Aruba

Incluso los fanáticos de Disney pueden no conocer estos secretos ocultos de sus parques

Desde atracciones desaparecidas hasta pequeños Easter eggs que pasan inadvertidos, algunos de los secretos de Walt Disney World pueden cambiar para siempre la manera en que los visitantes recorren los parques.

Carlos Mira, The Post FMGN Press

Hay quienes creen conocer Walt Disney World de memoria. Después de décadas de visitas, atracciones repetidas una y otra vez y recorridos que parecen calcados de un viaje al siguiente, resulta fácil pensar que ya no quedan demasiadas sorpresas. Sin embargo, Disney tiene una particularidad: buena parte de su historia no desaparece completamente cuando una atracción cierra o un proyecto queda en el camino. A veces permanece escondida a la vista de todos.

Esa es precisamente la idea detrás de The Lost History of Walt Disney World, el nuevo libro escrito por el historiador de Disney Ian Wilson junto con Danielle Kelly, una ex integrante del elenco del resort conocida en redes sociales como The Dapper Danielle. Ambos se propusieron rescatar historias, detalles y rastros del pasado que todavía pueden encontrarse dentro de los parques.

Wilson llegó a interesarse especialmente por esas pequeñas piezas de historia que sobreviven de maneras inesperadas. Kelly, por su parte, comenzó a acumular conocimientos desde chica, durante las numerosas visitas que hacía con su familia a los parques, y profundizó esa pasión durante aproximadamente una década trabajando en Walt Disney World.

El resultado de esa combinación es una suerte de mapa para mirar Disney con otros ojos. Porque detrás de una pared, una decoración, un edificio o incluso una simple estructura que parece formar parte del paisaje puede esconderse una historia que se remonta a los primeros años del resort.

Uno de los ejemplos más llamativos está relacionado con 20,000 Leagues Under the Sea, la antigua atracción de Magic Kingdom basada en el universo de Julio Verne. Muchos visitantes veteranos recuerdan los submarinos y el recorrido bajo el agua, pero probablemente pocos sepan que existen conexiones mucho más sutiles con aquella atracción desaparecida.

Uno de esos guiños se encuentra en la fila de The Many Adventures of Winnie the Pooh. Allí, integrado en la escenografía, puede descubrirse un pequeño homenaje a los submarinos Nautilus. Es el tipo de detalle que fácilmente pasa inadvertido para quien está concentrado en avanzar hacia la atracción, pero que adquiere otro significado cuando se conoce la historia que hay detrás.

Algo similar ocurre con una antigua boletería de Magic Kingdom. Durante los primeros años del parque, los visitantes compraban entradas de papel para acceder a las distintas atracciones. Una de aquellas estructuras todavía sobrevive en Tomorrowland, aunque actualmente cumple una función completamente diferente como puesto del Disney Vacation Club.

A simple vista parece apenas otro elemento del paisaje. Pero, observada con atención, conserva señales de su pasado: en su base todavía pueden distinguirse las marcas y ventanas que alguna vez funcionaron como ventanillas de venta de entradas.

Ese es justamente el espíritu del libro. No se trata solamente de enumerar atracciones que ya no existen, sino de mostrar cómo el pasado continúa mezclándose con el presente.

Wilson y Kelly también se encontraron durante su investigación con antiguos Imagineers, muchos de los cuales se sorprendían al descubrir cuánto interés despertaban detalles de su trabajo que ellos mismos consideraban secundarios. Un diseño, un revestimiento o una decisión arquitectónica que para sus creadores podía haber sido simplemente parte del trabajo terminó convirtiéndose, décadas después, en una pieza de la historia de Disney.

Entre esas historias aparece incluso una curiosidad relacionada con Joe Rohde, uno de los legendarios Imagineers de Disney y una de las figuras fundamentales detrás de Disney’s Animal Kingdom. Rohde puso su voz en uno de los audio-animatronics de Spaceship Earth, en EPCOT, otra de esas pequeñas conexiones que pueden pasar completamente desapercibidas durante una visita.

Para Kelly, descubrir este tipo de historias fue también una manera de recuperar las voces de las personas que hicieron posible cada rincón de los parques. Durante su investigación habló con antiguos integrantes del equipo creativo y descubrió que algunos de ellos ni siquiera imaginaban que alguien se detendría a estudiar en detalle aquello que habían diseñado.

La investigación comenzó, en buena medida, por una cuestión práctica. Kelly y Wilson ya habían escrito libros sobre Magic Kingdom y EPCOT, pero siempre aparecían nuevas historias que no encontraban lugar en esas páginas. En vez de descartarlas, decidieron reunirlas en un nuevo volumen.

Así nació The Lost History of Walt Disney World, que comienza con una breve historia del resort y luego recorre sus cuatro parques temáticos para recuperar proyectos, lugares, personajes y detalles que quedaron fuera de la versión más conocida de Disney World.

Pero quizá el mensaje más interesante del libro no tenga que ver con una atracción desaparecida ni con un secreto escondido en una fila. Tiene que ver con la manera de visitar los parques.

Wilson advierte que es fácil convertir un día en Disney en una carrera contra el reloj: llegar, subir a una atracción, salir, correr hacia la siguiente, cumplir con una lista y tratar de aprovechar cada minuto. Sin embargo, asegura que detenerse también forma parte de la experiencia.

Sentarse en un banco, mirar alrededor y preguntarse por qué algo está ubicado allí puede revelar detalles que de otro modo pasarían inadvertidos. Una decoración puede contar la historia de un proyecto cancelado. Una estructura puede haber pertenecido a otra atracción. Un personaje puede estar haciendo referencia a algo que desapareció hace décadas.

Y, de repente, el parque que parecía conocido vuelve a sentirse nuevo.

La propuesta de Wilson y Kelly es justamente esa: que los visitantes no se limiten a recorrer Disney World, sino que aprendan a observarlo. Porque la historia de los parques no está solamente en las atracciones que permanecen abiertas. También está en las que desaparecieron, en las que nunca llegaron a construirse y en los pequeños rastros que sobrevivieron escondidos en medio de la experiencia cotidiana.

Para los fanáticos de Disney, eso puede transformar una próxima visita en una verdadera búsqueda del tesoro. La próxima vez que alguien camine por Magic Kingdom, EPCOT, Hollywood Studios o Animal Kingdom, quizá convenga mirar un poco más despacio.

Porque en Walt Disney World, incluso aquello que parece haber desaparecido puede seguir estando allí.

Por Carlos Mira
Si quieres ayudarnos a respaldar nuestro trabajo haz click aquí
o podes comprarnos un Cafecito.
>Aruba

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *