
Carlos Mira, The Post FMGN Press
En un contexto en el que los viajes internacionales vuelven a consolidarse como una de las experiencias preferidas por los argentinos, el alquiler de autos en destino se ha transformado en un componente central del turismo independiente. Dentro de ese ecosistema, una empresa regional ha logrado posicionarse como un puente entre los viajeros sudamericanos y las grandes marcas globales del sector: Cardinal Rent a Car.
Cardinal opera como representante comercial y plataforma de reservas para algunas de las compañías más importantes del mercado mundial de alquiler de vehículos, entre ellas Hertz, Dollar y Thrifty. Desde sus oficinas en Argentina y otros países de la región, la empresa permite a los viajeros organizar el alquiler de un automóvil en múltiples destinos internacionales antes incluso de iniciar su viaje.
La propuesta apunta a simplificar un paso clave del itinerario turístico: contar con movilidad propia apenas se aterriza en destino. A través de su sistema de reservas, los usuarios pueden seleccionar el vehículo, las fechas de retiro y devolución y el lugar de entrega entre una amplia red de ciudades y aeropuertos en todo el mundo. Según la propia compañía, el servicio conecta con más de 160 países y miles de puntos de alquiler, aprovechando la infraestructura global de las marcas que representa.
Una alianza con gigantes del sector

El corazón del modelo de Cardinal se basa en su vínculo con compañías históricas del rent a car. Entre ellas destaca Hertz, una de las marcas más reconocidas del mundo en movilidad turística. Fundada en Estados Unidos en 1918, la empresa opera hoy en decenas de países y maneja una amplia flota que abarca desde autos económicos hasta modelos de lujo y vans para grupos familiares.
La red también incluye a Thrifty, una firma que nació en 1958 y que se caracteriza por enfocarse en viajeros que buscan tarifas competitivas y opciones prácticas para viajes de placer. Actualmente forma parte del mismo grupo empresarial que Hertz, lo que permite integrar inventarios y sistemas de reservas en numerosos mercados internacionales.
Para el viajero argentino, esa estructura se traduce en una ventaja clara: acceder desde su propio país a la flota y las condiciones de las grandes marcas globales, pero con soporte comercial regional y asistencia en español.
Reservar antes de viajar

Uno de los rasgos distintivos del servicio es la posibilidad de cerrar la reserva antes de partir. Esto permite al turista comparar categorías de vehículos —económicos, compactos, SUVs o vans— y asegurarse disponibilidad en destinos de alta demanda, especialmente en aeropuertos internacionales o ciudades turísticas.
En los últimos años, este sistema ha ganado popularidad entre quienes visitan Estados Unidos o Europa, donde alquilar un auto puede ser la forma más eficiente de recorrer ciudades y parques naturales. Destinos como Florida, California, España o Italia figuran entre los más habituales para este tipo de reservas anticipadas.
El proceso también se ha simplificado gracias a la digitalización del sector. Hoy es posible realizar todo el trámite en línea, elegir coberturas adicionales, agregar GPS o conductores extra y confirmar el contrato antes de llegar al mostrador de la compañía en destino.
La movilidad como parte del viaje
En la industria turística contemporánea, el alquiler de autos dejó de ser un servicio complementario para convertirse en una parte esencial de la experiencia de viaje. Tener un vehículo propio permite acceder a destinos fuera de los circuitos tradicionales, recorrer rutas panorámicas o moverse con flexibilidad entre ciudades.
En ese contexto, compañías como Cardinal cumplen un rol de intermediación cada vez más relevante. Al conectar a los viajeros latinoamericanos con gigantes globales como Hertz o Thrifty, la empresa facilita un modelo de movilidad que combina escala internacional con atención local.

Para el turista argentino, la fórmula resulta especialmente atractiva: planificar el viaje desde casa, asegurar el vehículo con anticipación y comenzar a explorar el destino apenas se retiran las llaves. Porque, como suele decirse en el mundo del turismo sobre ruedas, muchas veces el verdadero viaje empieza cuando se enciende el motor.

