
Carlos Mira y Ariel Ferrero, The Post FMGN Press
Anguilla: el refugio caribeño donde el lujo se vive en silencio
¿Alguna vez imaginó caminar por la misma playa que Beyoncé, nadar en aguas que sedujeron a Harry Styles o descansar en el mismo resort elegido por Adele? En Anguilla, ese tipo de fantasías no solo son posibles: forman parte de la vida cotidiana de una isla que ha sabido convertir la discreción y el refinamiento en su mayor atractivo.
Ubicada en el Caribe oriental, Anguilla se distingue por un perfil bajo que contrasta con su altísimo nivel de exclusividad. Lejos del turismo masivo, el destino propone una experiencia marcada por la serenidad, el servicio impecable y una belleza natural que parece diseñada para quienes buscan desconectarse sin renunciar al confort.
Elegancia sin ostentación
La isla combina playas de arena blanca, mar turquesa y una infraestructura pensada para el viajero exigente: resorts boutique, villas privadas y hoteles donde la privacidad es parte del servicio. Todo funciona con una lógica sutil, casi invisible, que permite a celebridades y viajeros anónimos compartir el mismo paisaje sin estridencias.
Ese espíritu se refleja también en las experiencias disponibles. Excursiones en barco hacia islotes cercanos como Sandy Island o Prickly Pear Cays, jornadas de snorkel sobre arrecifes de coral, kitesurf, paddleboard o paseos en vehículos Moke por caminos costeros forman parte del menú cotidiano. Para quienes prefieren el contacto con la naturaleza en tierra firme, hay senderos ecológicos y recorridos guiados que revelan la otra cara de la isla.

Bienestar con identidad propia
El bienestar ocupa un lugar central en la propuesta de Anguilla. Entre los espacios más destacados se encuentra el Thai House Spa, dentro del Zemi Beach House. Se trata de una auténtica casa tailandesa del siglo XVIII, trasladada pieza por pieza a la isla y restaurada con sumo cuidado.
Allí se ofrecen tratamientos que combinan tradiciones orientales con ingredientes caribeños: masajes holísticos, rituales de hammam y experiencias exclusivas como los “Rituales Secretos de Zemi”, que incluyen baños terapéuticos, estiramientos tailandeses y técnicas polinesias Lomi-Lomi, pensadas para una relajación profunda y consciente.

Historia viva y cultura local
Más allá del lujo, Anguilla conserva una identidad cultural sólida. La histórica Wallblake House, una antigua plantación del siglo XVIII, es uno de los edificios mejor preservados de la isla y un testimonio de su pasado colonial. Iglesias, pequeños pueblos y celebraciones tradicionales mantienen vivas las raíces locales.
El Festival de Verano de Anguilla, con música, desfiles, regatas y encuentros comunitarios, es una de las expresiones más claras de esa herencia cultural que convive en armonía con el turismo de alto nivel.

Un destino que también se saborea
La gastronomía es otro de los grandes pilares del destino. Anguilla ostenta una de las escenas culinarias más reconocidas del Caribe, con restaurantes premiados a nivel internacional.
Entre ellos se destacan Blanchards, en Meads Bay, reconocido por su cocina de mar y su ambiente sofisticado, y Blanchards Beach Shack, una versión más relajada pero igualmente celebrada. Ambos figuran entre los diez mejores restaurantes del mundo según los Travelers’ Choice 2023 de TripAdvisor.

Accesible, exclusiva y memorable
Llegar a Anguilla es más simple de lo que parece: se puede acceder vía Miami o a través de conexiones desde St. Maarten. Una vez en la isla, todo invita a bajar el ritmo y disfrutar.
Con su combinación de naturaleza intacta, lujo sin ostentación y una atmósfera que privilegia la calma, Anguilla se consolida como uno de los destinos más deseados del Caribe. Un lugar donde el tiempo se detiene, el confort se vuelve natural y la experiencia de viajar adquiere un significado más profundo.
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