
Natalia Schneider, The Post FMGN Press, Economía
El proyecto del túnel internacional que conectará San Juan con la región chilena de Coquimbo contempla una de las obras de infraestructura más ambiciosas de la cordillera. Una tuneladora de enormes dimensiones será clave para excavar y revestir simultáneamente el paso subterráneo.
Atravesar la Cordillera de los Andes mediante una conexión vial entre San Juan y la región chilena de Coquimbo representa un desafío de ingeniería de enorme complejidad. En el proyecto del túnel internacional de Agua Negra, una de las piezas centrales será la utilización de una gigantesca tuneladora, conocida como TBM, diseñada para avanzar dentro del macizo cordillerano mientras realiza en forma mecanizada distintas etapas de la excavación.
La tecnología permitirá convertir el frente de obra en una verdadera fábrica móvil bajo tierra. La máquina no solamente tendrá a su cargo la perforación: también recogerá el material extraído, lo transportará hacia el exterior y permitirá avanzar con el revestimiento del túnel prácticamente al mismo tiempo que continúa la excavación.
Una fábrica que avanzará dentro de la montaña
En el extremo delantero de la TBM se ubicará la cabeza de corte, un enorme disco equipado con herramientas fabricadas con carburo de tungsteno. Al girar y ejercer una elevada presión contra la roca, estos elementos permitirán fragmentar progresivamente el terreno para abrir paso a la máquina.
El material desprendido será recogido y trasladado mediante un sistema de cintas transportadoras instalado en el interior del equipo. Desde allí, los escombros serán conducidos hacia la parte posterior para continuar con su extracción.
Este sistema integrado constituye una de las principales diferencias respecto de los métodos tradicionales de excavación, en los que las distintas tareas deben realizarse de manera más escalonada.
Excavar y revestir en una misma operación
Mientras la cabeza de corte continúa penetrando en la montaña, detrás del frente de excavación otros componentes de la tuneladora estarán trabajando en la construcción del propio túnel.
Brazos mecánicos colocarán dovelas prefabricadas de hormigón armado que conformarán el revestimiento interior. De esta manera, la estructura queda protegida a medida que la máquina avanza.
Además de acelerar los trabajos, este procedimiento permite reducir el tiempo durante el cual una excavación queda expuesta y, por lo tanto, disminuir determinados riesgos asociados a desprendimientos o inestabilidad del terreno.
La elección de una TBM resulta especialmente relevante en una obra de estas características, donde las distancias y las condiciones geológicas hacen necesario mantener un proceso de excavación continuo y altamente controlado.
Dos túneles de unos 14 kilómetros
El proyecto contempla la construcción de dos túneles paralelos, cada uno destinado a un único carril, con una longitud aproximada de 14 kilómetros.
La infraestructura deberá atravesar una zona de gran complejidad geológica, lo que obligará a adaptar el funcionamiento de los equipos a las diferentes características que presente el macizo rocoso durante el recorrido.
Presión, temperatura y composición de las formaciones serán algunos de los factores que deberán ser considerados durante una excavación que se desarrollará a gran profundidad.
El desafío, por lo tanto, no será solamente abrir un conducto de varios kilómetros a través de la montaña. También será necesario garantizar la estabilidad de la excavación y mantener condiciones de seguridad para los trabajadores y para la propia infraestructura durante todo el proceso.
Una conexión estratégica entre Argentina y Chile
Más allá de su dimensión tecnológica, el túnel de Agua Negra está proyectado como una infraestructura estratégica para fortalecer la conexión terrestre entre Argentina y Chile.
El paso permitirá vincular directamente la provincia de San Juan con Coquimbo, atravesando uno de los principales obstáculos geográficos de la región: la Cordillera de los Andes.
La incorporación de una tuneladora de grandes dimensiones apunta precisamente a resolver ese desafío mediante un sistema mecanizado capaz de integrar perforación, extracción de material y revestimiento.
Si el proyecto avanza conforme a lo previsto, la megaobra no solo modificará la manera de atravesar este sector de los Andes, sino que también se convertirá en una pieza de infraestructura de gran importancia para la integración física y logística entre ambos países.
Si querés apoyar a The Post Argentina, podés hacerlo desde aquí.

