
Belén Grazziani, The Post FMGN Press, Empresas & Negocios
En un movimiento que busca acelerar la integración entre las finanzas tradicionales y la infraestructura blockchain, Visa Inc. anunció su incorporación a la Canton Network como el primer gran actor global de pagos en asumir el rol de Super Validador. La iniciativa apunta a resolver uno de los dilemas centrales que ha frenado la adopción masiva de esta tecnología en el sistema financiero: la tensión entre transparencia y privacidad.
La red Canton, diseñada específicamente para instituciones reguladas, introduce un modelo de privacidad configurable que permite operar sobre una infraestructura compartida sin exponer información sensible. En ese contexto, la llegada de Visa no solo suma capacidad operativa, sino también un componente clave de confianza y gobernanza.
Como Super Validador, la compañía será una de las aproximadamente 40 entidades encargadas de verificar y asegurar el funcionamiento de la red. Su rol implicará aplicar estándares similares a los que hoy utiliza en sistemas de pagos críticos, permitiendo que bancos e instituciones financieras experimenten y escalen soluciones basadas en blockchain sin alterar sus esquemas actuales de cumplimiento normativo, gestión de riesgos u operaciones.
“Muchos bancos consideran que la falta de privacidad es un factor decisivo que impide trasladar actividades significativas a la cadena de bloques”, señaló Rubail Birwadker, responsable global de productos en crecimiento y alianzas estratégicas de Visa. La participación de la compañía, en ese sentido, busca precisamente eliminar ese obstáculo estructural.
Hasta ahora, la red Canton ha tenido una adopción creciente en los mercados de capitales, especialmente en la emisión y negociación de activos tokenizados. La incorporación de Visa marca un cambio de escala: por primera vez, los pagos podrían integrarse de forma nativa en este ecosistema, conectando directamente los flujos financieros tradicionales con activos digitales dentro de una misma infraestructura.
El punto crítico que intenta resolver Canton no es menor. Las blockchains públicas, por definición, hacen visibles los detalles de las transacciones, lo que resulta incompatible con muchas operaciones financieras. Un banco no puede exponer públicamente datos de nómina, ni una firma de corretaje revelar cada posición sin afectar el mercado. Canton propone una arquitectura que mantiene la velocidad y eficiencia de la tecnología blockchain, pero con niveles de confidencialidad adaptados a las exigencias regulatorias.
Para Visa, el movimiento se inscribe dentro de una estrategia más amplia vinculada al desarrollo de pagos con activos digitales. La compañía ya registra una tasa anualizada de liquidación con stablecoins que alcanza los 4.600 millones de dólares a nivel global, además de operar más de 130 programas de tarjetas vinculadas a estos activos en más de 50 países. A esto se suma su unidad de consultoría, Visa Consulting & Analytics, que asesora a bancos y fintechs en la adopción de soluciones basadas en blockchain.
La entrada de Visa en la capa de gobernanza de Canton sugiere que la tecnología ha dejado atrás su fase experimental para avanzar hacia un entorno de producción real. En este nuevo escenario, la convergencia entre pagos, activos digitales y regulación podría redefinir la arquitectura de los mercados financieros, combinando velocidad, seguridad y privacidad en un mismo sistema.
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