
Nacho Urkía, The Post FMGN, Deportes
Santa Clara, California, Feb 9 2026.- La edición LX del Super Bowl se jugó anoche en el Levi’s Stadium de California con un claro vencedor: los Seattle Seahawks derrotaron 29-13 a los New England Patriots y levantaron el trofeo Lombardi en una final marcada por el control defensivo y la eficacia en momentos clave.
El equipo de Seattle impuso el ritmo desde el inicio y construyó la diferencia con una combinación de goles de campo, presión defensiva y un touchdown en el último cuarto que terminó de inclinar el partido. New England reaccionó tarde y no logró revertir el dominio rival en un duelo que, además, tuvo sabor a revancha por enfrentamientos históricos entre ambos.
Más allá del resultado deportivo, la final volvió a confirmar que el Super Bowl es también un espectáculo cultural de escala global. Y allí el gran protagonista fue Bad Bunny, encargado del show de medio tiempo, uno de los segmentos más esperados del evento.
Un halftime latino y de alto impacto

El artista puertorriqueño ofreció una presentación íntegramente en español, algo inédito en el escenario del Super Bowl, con un repertorio de sus mayores éxitos y un fuerte guiño a la identidad latinoamericana.
Durante cerca de 20 minutos, el espectáculo combinó reggaetón, salsa y pop con una puesta visual ambiciosa: escenografías temáticas, cientos de extras y apariciones sorpresa de figuras como Lady Gaga y Ricky Martin, además de celebridades invitadas en las tribunas y en el escenario.
La performance fue concebida como un homenaje cultural y político a Puerto Rico y a la comunidad latina en Estados Unidos, con mensajes de unidad y referencias a la historia y las raíces del artista.
Entre elogios y polémica
El show generó un fuerte impacto mediático: fue celebrado por su despliegue artístico y su identidad cultural, pero también despertó críticas en sectores políticos conservadores. El ex presidente Donald Trump, por ejemplo, lo calificó de “absolutamente terrible” en redes sociales, reflejando la dimensión simbólica que adquirió la presentación.
Un evento que trasciende el deporte
La final dejó así dos narrativas paralelas: en la cancha, la consagración de Seattle con un triunfo contundente; fuera de ella, la consolidación del Super Bowl como el mayor escenario de la cultura pop global.
El halftime de Bad Bunny —festivo, identitario y masivo— confirmó que el espectáculo ya no es un complemento del partido, sino parte central del fenómeno. Un show pensado para millones de espectadores que, por una noche, miraron al fútbol americano tanto como a la música y al mensaje cultural que lo acompañó.
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