
No le quiero pinchar el globo de la ilusión a nadie pero… ¿Cuál sería la ventaja que obtendría Maduro yéndose de Venezuela?
Probablemente quede aislado más allá de que se refugie en algún país amigo, tipo Cuba o Irán. Su “guardia revolucionaria” quedaría más cerca de darle rienda suelta a sus ganas de hablar que si él permaneciera en Miraflores. El “tute” que se está jugando Trump es complicado porque si Maduro no se va podría quedar en ridículo frente al mundo que lo vio mover el 25% de su flota al Caribe a un costo diario de millones de dólares sin que con eso logre remover a un payaso que lo desafía bailando rumba por la calle. Y ese escenario también podría convenirle a Maduro, aunque más no sea para mofarse.
¿Es verosímil una opción militar, incluidas acciones terrestres por parte de los militares norteamericanos? A mi me parece altamente improbable.
EEUU que se jacta hoy en día de estar recuperando América Latina sin usar una sola bala, sino ofreciendo alianzas comerciales y financieras cuyo cerebro es Scott Bessent. Caer nuevamente en la impopularidad mundial dándole a las fieras de la izquierda pasto para que coman gratis, no parecería ser una opción muy inteligente.
Venezuela, pese a que Maduro insista en que tiene armamento suficiente para enfrentar una guerra con EEUU, es una economía que se está literalmente cayendo a pedazos. Las privaciones del pueblo, los más de 250 puntos porcentuales de inflación de este año, la escasez y la pobreza en que se haya sumergida la población no parecen ser la plataforma ideal para enfrentar al ejercito más poderoso del mundo.
Quizás sea, entonces, la profundización del estrangulamiento económico la peor amenaza para Maduro. Es verdad que esa táctica se creyó que iba a ser eficiente en Cuba y, sin embargo, allí sigue la nomenklatura comunista matando de hambre a todo el mundo con ella aferrada a sus sillones de todos modos.
La opción más viable entonces es que la salida del dictador que habla con los pájaros sea la consecuencia de un levantamiento interno que le reste el apoyo de las fuerzas que lo sostienen.
Esas fuerzas son dirigidas por el vardadero cerebro del Cartel de los Soles que es Diosdado Cabello antes que el propio Maduro.
Maduro es, para los ojos del mundo, un presidente ilegítimo, un usurpador del poder que fraguó burdamente el resultado electoral según el cual el presidente real y legal del país es Edmundo González acompañado por Maria Corina Machado, hoy oculta en la clandestinidad para evitar que la maten, especialmente luego de recibir el Premio Nobel de la Paz.
La sociedad venezolana quiere deshacerse de Maduro y ese es el punto más fuerte en su contra. Tarde o temprano el dictador va a tener que profundizar sus tácticas de terror para mantenerse en el poder y allí sí EEUU puede influir para debilitar los sostenes internos de Maduro.
Frente a estas especulaciones el gran ejemplo “en contra” de las esperanzas es Cuba. Hace más de 60 años que la dictadura comunista supera las especulaciones que anticipan su caída. Y está claro que ese enclave de esclavitud no caerá hasta que alguien este dispuesto a usar la fuerza.
Si bien Venezuela no es una isla y tiene otras muchas características que lo diferencian del caso cubano, las dictaduras comunistas no caen por los votos o por el descontento popular. Paradójicamente solo hay un caso que contradice ese patrón: la caída por implosión de la dictadura madre, en la URSS.
Arrastrada por el movimiento que tumbó el Muro de Berlín y por la presencia en Moscú de un hombre que se había dado cuenta que todo aquello no daba para más (Mikail Gorbachev) finalmente el imperio creado por Lenin se cayó a pedazos.
Hoy no hay un Gorbachev en Caracas, es decir, un hombre propio que, en la soledad de su conciencia, haya admitido que todo terminó y que es mejor encontrar una salida ordenada del desastre antes que intentar una profundización de un regimen terminado.
Pero aquí vuelve a anotarse una diferencia con Venezuela: fuera de lo que eran las obvias vinculaciones del poder soviético con la mafia rusa y con los que luego de la caída del régimen se convirtieron en la “nueva aristocracia empresarial”, Gorbachev no era un narcotraficante. Maduro sí lo es.
En un mundo ideal (probablemente el que algunos tuvieron en mente luego de la SGM con la creación de la ONU) un tribunal internacional hubiera condenado a este criminal y habría ordenado la intervención forzosa de una fuerza internacional que contara con el consenso mundial para hacer cumplir una segura sentencia condenatoria.
Pero el mundo nunca llegó a organizar esa estructura. O peor aun: la organizó solo con una fachada que fue colonizada por las fuerzas de la servidumbre. Porque eso es lo que la ONU hoy.
Nadie sabe cuál puede ser el desenlace de este conflicto. Trump movió fichas como para tener una decision final. Pero el hecho de haberlas movido sin tener la convicción plena de que las iba a usar puede convertirse en un bumerán más caro que los millones de dólares diarios que le cuesta una demostración de fuerza que será más fuerte o mas débil según lo que se haga de aquí a las próximas semanas.


Es por lejos la peor nota que ha escrito, no se entiende qué ha querido decir… Va para un lado, vuelve, un paso adelante, dos atrás… Hasta parece que no fue usted quien la ha escrito, es muy raro…
Fulanito. Creo que es así, todos los días son diferentes en Venezuela y debe ser difícil convivir con un alterado mental aunque no sea el cerebro.