
Carlos Mira, The Post FMGN Press, Editorial
Había una canción que se llamaba “Usted es la culpable”, popularizada por Luis Miguel. El tema hablaba de una responsabilidad sentimental, de una herida provocada por alguien que, pudiendo evitar el daño, insistía en producirlo. Salvando las distancias, ese parece ser hoy el título exacto de la película política que atraviesa el gobierno de Javier Milei.
Porque si existe una persona identificable como principal sostén de todo aquello que está hundiendo innecesariamente a la administración libertaria, esa persona es Karina Milei.
No hay misterio. No hay conspiración. No hay operación. Hay hechos.
El primero tiene nombre y apellido: Manuel Adorni.
A esta altura, prácticamente todas las mediciones privadas coinciden en algo demoledor: la sociedad está pidiendo que Adorni salga ya del gobierno. Su imagen negativa se ha convertido en un ancla política. El vocero presidencial “logró” incluso algo que parecía imposible hace apenas meses: volver a instalar a la corrupción entre las preocupaciones centrales de la gente, aun cuando una amplia mayoría de argentinos —cerca del 70%— sigue creyendo que el presidente, sanamente, no está personalmente involucrado en hechos corruptos.
Es decir: la sociedad todavía le cree a Milei. Pero empieza a desconfiar de quienes lo rodean.
Y eso, políticamente, es letal.
Sin embargo, la hermana presidencial insiste. Lo sostiene. Lo protege. Lo impone. Nadie sabe exactamente a cambio de qué ni con qué racionalidad estratégica. Porque los resultados son devastadores.
Tan devastadores que el gobierno está consiguiendo un fenómeno verdaderamente grotesco: elevar figuras de la izquierda radical a niveles de aceptación social completamente anormales para una sociedad que, hace apenas meses, parecía haber comprendido el desastre moral y económico del colectivismo.
Hoy Myriam Bregman alcanza niveles de imagen positiva que rozan el 47%.
¿Se entiende el absurdo histórico?
Una dirigente cuya visión del mundo consiste básicamente en legitimar que el Estado robe riqueza creada por otros para redistribuirla según criterios ideológicos —la esencia misma del comunismo— está siendo revalorizada socialmente por antagonismo frente a los errores del oficialismo.
Y eso ocurre por una razón muy concreta: la terquedad política de Karina Milei.
Porque mientras el gobierno debería estar consolidando una mayoría cultural liberal y republicana, está haciendo exactamente lo contrario: sembrando desconfianza, inseguridad y agotamiento social alrededor de un proyecto que todavía conserva activos económicos importantísimos.
Lo más increíble es que el presidente parece no alcanzar a desenredar el problema.
Mientras tanto, las tensiones internas crecen.
Y ya no son rumores de pasillo.
Dentro del gabinete empiezan a aparecer señales cada vez menos disimuladas de hartazgo con el “caso Adorni”. Incluso sectores cercanos al ministro Luis Caputo dejan trascender que la paciencia se terminó.
Porque nadie entiende cómo, en medio de semejante esfuerzo económico, de semejante costo político y social, el gobierno insiste en dinamitarse a sí mismo.
La situación se vuelve todavía más incomprensible en la provincia de Buenos Aires.
Allí, Karina Milei insiste con impulsar a Sebastián Pareja como candidato a gobernador para 2027, cuando todo el mundo político sabe que si La Libertad Avanza tiene alguna posibilidad real en territorio bonaerense, esa posibilidad se llama Diego Santilli, el dirigente que literalmente le salvó las papas al oficialismo en la elección legislativa pasada.
Pero nuevamente aparece la misma lógica incomprensible: imponer subordinación antes que construir poder.
Exigir sumisión antes que inteligencia.
Dinámica que también está destruyendo cualquier posibilidad seria de alianza con PRO.
Karina Milei pudo haber tenido méritos importantes en la etapa inicial del fenómeno libertario. Nadie puede negarle su rol en la construcción pública de la figura de Javier Milei ni en la expansión nacional de La Libertad Avanza.
Pero gobernar no es construir una fuerza testimonial.
Gobernar exige otra cosa.
Exige amplitud. Pragmatismo. Lectura social. Flexibilidad táctica. Capacidad de distinguir enemigos reales de aliados imperfectos.
Y hoy ocurre exactamente lo contrario.
Las altanerías inexplicables de la secretaria general están poniendo en riesgo todo lo demás.
Incluso aquello que sí funciona.
Porque mientras la inflación baja, mientras el consumo comienza lentamente a reaccionar, mientras se preparan nuevas desregulaciones impulsadas por Federico Sturzenegger que podrían abaratar enormemente el acceso a la vivienda y dinamizar el mercado inmobiliario, el gobierno decide suicidarse políticamente por discusiones internas absurdas y personalismos incomprensibles.
El tiempo del presidente se acorta.
Nadie cree seriamente que, bajo estas condiciones de deterioro político y social, pueda encarar con tranquilidad una reelección el año próximo.
Y si el programa iniciado en enero de 2024 no consigue continuidad histórica, la Argentina habrá pagado el precio del aborto político más caro de la historia moderna.
Porque millones de argentinos aceptaron sacrificios enormes apostando a una transformación profunda.
Sería imperdonable que todo eso termine destruido no por la oposición, no por el kirchnerismo, no por el sindicalismo mafioso ni por el populismo… sino por la obstinación inexplicable del círculo más íntimo del propio poder.


Coincido en todo, y me gustaría agregar lo siguiente: que una figura siniestra como Bregman tenga esa imagen positiva, y el marxista bonaerense esté muy cerca, habla de la profunda ignorancia de los argentinos, aunque diría, con más propiedad, profunda e infinita estupidez.
Pero la vocación suicida de los Milei es inconcebible.
y por que no analizar la letra del tango de 1932 «Rencor»?
O en cambio, ahora que hemos visto la dependencia de Javier de su hermana (sus reverencias siendo Presidente, muy similar a la miles de hinchas del Barcelona hacia Leo Messi en las afueras del Hotel Libertador a conocerse los resultados de las elecciones de medio término, fueron elocuentes) ¿Como reaccionaría Karina las imágenes de las primeras fechas patrias del gobierno de Milei, cuando marcharon hacia la Catedral la Vicepresidente y Presidente tomados del brazo? ¿o cuando a Villarruel le preguntó un periodista sobre su carácter y el de Karina al lado de Milei y respondió «pobre jamoncito».
Hay hechos, y son irrefutables:
La Vicepresidente no tiene ni siquiera una silla en las reuniones de gabinete,
Karina Milei ha consolidado su presencia en el sector más exclusivo de la sede gubernamental. Ocupa la oficina de la Jefatura de Gabinete histórica, del primer piso, un punto neurálgico de poder por su cercanía al despacho presidencial. Su traslado desde la Secretaría General a este sector simboliza su rol central como «el Jefe» dentro de la estructura de toma de decisiones.
Adorni dejó su oficina de vocero cerca de la sala de periodistas, para trasladarse a los despachos históricos del Ministerio del Interior.
Diego Santilli como Ministro del Interior, tiene un despacho más pequeño que el que tenía su antecesor, con espacio reducido si quiere invitar a varios gobernadores….
Un acotación al margen, «las papas en el fuego» se sacaron cuando aún con las boletas electorales impresas, lo enviaron inmediatamente a su casa al autor de dos libros «La Argentina devorada» y «la sociedad cómplice», precisamente por haber comenzado a devorar y ser cómplice…. además del apoyo de EEUU.
El poder de Karina Milei basada en una diarquía afectiva, actuando como el reaseguro emocional y la extensión del yo del Presidente, gestionando la estabilidad psicológica de Javier Milei en lugar de solo la política, una simbiosis descrita por Andrés Malamud en Odisea el lunes, como más apta para analizar por parte de un psicólogo antes que un analista.
El ciudadano votó a Javier, pero el poder operativo lo ejerce alguien sin votos. Psicológicamente, esto genera una disonancia: ¿ aceptará la sociedad la autoridad de ella solo porque él la presenta como una figura mesiánica o superior a él mismo?
Rasputín= Karina
Las encuestas positivas de Bregman, con pinzas. 1.500/2.000 encuestados (¿alguien los contó?) no son muestra representativa.
Con respecto a Espert, creo que la sociedad (y el Presidente) le «debe» mucho, él fue el verdadero precursor del cambio… No me agradó como se lo trató.
Con respecto a la hermana del Presidente, pareciera que les encanta la novela «La Letra Escarlata»…
Creo que es una excusa para no decir que en última instancia la culpa (si la hubiese) es del Presidente, por «pollerudo», por débil, por lo que fuere. Sin contar que puede ser también que ella misma sea una «cortina de humo» inventada por él (o por ambos) para no hacerse cargo de nada, que ella sea su «fusible»…
Insisto en que para mí los tres están en el mismo «barco», no lo protegen a Adorni por compasión, lo hacen porque les conviene, no vaya a ser que hable de lo ¿mucho? que sabe…
El Presidente acaba de dar una larga entrevista telefónica en LN+ y quedó en evidencia que «VIVE EN NARNIA».
Fin
Aún no logro entender cómo Milei no se da cuenta del daño que le está causando su hermana. Yo no la voté a ella y tampoco se cuáles son sus “habilidades” para ocupar el puesto que ocupa, más el de manipuladora y monje negro. Me hace pensar en esas doñas de edificios que están todo el día pergueñando planes para joder al resto. Es increíble como pudiéndose ganar el bronce con sus ideas sean ellos mismos quienes se boicotean.
CHEEEEEEEE
Che, Milei ya hace mucho tiempo que muestra ser un personaje muy oscuro: violento, mal educado, difamador , amigo y admirador de una parte de lo peor del mundo, Trump, Orban, los dos amigos del carnicero Putin, déspota, autoritario, insultador serial, antidemocrático, admirador de los extremistas de derecha, supremacistas blancos, que consideran a la democracia como una forma de organización social perimida, la cual debe ser reemplazada por el gobierno de las corporaciones como sostienen los Peter Thiel, el vice de EEUU y delirantes similares que le dan voz a del tomate Donal Trump y un montón de etc, Milei está reloco, no está capacitado para gobernar, como no se dieron cuenta antes? destruirá para siempre en nuestro país la posibilidad de que las únicas ideas que nos pueden sacar del ostracismo (el liberalismo, pero con gente seria) llegue alguna vez a gobernarnos, y si no, miren quien encabeza la imagen positiva más alta ahora. Me quiero matar.
Un espanto el objeto de la muy buena columna, y un espanto muchos de los comentarios que estoy leyendo. El presidente con toda su «locura» y seguramente con base en ella, es el único que tuvo la valentía necesaria para contradecir a TODAS, y subrayo: «TODAS» las corporaciones de poder que durante años dominaron la escena política y a todos los gobiernos que pasaron (civiles y militares, de derecha y de izquierda): los sindicatos, los empresarios prebendarios, (UIA; CAME, etc., etc.), el club gobernadores feudales, el peronismo acomodaticio, el radicalismo ladero y por supuesto el periodismo mercenario. Por eso disiento con quienes le quitan mérito a esa gran batalla que libra y que NADIE se animó a dar. Dicho esto, coincido plenamente en que Karina Milei y el lugar que le da el Presidente (porque también coincido con un de los comentarios en que el Presidente no puede escapar a su responsabilidad). Es desesperante e incomprensible el apoyo público prestado a Adorni quién ya perdió toda la ventaja política que podia ofrecer porque ya nadie lo quiere cerca y se quemo para todo el viaje. Espero que se de cuanta a tiempo, pero no ya solo respecto a Adorni, sino respecto al lugar que debe ocupar su hermana en las decisiones políticas. De lo contrario pasara a engrosar la larga lista de lideres bien intencionados arruinados por sus monjes negros.