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CUBA: ¿CUÁNTA PACIENCIA TIENE QUE TENER LA LIBERTAD?

Carlos Mira, The Post FMGN Press, Editorial

La secretaria política de Podemos en España, Irene Montero (vestidita ella muy a lo chic europeo), afirmó en una reciente entrevista que «el mundo jamás podrá devolverle a Cuba lo que Cuba le ha dado al mundo».

¿Pero cuánta paciencia tiene que tener la libertad para escuchar semejantes descaros, cuando no directamente agravios? ¿Cuánto tiempo y espacio va a seguir concediéndole el mundo libre a energúmenos como esta señora para que continúen lavándoles el cerebro a millones de idiotas útiles? ¿Se puede tener la cara tan de piedra como para seguir esparciendo estos disparates sin que a nadie se le mueva un pelo?

¿Qué le ha dado Cuba al mundo que no sean crímenes, asesinatos, entrenamiento de guerrilleros y dinero sucio destinado a bandas de asesinos?

Miremos, por ejemplo, en lo que se convirtió América Latina después de la Revolución Cubana: un baño de sangre. Generaciones enteras de jóvenes fueron engañadas por el romanticismo de la ametralladora, se organizaron y recibieron apoyo de ese régimen asesino para intentar instalar en el continente una réplica de la dictadura castrista.

Décadas después, cuando se terminó el sostén de la mentira soviética, quedó al desnudo el resultado de aquella aventura: un régimen incapaz de garantizarle a su pueblo siquiera las condiciones más elementales de subsistencia, que condujo a una nación otrora próspera a una hambruna descomunal y a las humillaciones más bajas a las que puede someterse a una sociedad.

¿Y todavía hoy las víctimas inocentes de semejante delirio tienen que seguir soportando el agravio psicológico de impresentables como Montero, que defienden el sistema que mató a sus padres, a sus hermanos o a sus hijos?

Si, como parece insinuar Montero, el mundo debería convertirse en una réplica de Cuba, no hace falta perder demasiado tiempo en elucubraciones: basta con mirar lo que Cuba es hoy. Una gigantesca villa miseria, derruida por el tiempo, cayéndose a pedazos, con gente que come de la basura y otra que arriesga su vida lanzándose a un mar infestado de tiburones para intentar llegar a la libertad.

¿Puede Montero aportar un solo ejemplo, empezando si quiere por ella misma, de alguien desesperado por ir a vivir al supuesto paraíso cubano? ¿O la realidad cotidiana demuestra exactamente lo contrario? ¿Cuántos cubanos hacen las valijas para instalarse en la isla y cuántos arriesgan todo lo que tienen para escapar de ella?

Y no me vengan a joder con la cantinela del «bloqueo». Cuba puede comerciar con prácticamente todos los países del mundo, incluidos los Estados Unidos, con las restricciones que impone la legislación estadounidense. La cuestión de las propiedades confiscadas a ciudadanos de ese país forma parte de una disputa histórica que sigue sin resolverse. Aun así, Estados Unidos mantiene un papel relevante en el abastecimiento de alimentos y en las remesas que recibe la población cubana.

Además, si el comunismo fuera la maravilla que ignorantes como Montero dicen que es, ¿por qué no fue capaz de entregar una calidad de vida a la gente en Cuba sin tener la necesidad de ir a pedirle la escupidera comercial a su acérrimo enemigo?

Pero -solo por el beneficio del debate- supongamos que los cubanos son unos “troncos” que no supieron aprovechar esa maravilla, ¿cómo se explican los demás fracasos catastróficos del comunismo, empezando por la mismísima URSS, que terminaron convirtiéndose en villas miserias a cielo abierto como lo termina de corroborar recientemente el resentimiento venezolano?

Cuba es una bolsa de miseria porque el arrogante sistema que la gobierna ni siquiera es capaz de garantizar la producción y el abastecimiento regular de una docena de huevos. Y no es una casualidad: sus fundamentos económicos asfixian el más maravilloso motor del desarrollo humano, la iniciativa y la creatividad individual. Allí donde el Estado pretende controlarlo todo, termina destruyendo los incentivos para producir, innovar y prosperar.

Si al mundo se le ocurriera la peregrina idea de copiar semejante penitenciaría, el resultado más probable sería que termináramos comiendo de los tachos de basura, regresando a la oscuridad de la Edad Media y sometidos a una banda de tiranos cuyo objetivo fuera aplastar cualquier vestigio de libertad mientras ellos viven como millonarios.

Así lo hicieron los Castro. Y cabe preguntarse si ese no sería también el horizonte al que aspiran Montero y sus secuaces.

No es una preocupación abstracta. Basta mirar lo que sucede entre nosotros cuando grupos violentos pretenden imponer su voluntad mediante la fuerza, como ocurrió con quienes volvieron a convertir la Plaza de los Dos Congresos en escenario de destrozos, intentando entorpecer el funcionamiento de las instituciones democráticas a fuerza de piedrazos. La violencia política y el desprecio por las instituciones no son caminos hacia la emancipación: son amenazas contra la libertad de todos.

Por eso, cuando alguien pretende vendernos las supuestas virtudes de la revolución cubana, conviene recordar que las utopías totalitarias siempre tienen una particularidad: quienes las predican suelen reservarse para sí mismos los privilegios que les niegan a los demás.

La libertad no le debe nada al castrismo. Son los cubanos quienes tienen derecho a reclamarle a su régimen todo lo que les quitó: sus oportunidades, su prosperidad, sus derechos y, para demasiados, sus seres queridos.

Y si Irene Montero cree que el mundo tiene una deuda con Cuba, que empiece por explicarles a los cubanos por qué tantos de ellos siguen intentando escapar del país que ella presenta como un ejemplo para la humanidad.

Porque una cosa es defender una utopía desde la comodidad de Europa y otra muy distinta es tener que vivir bajo ella.

Por Carlos Mira
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One thought on “CUBA: ¿CUÁNTA PACIENCIA TIENE QUE TENER LA LIBERTAD?”

  1. raúl

    Señor Mira, no sé si conoce a la brillante periodista Karina Mariani. Al igual que usted, va al quid de la cuestión, sin detenerse en lo anecdótico. Le recomiendo la nota titulada «Los estudiantes incendian Europa: la guerra híbrida de las mentes mimadas», sobre las revueltas «estudiantiles» en Francia y Bélgica.
    El enlace es: https://karinamariani.substack.com/ La página se llama Desorden mundial.
    El panorama es alarmante, la Eurabia que anunciaba Oriana Falacci está en pleno desarrollo.

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