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Octubre en Esquel: tulipanes, trekking y una Patagonia que vuelve a florecer

Stella Maris Haus, The Post FMGN Press, Turismo

La primavera transforma el paisaje cordillerano y convierte a Esquel en uno de los destinos más atractivos de la Patagonia para quienes buscan naturaleza, aventura, cultura y experiencias al aire libre. Tulipanes frente a la cordillera, senderos en el Parque Nacional Los Alerces, viajes en La Trochita y una creciente agenda deportiva forman parte de la propuesta.

Octubre marca en Esquel el comienzo de una de las etapas más atractivas del año. La primavera cambia los colores del paisaje, los senderos recuperan protagonismo y la cordillera ofrece una combinación singular: nieve todavía presente en las cumbres, bosques que recuperan sus verdes y valles que comienzan a llenarse de flores.

A pocos kilómetros de la ciudad, la Ruta Nacional 259 se convierte en uno de los grandes escenarios de la temporada. Allí, Tulipanes Patagonia despliega más de cuatro millones de flores que, durante algunas semanas, transforman el Valle 16 de Octubre en una enorme paleta de colores, con la Cordillera de los Andes como telón de fondo.

La experiencia combina naturaleza y paisaje en uno de los recorridos más característicos de la región. Los tulipanes aparecen en primer plano mientras las montañas acompañan el horizonte, en un trayecto que conecta Esquel con Trevelin y permite descubrir otros atractivos de la Comarca de Los Alerces.

Caminar entre bosques, lagos y cascadas

La primavera también invita a ponerse en movimiento. A unos 33 kilómetros de Esquel, el Parque Nacional Los Alerces, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, ofrece una extensa red de senderos para distintos niveles de experiencia.

No es necesario ser un montañista experimentado para disfrutar del trekking. Algunas alternativas permiten realizar caminatas breves y de baja dificultad, mientras que otras exigen preparación física, equipamiento y experiencia en montaña.

Entre las opciones más accesibles se encuentra Cascada Irigoyen, con un recorrido de unos 800 metros. También está el sendero Pinturas Rupestres, de aproximadamente 840 metros, que conduce hasta un alero donde antiguos pobladores dejaron registros de entre 3.000 y 4.000 años. El circuito incorpora además un mirador con vistas hacia el Lago Futalaufquen y accesibilidad hasta el sector de las pinturas.

Para quienes buscan un recorrido algo más extenso, Quebrada del León propone unos dos kilómetros entre ida y vuelta, con una pendiente leve y un tramo interpretativo en el que aparecen especies nativas como coihues, ñires, lengas y lauras. La caminata culmina frente a una cascada y ofrece panorámicas del Lago Futalaufquen.

Otra posibilidad es el Mirador del Lago Verde, un recorrido de aproximadamente 1,6 kilómetros que atraviesa diferentes ambientes naturales y permite contemplar uno de los paisajes característicos del Parque.

En el extremo más exigente aparecen propuestas como Cerro Alto El Dedal, con unos ocho kilómetros de recorrido y alrededor de siete horas de caminata. El desnivel y la exigencia física tienen como recompensa las vistas sobre el Lago Futalaufquen y la Laguna Terraplén.

Y para los más experimentados, Lago Krugger representa uno de los grandes desafíos del Parque Nacional Los Alerces. Se trata de una travesía de alta dificultad que requiere planificación, equipamiento y pernocte para atravesar bosques y sectores cordilleranos hasta alcanzar uno de los rincones más remotos del área protegida.

Mientras tanto, las retamas comienzan a florecer y agregan nuevos tonos amarillos al mosaico de verdes, azules y ocres que caracteriza a la Patagonia cordillerana durante la primavera.

La Trochita, un viaje que parece detenido en el tiempo

Octubre también tiene un protagonista histórico: el Viejo Expreso Patagónico La Trochita.

Durante el mes están previstas más de 20 salidas entre Esquel y Nahuelpan. La demanda generada por la temporada de Tulipanes Patagonia llevó además a incorporar una nueva locomotora para reforzar el servicio.

El recorrido permite combinar patrimonio ferroviario, paisaje y cultura a bordo de una formación que conserva el espíritu de otra época. El viaje hacia Nahuelpan puede convertirse en una experiencia complementaria a la visita de los tulipanes o al recorrido por los senderos del Parque Nacional Los Alerces, aunque para muchos viajeros constituye por sí mismo una razón suficiente para visitar Esquel.

Una ciudad que también se mueve al ritmo del deporte

La primavera encuentra a Esquel con una agenda deportiva cada vez más importante.

Durante los últimos meses, la ciudad consolidó su perfil como destino de turismo deportivo, con competencias y encuentros vinculados al trail running, mountain bike, escalada, kayak, parapente y tetratlón, entre otras disciplinas.

Entre el 9 y el 12 de octubre llegará el 18° Encuentro Sudamericano de Ranchomovilismo, que reunirá más de 250 unidades y alrededor de 500 visitantes procedentes de Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Chile.

El calendario continuará durante los próximos meses con competencias como la XK Race, prevista para noviembre, y Q Trail, programada para el 6 de diciembre, además de congresos y encuentros especializados.

La apuesta es convertir al deporte en mucho más que una actividad competitiva: una forma diferente de descubrir el destino y extender la temporada turística.

Octubre mira hacia el verano

La primavera también funciona como una antesala del verano patagónico.

Comienzan a aparecer en el horizonte los primeros planes para disfrutar de los túneles de hielo, los campings y las playas del Parque Nacional Los Alerces, las jornadas junto a los lagos, el trekking en Alto Río Percy y las múltiples alternativas de aventura que ofrece la cordillera.

Pero Esquel ya tiene puesta la mirada en otro acontecimiento que promete convertirse en uno de los grandes atractivos turísticos de la región: el eclipse solar anular de 2027.

El 6 de febrero de 2027, Esquel y buena parte de la región serán escenario de un fenómeno astronómico que ya comienza a generar expectativas entre viajeros y aficionados a la observación del cielo.

La propuesta turística empieza a desarrollarse alrededor del acontecimiento con campamentos astronómicos y experiencias que combinan naturaleza, gastronomía, La Trochita y actividades al aire libre. La intención es que el eclipse sea mucho más que unos minutos de observación y se convierta en el motivo para permanecer varios días en la Patagonia.

Una invitación a volver

Esquel tiene en octubre una particularidad difícil de encontrar en otros destinos: la posibilidad de contemplar una Patagonia en plena transformación.

Se puede llegar por los tulipanes, caminar entre bosques, descubrir antiguas pinturas rupestres, viajar a bordo de La Trochita, recorrer el Parque Nacional Los Alerces o acercarse al destino a través de alguno de sus eventos deportivos.

Y también existe la posibilidad de regresar.

Porque octubre es apenas el comienzo. Es la primavera que anuncia el verano, la montaña que vuelve a llenarse de actividad y un destino que empieza a preparar nuevas experiencias para los meses siguientes.

En Esquel, la naturaleza marca el ritmo. Y en primavera, ese ritmo vuelve a acelerarse.

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