
Stella Maris Haus, The Post FMGN Press
Hay una Malasia de grandes ciudades, rascacielos y capitales cosmopolitas. Pero existe también otra, más pausada y menos transitada, que se descubre entre mercados locales, talleres de artesanos, pueblos costeros, islas de aguas cristalinas y selvas tropicales.
La costa este de la península malasia ofrece precisamente esa otra mirada. A lo largo de Kelantan, Terengganu y Pahang, el viajero encuentra una combinación singular de cultura, naturaleza y mar, en un territorio donde las tradiciones continúan formando parte de la vida cotidiana.
El recorrido permite pasar de mercados y talleres donde sobreviven técnicas artesanales transmitidas durante generaciones a islas tropicales y parques naturales de extraordinaria biodiversidad. Más que una sucesión de destinos, es una aproximación a una Malasia profundamente vinculada con su territorio.
Kelantan, una cultura que permanece viva
En el extremo norte de la costa este aparece Kelantan, uno de los estados que mejor conserva la identidad cultural tradicional de Malasia. En su capital, Kota Bharu, esa identidad no está confinada a museos: se encuentra en los mercados, en la gastronomía, en las artes y en numerosas expresiones de la vida cotidiana.
El batik y el songket son dos de sus grandes manifestaciones artesanales. El primero se caracteriza por sus elaborados diseños y colores obtenidos mediante técnicas tradicionales de teñido. El segundo es un tejido de gran riqueza ornamental, históricamente asociado con ocasiones especiales.
La cultura también se expresa a través de la música, las artes escénicas y las artes populares. Entre ellas destaca el Wau Sobek, la tradicional cometa lunar malasia, convertida en uno de los símbolos de la artesanía de la costa este.
Pero una de las mejores maneras de comprender Kelantan es sentarse a comer. Su gastronomía tiene una personalidad propia y refleja la historia y las tradiciones de la región.
El Nasi Kerabu, con su característico arroz teñido naturalmente con flores de guisante mariposa y acompañado por diferentes guarniciones, es uno de sus platos emblemáticos. También destacan el Nasi Dagang, preparado al vapor con leche de coco y servido habitualmente con curry de pescado, y el Ayam Percik, pollo marinado y grillado acompañado por una aromática salsa de leche de coco, hierbas y especias.
En Kelantan, la gastronomía, las artes y las costumbres funcionan como una puerta de entrada a una cultura que ha logrado conservar buena parte de su identidad frente al avance del turismo masivo.

Terengganu, cuando la cultura se encuentra con el océano
Más hacia el sur, Terengganu ofrece una experiencia diferente. Aquí, la relación con el mar atraviesa prácticamente todos los aspectos de la vida local.
Las tradiciones artesanales, la pesca y la gastronomía conviven con algunas de las playas y áreas marinas más atractivas de Malasia. La producción tradicional de textiles, cerámicas y otros objetos artesanales recuerda además el papel que históricamente tuvieron las comunidades costeras y las rutas comerciales que atravesaban esta región de Asia.
Pero es al abandonar la costa y dirigirse hacia las islas cuando Terengganu despliega uno de sus mayores atractivos.
Redang Island combina playas de arena blanca, aguas transparentes y arrecifes que convierten la zona en un destino especialmente atractivo para el snorkel y el buceo. Las Islas Perhentian, por su parte, suman playas tropicales, abundante vida marina y una atmósfera relajada.
Para quienes buscan una experiencia más vinculada con la exploración submarina, Pulau Tenggol ofrece arrecifes y una notable biodiversidad marina.
La identidad de Terengganu también llega a la mesa. Pescados, mariscos, arroz, coco y especias ocupan un lugar central en una cocina marcada por su relación con el océano.
Aquí el mar no es solamente un paisaje. Es parte de la historia, de la economía y de la cultura de las comunidades que habitan esta costa.
Pahang, entre montañas, selva y océano

Si Kelantan representa la dimensión cultural y Terengganu la relación con el mar, Pahang aparece como el gran territorio natural de la costa este.
El estado reúne algunos de los paisajes más diversos de la península malasia. Desde las montañas y plantaciones de té de Cameron Highlands hasta la selva tropical de Taman Negara, el territorio ofrece múltiples posibilidades para quienes buscan naturaleza y aventura.
Taman Negara es uno de los grandes tesoros naturales del país y una de las selvas tropicales más antiguas del mundo, con una antigüedad estimada en más de 130 millones de años. Sus senderos permiten adentrarse en un ecosistema de enorme biodiversidad, mientras que los recorridos fluviales y los paseos por las copas de los árboles ofrecen otras perspectivas para explorar la selva.
Senderismo, observación de fauna, navegación por ríos y exploración de espacios naturales forman parte de una propuesta que se aleja de los circuitos urbanos y coloca al paisaje en el centro de la experiencia.
Y el viaje vuelve a encontrarse con el océano en Tioman Island. Frente a la costa de Pahang, esta isla combina vegetación exuberante, playas y aguas cristalinas, además de excelentes condiciones para practicar snorkel y buceo.
Una Malasia que se descubre sin prisa

La riqueza de la costa este está precisamente en sus contrastes.
En Kelantan, el viajero se encuentra con mercados, textiles, artes escénicas y una gastronomía que conserva las huellas de generaciones. En Terengganu, esa cultura se proyecta hacia el océano y se transforma en pueblos costeros, tradiciones pesqueras e islas de aguas turquesas. En Pahang, el paisaje conduce hacia montañas, selvas y espacios naturales antes de volver a encontrarse con el mar.
Recorrer estos tres estados permite descubrir una Malasia diferente de la imagen asociada a sus grandes ciudades. Una Malasia donde todavía es posible observar cómo las comunidades mantienen una relación estrecha con sus tradiciones y con el entorno.
Para el viajero latinoamericano, la costa este de la península ofrece así una oportunidad particularmente atractiva: conocer un destino que combina cultura, naturaleza y aventura, pero que conserva una escala más humana y una identidad local que permanece lejos de los grandes circuitos turísticos.
Más que visitar Malasia, se trata de descubrir otra manera de vivirla.
Si querés apoyar a The Post Argentina, podés hacerlo desde aquí.

