 13 espectaculares pazos y jardines visitables de las provincias de A Coruña y Pontevedra. Se trata de un recorrido botánico y cultural que cada viajero puede organizar a su ritmo, seleccionando los lugares que más le interesen.
Lo recomendable es dedicar al menos una semana a la experiencia y establecer paradas en Santiago de Compostela, Vilagarcía de Arousa y Vigo. A lo largo del recorrido, los Paradores de Santiago, Cambados y Pontevedra ofrecen alternativas de alojamiento, al igual que las numerosas casas rurales con encanto distribuidas por la región.
Para facilitar la planificación, la ruta puede organizarse en tres itinerarios de aproximadamente cuatro días cada uno. Es posible elegir el que mejor se adapte a cada viaje o combinar los tres para disfrutar de una experiencia más completa.

En cualquier caso, el recorrido promete paseos entre jardines floridos, descubrimientos arquitectónicos y una inmersión en la cultura y los sabores de Galicia.
Itinerario 1. De Santiago de Compostela a Cambados: del Camino de Santiago a los jardines señoriales
Capital de Galicia y destino final de los peregrinos del Camino de Santiago, Santiago de Compostela constituye uno de los principales puntos de referencia de la Ruta de la Camelia. Tanto en la ciudad como en sus alrededores se encuentran parques y jardines que reflejan la tradición botánica de la región.
Uno de ellos es el jardín del Pazo de San Lorenzo, donde las camelias comparten protagonismo con más de 300 especies vegetales.
También merece una visita la Alameda, junto al robledal de Santa Susana, cuyos árboles alcanzan aproximadamente los 300 años de antigüedad. Desde este espacio verde se obtiene una de las panorámicas más atractivas de la ciudad histórica, con la plaza del Obradoiro y la imponente Catedral como protagonistas.
Fuera de la capital, el recorrido continúa hacia el municipio de Vedra, donde se encuentra el Pazo de Santa Cruz de Ribadulla, también conocido como Pazo de Ortigueira. Sus jardines invitan a caminar sin prisa por senderos flanqueados por grandes camelias japónicas, entre ellos la célebre Carrera de las Novias.

Muy cerca, en A Estrada, se levanta el Pazo de Oca, conocido como el «Versalles gallego». Su jardín barroco seduce por la armonía de sus espacios, la presencia de un gran estanque y los reflejos de la vegetación en sus aguas. Hacia el final del invierno, las primeras camelias aportan un atractivo especial a este paisaje señorial.
Después de dedicar al menos dos jornadas a Santiago y sus alrededores, el itinerario se dirige hacia las Rías Baixas, en la provincia de Pontevedra.
La primera parada es el Pazo de Rubiáns, en Vilagarcía de Arousa. Su extensa finca combina viñedos, miles de flores y árboles monumentales, entre ellos enormes eucaliptos. El jardín conserva ejemplares de camelia que se remontan a la primera mitad del siglo XIX, testimonio de la larga tradición de cultivo de esta especie en Galicia.
La última etapa conduce a Cambados, localidad en la que destaca el imponente Pazo de Fefiñáns, estrechamente vinculado a la producción vitivinícola de la zona.
Una experiencia para completar: al caer la noche, Santiago de Compostela ofrece una animada vida cultural, impulsada en buena medida por su comunidad universitaria. Sus calles y locales son el escenario ideal para disfrutar de la gastronomía y del ambiente de una de las ciudades históricas más atractivas de España.
Itinerario 2. De Cambados a Soutomaior: entre camelias, viñedos y bodegas
Las Rías Baixas constituyen un escenario privilegiado para combinar el turismo botánico con la cultura del vino. La riqueza generada históricamente por sus viñedos explica, en parte, la presencia de numerosos pazos con extensos jardines y una arquitectura señorial de gran valor patrimonial.
El paisaje está marcado por las rías, largas extensiones de mar que penetran tierra adentro y crean un entorno de gran belleza. En las laderas de los montes, los viñedos de uva albariño dan origen a los vinos amparados por la Denominación de Origen Rías Baixas. En muchas de estas fincas, las camelias comparten protagonismo con las vides.

En pleno casco histórico de Cambados se encuentra el Pazo de Fefiñáns, cuya bodega destaca por su tamaño y su arquitectura. La finca alberga un viñedo histórico y un espacio conocido como «bosque mágico», donde una bóveda vegetal formada por plantas de boj crea un singular escenario rodeado de árboles autóctonos.
Desde allí, el recorrido puede continuar hacia Vilagarcía de Arousa y el Pazo de Rubiáns, antes de llegar al Pazo Quinteiro da Cruz.
Esta finca ofrece una experiencia especialmente interesante para los amantes de la botánica. Entre sus numerosas variedades vegetales se cultiva Camellia sinensis, la especie utilizada para elaborar té. Los visitantes pueden descubrir esta tradición y conocer el té producido a partir de sus hojas. La propiedad también cuenta con viñedos cuyos frutos se destinan a la elaboración de vinos.
La siguiente parada es la finca A Saleta, en el municipio de Meis. Allí, una casa de labranza tradicional gallega se integra en un entorno natural compuesto por árboles de distintas especies y un atractivo jardín de estilo inglés.
El itinerario continúa hacia Pontevedra, una ciudad que combina patrimonio histórico, espacios verdes y una destacada oferta gastronómica. En el camino, vale la pena detenerse en Combarro, un pintoresco pueblo marinero conocido por sus hórreos junto al mar y sus construcciones tradicionales de piedra.
Una experiencia para completar: en la isla de La Toja, también conocida como A Toxa, es posible disfrutar de una pausa de bienestar en sus instalaciones termales. Una alternativa especialmente atractiva es combinar la experiencia con un paseo en barco por la ría de Arousa, con salida desde el puerto de O Grove.
Itinerario 3. De Padrón a Soutomaior: paisajismo, literatura y flores singulares

Padrón es otro de los puntos destacados de la ruta, especialmente para quienes disfrutan de los jardines históricos y la literatura gallega.
En esta localidad se encuentra el Jardín Botánico-Artístico de Padrón, un espacio de gran interés paisajístico que reúne diversas variedades de camelia, un ejemplar de secuoya roja y alrededor de otras 300 especies vegetales.
La visita puede completarse en la Casa-Museo de Rosalía de Castro, dedicada a una de las figuras fundamentales de la literatura gallega. En los jardines de su antigua residencia, las camelias plantadas después de su muerte aportan un marco evocador para acercarse al universo poético de la escritora.
Las dos jornadas siguientes pueden dedicarse a explorar Santiago de Compostela y sus alrededores, con especial atención a los jardines de los pazos de San Lorenzo, Santa Cruz de Ribadulla y Oca, donde la arquitectura histórica y la riqueza botánica conforman algunos de los paisajes más representativos de Galicia.
El recorrido conduce después al Castillo de Soutomaior, una antigua fortaleza defensiva rodeada por un destacado parque botánico. Su jardín, reconocido como «Jardín de Excelencia Internacional» por la Sociedad Internacional de la Camelia, constituye uno de los grandes atractivos de la ruta.
Desde allí, es posible continuar hacia las Rías Baixas, pasando por Vilagarcía de Arousa y el Pazo de Rubiáns, antes de visitar la finca A Saleta.
En dirección a Pontevedra aparece otro de los grandes tesoros patrimoniales de la región: el Pazo de Lourizán, una majestuosa construcción de estilo modernista rodeada por un extenso parque. Durante el paseo, los visitantes pueden descubrir centenares de camelias, además de grutas excavadas en la roca, fuentes y rincones de gran valor paisajístico.
Cerca de Vigo, el Pazo-Museo Quiñones de León ofrece una nueva perspectiva del patrimonio señorial gallego. Su parque, diseñado según los principios del jardín francés, destaca por la geometría de sus espacios y la armonía de su composición.
Allí se encuentra una camelia monumental conocida como «Matusalén» por su longevidad. El ejemplar fue plantado, al menos, en 1860 y se ha convertido en uno de los símbolos botánicos más destacados del lugar.
El itinerario culmina en el Castillo de Soutomaior, cuyo parque alberga más de 500 ejemplares de camelias pertenecientes a 25 especies diferentes. Un cierre ideal para una experiencia que combina naturaleza, historia y cultura en uno de los territorios más atractivos del noroeste español.

Una experiencia para completar: la gastronomía gallega es parte esencial del viaje. Las almejas de Carril, los mariscos de las Rías Baixas y el tradicional pulpo a feira permiten descubrir sabores profundamente ligados a la identidad de la región.
Galicia, un destino para descubrir sin apuro
La Ruta de la Camelia es mucho más que un recorrido por jardines. Es una invitación a conocer Galicia desde sus paisajes, su patrimonio histórico, sus tradiciones y su gastronomía.
Entre pazos centenarios, fortalezas medievales, viñedos, pueblos marineros y jardines cuidadosamente conservados, cada parada revela una faceta diferente de esta región atlántica.
La camelia, con sus múltiples variedades y colores, actúa como hilo conductor de una experiencia que combina naturaleza y cultura. Un viaje ideal para quienes buscan alejarse de los circuitos convencionales y descubrir, a otro ritmo, la belleza de Galicia.

