
El presidente Javier Milei encabezó este martes en la Casa Rosada la tradicional ceremonia de entrega de sables y diplomas a 35 nuevos generales, almirantes y brigadieres, en un Salón Blanco colmado y acompañado por la fanfarria de los Granaderos. El acto reunió, por primera vez, al mandatario con quien será su próximo ministro de Defensa, Carlos Presti, actual jefe del Ejército, quien confirmó que no solicitará su retiro. También asistió, casi sobre la hora, el ministro saliente, Luis Petri.
La ceremonia transcurrió sin discursos ni referencias a la inminente transición en Defensa. Tras finalizar, Milei salió a la galería y, junto a Petri y a la secretaria general Karina Milei, entonó la Marcha de San Lorenzo acompañado por los Granaderos.
Luego del evento y tras un breve encuentro con el asesor Santiago Caputo, Presti dialogó con la prensa y afirmó: “Voy a cumplir lo que determina la ley. Mantendré la jerarquía militar, aunque en una situación diferente”. Evitó dar detalles, pero remarcó que su nuevo estatus está contemplado en la normativa vigente.
Desde la Casa Rosada explicaron que el objetivo es que Presti quede “en disponibilidad” mientras ocupe el cargo político, una figura que permite conservar la carrera militar y que suele emplearse por motivos de salud. A diferencia del retiro —equivalente a una jubilación—, la disponibilidad habilita al militar a percibir sus haberes y eventualmente retomar funciones al finalizar su mandato. “Presti no tiene por qué renunciar”, insistían en Balcarce 50.
La ley 19.101 establece que el personal puede permanecer en disponibilidad mientras espera ser asignado a un destino, aunque advierte que ese período no puede exceder un año. Cumplido ese plazo, la conducción debe otorgar un nuevo destino o someter al oficial a juntas de calificación para validar su aptitud para el servicio.
Con 41 años de trayectoria, el futuro ministro evalúa ahora el equipo que propondrá al Presidente para acompañarlo en la cartera.
Un nombramiento que abrió debate
La designación de Presti generó una fuerte controversia: será la primera vez desde el retorno de la democracia que un militar en actividad asume el mando del Ministerio de Defensa. La oposición —particularmente el kirchnerismo— cuestionó la decisión bajo el argumento de que la conducción del área debe estar en manos de un civil. Desde el radicalismo y también desde el macrismo, el exministro Oscar Aguad sostuvo que Presti debería solicitar su retiro para asumir.
El Gobierno, sin embargo, mantiene su postura. Funcionarios y comunicadores oficialistas promovieron la llegada del jefe del Ejército a la cartera, que quedará vacante cuando Petri asuma la banca de diputado nacional por La Libertad Avanza (LLA) que obtuvo en Mendoza.
Mientras tanto, en Defensa ya se reorganiza la agenda: el acto de recepción de los aviones F-16 daneses, previsto para el 5 de diciembre en Río Cuarto (Córdoba), deberá postergarse porque ese día Milei estará en Estados Unidos para el sorteo del Mundial. El evento se trasladaría al 12 de diciembre.
Un Salón Blanco repleto
Por la gran cantidad de familiares presentes, la presencia del Gabinete en el Salón Blanco fue acotada. Karina Milei se ubicó a un costado junto al equipo de comunicación, mientras que las primeras filas fueron reservadas para los oficiales ascendidos. La prensa no tuvo acceso al salón, aunque la ceremonia se transmitió por los canales oficiales.
Detrás del Presidente se colocó el jefe del Estado Mayor Conjunto, el brigadier general Xavier Julián Isaac, quien lleva más de cinco años con el máximo rango aeronáutico y dejaría su puesto tras el ascenso de Presti al Gabinete. También participaron el jefe de la Armada, almirante Carlos María Allievi, y el titular de la Fuerza Aérea, brigadier mayor Gustavo Valverde.

