Banco Ciudad: “Elecciones: reacción del mercado y medidas económicas”

BANCO-CIUDADLos resultados de las elecciones del último domingo trajeron varias novedades. En primer lugar, el escenario de balotaje y la derrota del oficialismo en la Provincia de Buenos Aires fueron bien recibidos por los mercados, destacándose la baja del tipo de cambio paralelo y una fuerte suba del precio de acciones y bonos, que anticipa mejores perspectivas económicas de mediano plazo. En segundo lugar, la postergación de la definición de la elección nacional para el 22 de noviembre generó distintas reacciones de política económica, aunque con un común denominador: insistir con recetas ya aplicadas hasta el momento, tendientes a postergar correcciones, a costa de engrosar la pesada herencia que se deja al próximo gobierno.

En cuanto a las reacciones del mercado, el dólar “blue” pasó a ubicarse por debajo de los $16, con una brecha respecto del tipo de cambio oficial inferior a la vigente antes de los comicios, mientras que tanto el dólar “contado con liquidación” como el dólar “bolsa” se replegaron en torno a los $13,50. En lo que respecta a la bolsa de valores, el Merval Argentina (que condensa la evolución de las cotizaciones de las principales acciones de firmas nacionales) se incrementó casi un 20% en la última semana, tocando un máximo histórico. Asimismo, se recuperaron fuerte los precios de los títulos públicos, con una importante baja del riesgo país, hasta los 485 puntos básicos, su menor nivel de los últimos 5 años. Ello situó la sobre-tasa respecto de los bonos soberanos de Brasil debajo de los 100 puntos básicos (1 punto porcentual), lo cual representa la menor brecha entre el rendimiento de los bonos de ambos países desde el año 2007 (post restructuración de la deuda argentina del año 2005 y previo a la intervención del INDEC), reflejo tanto de un mayor apetito por los papeles de la deuda local como de un menor atractivo de los del gigante brasileño.

En lo que respecta las acciones tomadas por el gobierno sobresalen cuatro, muchas de ellas viejas conocidas: 1) más restricciones a la demanda de dólares de los importadores; 2) nuevas exigencias para que, en este caso, las compañías de seguros se desprendan de activos dolarizados, procurando incrementar su oferta, descomprimir sus precios y contener la brecha cambiaria implícita en dichos instrumentos; 3) una agresiva intervención en el mercado de futuros del tipo de cambio oficial por parte del BCRA, tendiente –supuestamente- a contener las expectativas de devaluación; y 4) un alza de las tasas de interés de referencia, la cual apunta –tardíamente- a incrementar los rendimientos de los depósitos a plazo fijo en pesos.

Las mayores restricciones a las importaciones intentan contener la demanda de divisas y la pérdida de reservas, en momentos en los cuales estas últimas se encuentran en niveles críticos. El Banco Central comunicó informalmente a las empresas importadoras que sólo obtendrían aprobaciones automáticas para adquirir divisas al tipo de cambio oficial por hasta 75 mil dólares, la mitad del valor vigente hasta hace una semana, una medida que profundiza drásticamente un “cepo importador” que, entre las declaraciones juradas anticipadas de importación (DJAI) trabadas y los pagos de importaciones pendientes de giro al exterior, ya suma cerca de USD 15.000 millones. Ahora bien, esto no pudo impedir que esta semana las reservas “brutas” cayeran por debajo del umbral de USD 27.000 millones y que las “netas” del swap de monedas con China y otros pasivos en dólares de la autoridad monetaria perforaran los USD 11.000 millones, retrotrayéndose al mismo nivel que ostentaban en mayo de 2003, al inicio del mandato de Nestor Kirchner (restando los encajes de los depósitos en dólares de los bancos, las reservas “netas” resultan inferiores a USD 2.000 millones, monto equivalente a medio mes de importaciones).

Por su parte, la obligación de que las aseguradoras deban desprenderse de parte de sus activos en dólares, apunta a que estas firmas tengan que salir a vender sus bonos y acciones en dólares que excedan sus pasivos expresados en la misma moneda, restando presión a los precios y la brecha cambiaria implícita en sus cotizaciones, aunque su impacto sería limitado, tal como ya sucedió en el pasado reciente con medidas similares aplicadas sobre bancos y fondos comunes de inversión locales.

En paralelo, el Banco Central continuó vendiendo en forma agresiva contratos a futuro del dólar, en un movimiento que en orden de aplacar las expectativas de devaluación, termina operando como un virtual seguro de cambio para grandes operadores y agentes financieros sofisticados. Si bien el Banco Central no se compromete a desprenderse de dólares billete, sí debería cubrir la diferencia entre la cotización implícita en los contratos y la que efectivamente tenga el tipo de cambio oficial en los próximos meses, lo cual podría provocar una significativa inyección de pesos, justo en momentos en los cuales debería comenzar a liberarse la plaza cambiaria.

Por último, el Banco Central decidió una suba de 3 puntos porcentuales en sus tasas de interés de referencia, que indirectamente incrementa la tasa regulada para los plazos fijos minoristas, aunque al ser aplicada de manera aislada, en momentos en los cuales la emisión por motivos fiscales se encuentra descontrolada, lejos está de contener la fuga al dólar.

En suma, si bien no esperamos que las últimas medidas tengan un gran impacto en términos de los objetivos de reducción de la inestabilidad, sí consideramos que tenderán a profundizar una retracción del nivel de actividad agregada que, desde el tercer trimestre, ya se encontraba en marcha, empeorando la pesada herencia que deja una política económica inconsistente a la administración que asuma el próximo 10 de diciembre.

Informe Banco Ciudad