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La desmesura frente a la desgracia

Lo que está sucediendo en Corrientes -más allá de que no está claro si todos los incendios han sido naturales, más después de haber escuchado a Hebe (que parece no haber escuchado a su líder, Cristina Kirchner “recomendar” que se practique el amor porque el “odio hace mal y envejece” [sic]) exigiendo a voz en cuello que se quemen “los campos de los ricos”- es de una dimensión tan espeluznante que algunas conductas del gobierno no terminan de entenderse. 

O sí, si uno tiene en cuenta la clase de gobierno que hoy tiene la Argentina.

El presidente y el ministro de medio ambiente,  Juan Cabandié, no han estado a la altura de lo que el desastre demanda.

Cabandié prácticamente extorsionó al gobernador Valdés supeditando la ayuda federal a que el mandatario hable con Macri “para que deje de criticarlo en Twitter”, en una conversación que se filtró y que fue confirmada por Valdés.

¿Se puede ser chiquilín cuando hay tanta desgracia en juego?

¿Cree Cabandié que todo el mundo se maneja como ellos, a la manera de una milicia vertical y obediente a la voz del  (o de la) mandamás?

El 9% del total del territorio correntino se ha quemado. Se trata de casi 40 veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires. Hasta supera las propiedades de “Báez” (ponele…) en Santa Cruz.

Pinares de 30 años, plantados especialmente para la industria maderera, bosques naturales, campos agrícolas, explotaciones ganaderas, todo perdido detrás de un fuego indomable.

Pero el presidente se deleita con su propio discurso en la inauguración de un polideportivo en Mar Chiquita. ¡De un polideportivo! ¡El presidente de una República perdida inaugurando un polideportivo! ¡No se puede creer!

Allí dijo que el gobierno no distinguía, para decidir ayudas, los colores políticos. ¿Ah, no? 

El primero en llegar en helicóptero a la geografía de la peronista Chubut atacada por el fuego en 2021, fue él, que, además, mandó a “instalar” a Cabandié allí.

Corrientes pidió aviones hidrantes (¿serán los que prometió Cristina Fernández y nunca se adquirieron?) el 25 de febrero de 2021, hace casi exactamente un año. Sin embargo el gobierno denuncia que la provincia fue morosa en solicitar ayuda. Hasta Bolsonaro llegó antes con su auxilio.

Para citar un ejemplo, hoy, la provincia peronista de La Rioja recibe casi 30 millones de pesos en ayuda federal. Corrientes, en manos radicales, no llega a siete millones.

Cómo no podía ser de otra manera la vicepresidente se borró. Lo hizo cada vez que la historia le indicaba que pusiera la cara. Pero ella desapareció. Como en Cromañón, como en Once, como en la pandemia, como en las inundaciones de La Plata.

El que sí no perdió oportunidad de jugar su papel de Rambo fue Sergio Berni, que ordenó a toda su tropa de camarógrafos, fotógrafos y pilotos de drones embarcar rumbo a Corrientes para poner en escena su coreografía hollywoodiense de salvador solitario.

Hay testigos que cuentan cómo se maneja el ministro de seguridad de la provincia de Buenos Aires. Antes de concluir una “escena” pregunta a los camarógrafos si tomaron la movida. Si por algún motivo recibe una respuesta negativa, repite el movimiento para que quede convenientemente documentado. Luego da las órdenes para que el material se distribuya a los canales de televisión y se suba a las redes.

Pero las desmesuras no termina allí. Como si todo esto fuera poco, pesa sobre las espaldas de los productores la ley aprobada a fines de 2020 (cuyo autor intelectual fue Máximo Kirchner) según la cual los dueños de las tierras quemadas podrían no poder disponer de su propiedad por un período de entre 30 y 60 años, en una capitis diminutio del artículo 17 de la Constitución completamente inaceptable.

Me pregunto qué pensará hoy la inefable Gabriela Cerruti, que, cuando en 2020 Australia sufría incendios forestales conmovedores, ella, con una inolvidable cara y voz de retorcido regocijo, decía que finalmente “el paraíso que el capitalismo nos quería vender se estaba quemando vivo” (más cara de regocijo) porque había desafiado a la naturaleza con sus explotaciones mineras y con las que perpetraba sobre todos los hombres y “en especial, las mujeres”.

¿Y, Cerruti? ¿Qué decís ahora que el fuego se lleva todo puesto en el corazón de una provincia que pertenece a una república popular y bolivariana? ¿Ya pensaste dónde te vas a meter tu odio resentido ahora?

A lo mejor tenés que hacer como Fernández, tu presidente, que confesó que cuando “las cosas pesan” él agarra la guitarra, que lo calma y “le hace poner los pies sobre la tierra”.

Y debe ser cierto, porque con una guitarra, no hay nadie como él.

Por Carlos Mira
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