
Carlos Mira, The Post FMGN Press
Naturaleza intacta, nieve sin aglomeraciones, cultura galesa, turismo rural y una gastronomía con identidad convierten a esta ciudad de Chubut en una de las propuestas más atractivas de la temporada invernal.
Mientras miles de turistas vuelven a elegir los tradicionales centros de esquí de la Patagonia, Esquel aparece como una alternativa que combina paisajes imponentes, tranquilidad y experiencias auténticas. Ubicada al noroeste de la provincia de Chubut, esta ciudad ofrece un invierno donde la nieve convive con la naturaleza, la historia y la cultura local, lejos de las multitudes que suelen caracterizar a otros destinos.
Con vuelos directos desde Buenos Aires y, a partir de agosto, también desde Córdoba, Esquel se encuentra a apenas dos horas y media de vuelo, lo que la convierte en una opción accesible para quienes buscan una escapada invernal con excelente relación entre calidad y precio.
Un invierno para disfrutar sin apuros

Uno de los mayores atractivos de Esquel es la posibilidad de recorrer escenarios naturales de primer nivel sin las largas filas ni la saturación turística de otros centros invernales.
Entre ellos sobresale el Parque Nacional Los Alerces, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, donde los visitantes pueden navegar entre lagos de aguas cristalinas, bosques andinos y montañas nevadas hasta llegar al célebre Alerzal Milenario, hogar de ejemplares de más de 2.600 años de antigüedad y considerados entre los árboles más longevos del planeta.

La experiencia se completa con un recorrido a bordo del Viejo Expreso Patagónico “La Trochita”, uno de los pocos trenes a vapor históricos que continúan prestando servicio regular para pasajeros. Con coches construidos en la década de 1920 y sus tradicionales salamandras originales, el recorrido hasta Nahuelpan permite viajar en el tiempo mientras atraviesa algunos de los paisajes más característicos de la Patagonia.
Para los amantes de la nieve, el Centro de Actividades de Montaña La Hoya es el gran protagonista de la temporada. Reconocido por la calidad de su nieve seca y por la ausencia de grandes aglomeraciones, cuenta con 30 pistas y ocho medios de elevación que satisfacen tanto a esquiadores experimentados como a quienes dan sus primeros pasos en los deportes invernales o simplemente desean disfrutar de paseos en aerosilla y actividades familiares.

La impronta galesa sigue viva
Más allá de la nieve, Esquel también invita a descubrir una parte singular de la historia patagónica. A apenas 25 kilómetros se encuentra Trevelin, uno de los pueblos que mejor conserva el legado de los colonos galeses que llegaron a la región a fines del siglo XIX.

Las tradicionales casas de té, donde se sirven la clásica torta negra galesa, scones y pastelería artesanal, forman parte de una experiencia cultural que se complementa con museos históricos, esculturas de dragones y atractivos como el Molino Nant Fach, las Viñas del Nant y Fall, la Bodega Contra Corriente y las cascadas del Nant y Fall.
Turismo rural con identidad patagónica

Otra de las fortalezas de Esquel es su oferta de turismo rural y comunitario.
La comunidad Nahuelpan permite conocer la historia de los pueblos originarios a través del Museo de Culturas Originarias Patagónicas, la Casa de las Artesanas y diversas experiencias gastronómicas ancestrales.
Muy cerca, Alto Río Percy ofrece propuestas de agroturismo, caminatas interpretativas para descubrir la flora y los hongos patagónicos, excursiones con raquetas de nieve y senderos que atraviesan bosques de lengas.
A poco más de una hora de la ciudad, Sierra Colorada completa esta propuesta con cabalgatas, parques de nieve, senderismo y la posibilidad de conocer de primera mano la cultura mapuche en un entorno natural privilegiado.
Un destino reconocido por su hospitalidad
Además de sus atractivos naturales, Esquel ha sido distinguida por Booking.com como el destino más amable de Argentina en el marco de los Traveler Review Awards, un reconocimiento basado en las opiniones de los propios viajeros.
La tranquilidad de sus calles, la seguridad, las distancias cortas y la hospitalidad de sus habitantes son aspectos que aparecen de manera recurrente entre quienes visitan la ciudad y explican por qué muchos regresan año tras año.
Sabores que completan la experiencia
La gastronomía es otro de los grandes motivos para visitar Esquel durante el invierno.
El cordero patagónico, la trucha, los chocolates artesanales, los helados elaborados con productos regionales y los vinos Pinot Noir y Chardonnay producidos en la zona forman parte de una propuesta culinaria que refleja la identidad de la Patagonia.
Entre las curiosidades más recientes figura un récord Guinness obtenido por la ciudad al elaborar la empanada más grande del mundo: una pieza única de 26,10 kilos preparada íntegramente con masa y relleno de carne vacuna.

Con naturaleza preservada, excelente conectividad, propuestas para toda la familia y una oferta turística que combina aventura, cultura y gastronomía, Esquel se consolida como uno de los destinos más completos y atractivos para disfrutar de las vacaciones de invierno 2026 en la Patagonia argentina.

