Practicidades y estupideces

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La principal consecuencia de la presencia del presidente Macri en Davos fue el levantamiento del voto negativo norteamericano en los organismos multilaterales de crédito, en donde Washington repetidamente se oponía a que fluyeran fondos frescos a la Argentina como consecuencia de que el país había destruidos las estadísticas públicas, no arreglaba su situación con los acreedores en default y no pagaba las sentencias del tribunal del CIADI.

Una prueba de que todo es una cuestión de perspectiva y de aproximación a los problemas es que ninguno de esos inconvenientes está resuelto: Jorge Todesca ha establecido un plazo de ocho meses para lograr restaurar el índice confiable que alguna vez emitió en INDEC; la situación con los holdouts ha comenzado más difícil de lo que se preveía (aunque ahora no precisamente por una mala predisposición del país) y, por supuesto, nada se ha pagado en materia de cuentas pendientes con el CIADI.

Sin embargo,  el cambio de “approach” de la Argentina al mundo, demostrado desde el mismísimo 10 de diciembre, ha sido suficiente para que el gobierno de Obama notificara su cambio de postura.

En concreto, esa simple movida significará que cientos de millones de dólares puedan llegar al país para financiar obras fundamentales para la colapsante infraestructura argentina. Se dice que los créditos provendrán básicamente del BID, del Banco Mundial y de la Corporación Andina de Fomento. Macri prefiere no pedir dinero al FMI por su descrédito político y social en el país.

Este dato merece un comentario. Las tasas que cobra el Fondo Monetario por sus préstamos son las más bajas del mercado, sin embargo un presidente está de acuerdo en no recurrir a esa fuente por su “mala imagen popular”. ¿Serán conscientes los “populares” a los que no les gusta el FMI que de sus bolsillos saldrá más dinero cuando haya que repagar esos créditos? ¿Es racional un comportamiento de esta naturaleza?

Que es posible ya lo sabemos porque Néstor Kirchner voló de un saque 10 mil millones de dólares de las reservas para cancelar una deuda con ese organismo que, proporcionalmente, era insignificante para el país. Pero los “revolucionarios” del mundo han hecho de esa simple sigla una especie de bandera de lucha y en ella resumen derrotas y victorias, “liberaciones” o “sumisiones”, según sea que los gobiernos traten o no con él.

Resulta francamente infantil ese razonamiento y, aunque entendible por ir de apoco con los bueyes que ara, también es un llamado de atención respecto de los criterios de eficiencia en el uso de los recursos públicos del presidente y de su equipo económico.

Está claro que el divague de los muchachos revolucionarios va mucho más allá y no solo plantean la desvinculación del Fondo, sino el retiro de la Argentina de la mera idea de tomar créditos.

Batieron el parche durante 10 años sobre la política de desendeudamiento, solo para caer en la cuenta de que hicieron desaparecer al país de los mercados pero fundieron a todas las dependencias estatales internas a las que esquilmaron para financiar al Tesoro Público, tal el caso del quebrado Banco Central, de la Anses y del Banco Nación. Seguramente decían públicamente que el país se había “desendeudado” porque en su fuero íntimo estaba la convicción de que nunca le devolverían el dinero a esas instituciones que, obviamente, pertenecen a toda la sociedad.

Pero además, resulta francamente incomprensible que, a esta altura de los tiempos, alguien en sus cabales siquiera plantee la idea de que un país pueda desarrollarse y progresar solamente con los recursos que él mismo genera, sin recurrir para nada al flujo de fondos internacionales.

Esa visión de “vivir con lo nuestro” es miserable desde su mismísima exposición; su solo planteo supone el asumir una situación de pobreza y aislamiento que solo un loco admitiría.

¿A quién se le ocurre renunciar a las llaves que le pueden traer al país rutas, puertos, cloacas, agua potable, obras hídricas, ferrocarriles, mejores centros de atención de la salud, energía, escuelas y, en general, un mejor nivel de vida a la sociedad?

Es absolutamente falso que un país pierde su autonomía cuando toma créditos en el exterior o con organismos internacionales. Un país pierde su autonomía cuando despilfarra sus recursos y somete a su pueblo a una mala administración económica que no invierte en infraestructura porque no genera los recursos y tampoco puede endeudarse porque el giro de su productividad no le permitiría devolver los créditos.

Resulta mucho más popular y rebelde decir que el país ha decidido “vivir con lo nuestro” antes que admitir que ha llegado a esa situación no por decisión propia, sino porque no le quedó otra, dado su pésimo manejo económico.

Hoy en día todas las grandes obras mundiales se hacen con crédito internacional. Privar a quienes no tienen nada por hacerse el “revolucionario” (mientras el “revolucionario” desvaría tomado cerveza en algún pub de Palermo Soho) es repugnante.

Hay una diferencia sustancial entre ser libre y ser independiente. La independencia política no garantiza la libertad. Cuba es un país dramáticamente independiente, pero su población es esclava. Australia sigue siendo hoy parte del Commonwealth Británico, pero su pueblo goza de uno de los más altos índices de desarrollo humano de la Tierra.

Está claro que la Argentina no necesita llegar a ese extremo porque nuestro caso es diferente del australiano. Ese país siempre perteneció a la comunidad británica de naciones. Pero tampoco es preciso hacerse el rebeldón adolescente inútil que discute su primacía entre los gritones del Universo pero que también dirime su miseria entre los debaten entre la pobreza y la escasez.


  • mrlutz

    en una película cuyo estreno en Argentina está previsto para marzo próximo. (“Our Brand Is Crisis”) citan un intercambio de entre Adlain Stevenson (1900-1965) y una correligionaria durante la campaña presidencial en EEUU. La mujer le dice, “cualquier persona pensante votará por Ud”, a lo que Stevenson respondió: “Señora, eso no es suficiente, necesito a la mayoría”,,,

    Amigo Carlos, esto explica la necesaria cautela de Macri, no comprendida por economistas y periodistas….
    Esa frase de Stevenson me llevó a otra, la cual está precedida por una pregunta mía: ¿cuantas personas / votantes en la Argentina actual, están de acuerdo con esta frase?

    TODO PROGRESO ES EL RESULTADO DE PERSONAS QUE TOMARON POSICIONES IMPOPULARES.