
Un nuevo estudio de satisfacción de pasajeros destaca a aeropuertos de Estados Unidos y Canadá por la calidad de la experiencia que ofrecen. Minneapolis-Saint Paul encabezó la categoría de los grandes hubs, mientras que Tampa, Charleston y otros aeropuertos regionales también se destacaron.
Alicia Kronshell, The Post FMGN Press, Turismo
La experiencia de viajar comienza mucho antes de subir al avión. La facilidad para desplazarse dentro de una terminal, la oferta gastronómica, la limpieza, el diseño de los espacios y hasta la confianza que transmite un aeropuerto pueden marcar la diferencia para los pasajeros. Un nuevo estudio de satisfacción realizado por J.D. Power muestra cuáles son los aeropuertos de América del Norte que mejor están respondiendo a esas expectativas.
El 2026 North America Airport Satisfaction Study registró una mejora general en la satisfacción de los pasajeros. En el segmento de los aeropuertos considerados “mega”, es decir, aquellos que reciben 33 millones de pasajeros o más por año, el promedio aumentó 14 puntos sobre una escala de 1.000.
La evolución fue incluso más significativa entre los aeropuertos medianos, donde la satisfacción creció 16 puntos, mientras que los grandes aeropuertos registraron una mejora de 13 puntos.
El estudio se basó en casi 25.000 encuestas a residentes de Estados Unidos y Canadá y analizó siete dimensiones de la experiencia aeroportuaria, entre ellas la facilidad para trasladarse por la terminal, la confianza de los pasajeros, las instalaciones y distintos aspectos vinculados con el recorrido previo al embarque.
Minneapolis-Saint Paul, al frente entre los grandes

En la categoría de los aeropuertos con mayor volumen de pasajeros, el primer lugar correspondió al Minneapolis-Saint Paul International Airport (MSP), en Minnesota.
El aeropuerto se destacó en un segmento particularmente exigente, debido al enorme flujo de viajeros que reciben anualmente los grandes hubs internacionales.
Detrás de Minneapolis-Saint Paul se ubicaron el Detroit Metropolitan Wayne County Airport (DTW) y el Phoenix Sky Harbor International Airport (PHX).
La clasificación de los cinco primeros puestos se completó con LaGuardia Airport (LGA), de Nueva York, y Harry Reid International Airport (LAS), en Las Vegas.
El resultado refleja una tendencia que atraviesa a buena parte de la infraestructura aeroportuaria norteamericana: grandes inversiones destinadas a mejorar el movimiento de pasajeros, renovar instalaciones y ampliar las opciones de gastronomía, compras y entretenimiento dentro de las terminales.
Tampa encabeza los aeropuertos medios-grandes

El estudio también separó a los aeropuertos grandes, definidos como aquellos que reciben entre 10 y 32,9 millones de pasajeros al año.
En esta categoría, el primer puesto fue para Tampa International Airport (TPA), seguido por Portland International Airport (PDX) y Dallas Love Field (DAL).
El cuarto lugar correspondió a Kansas City International Airport (MCI), mientras que Raleigh-Durham International Airport (RDU) completó los cinco primeros.
La clasificación resulta especialmente interesante para los viajeros que utilizan aeropuertos regionales o hubs secundarios, ya que estos complejos compiten cada vez más por ofrecer una experiencia que resulte cómoda y atractiva, además de eficiente.
Charleston lidera entre los aeropuertos medianos

Entre los aeropuertos que reciben entre 4,5 y 9,9 millones de pasajeros anuales, el primer puesto fue para Charleston International Airport (CHS), en Carolina del Sur.
Le siguieron Ontario International Airport (ONT), en California, e Indianapolis International Airport (IND).
La lista de los cinco mejores se completó con Milwaukee Mitchell International Airport (MKE) y Hollywood Burbank Airport (BUR).
Este segmento muestra, además, cómo aeropuertos que no necesariamente forman parte de las grandes redes internacionales pueden diferenciarse mediante terminales más manejables y una experiencia orientada a reducir algunos de los inconvenientes habituales del viaje aéreo.
La terminal también forma parte del viaje
Uno de los aspectos destacados por el estudio es que la satisfacción del pasajero ya no depende exclusivamente de que el vuelo despegue a horario.
El diseño de los espacios, la señalización, la circulación interna, los servicios disponibles y la posibilidad de comer, comprar o descansar durante la espera forman parte de una experiencia mucho más amplia.
Durante los últimos años, numerosos aeropuertos norteamericanos han encarado grandes proyectos de modernización precisamente con ese objetivo: agilizar el tránsito de pasajeros y, al mismo tiempo, transformar las horas de espera en una parte más agradable del viaje.
La tendencia también alcanza a la oferta gastronómica y comercial. Las terminales buscan cada vez más incorporar restaurantes, cafeterías, tiendas y espacios de entretenimiento capaces de reflejar la identidad del destino.
En definitiva, el aeropuerto dejó de ser simplemente el lugar donde comienza o termina un vuelo. Para millones de viajeros, se convirtió en la primera y última imagen de una ciudad.
Y los resultados del estudio de J.D. Power muestran que esa primera impresión —y también la última— tiene un peso cada vez mayor a la hora de evaluar un viaje.
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