Una oportunidad de oro

Mac-Allister

Durante el fin de semana el programa Periodismo Para Todos reveló cuestiones que no están claras en la Secretaría de Deportes.

Por un lado existen becas que han sido entregadas en condiciones dudosas. En todos los casos se trata de operaciones que involucran poco dinero, pero no importa: las actitudes se muestran frente a un caso grande o pequeño y los grandes problemas suelen ser más fáciles de resolver cuando son chicos.

Por otro, hay subsidios que en principio deberían ser dirigidos a clubes de barrio y que, en algunos casos, se han entregado a clubes de polo y golf. En este caso, el secretario Mac Allister adujo que esas instituciones están encuadradas dentro de los requisitos que establece la ley y que, cumplidos esos extremos, la secretaria no puede hacer distinciones.

Pero la que quizás sea la situación más bizarra sea la del Subsecretario de Deportes Orlando Moccagatta que está disponiendo adjudicaciones directas a una empresa directamente vinculada a su persona. Se trata de la compañía Myrtha Pools, internacionalmente conocida como de las mejores del mundo en el arte de construir piletas de competición.

Moccagatta fue el entrenador estrella de José Meolans y consiguió hace varios años la representación de Myrtha Pools para la Argentina.

Si bien días antes de la asunción de Mauricio Macri renunció a sus funciones, sugestivamente varias operaciones para construir piletas en entidades deportivas que solicitaron la ayuda de la Secretaria, terminaron en las manos de Myrtha Pools.

Como se ve se trata de una situación muy sospechosa y hasta burda. Hay que recordar que la mujer del Cesar no solo debe ser sino parecer y que luego del tornado de corrupción kirchnerista todo gobierno debe desterrar cualquier vestigio de sospecha ni bien nace.

El secretario Mac Allister si no estaba al tanto de los detalles de estas operaciones debería poner sus manos en el asunto sin demora y si Moccagatta no puede explicar con suficiente soltura estas oscuridades debería dejar su cargo.

El presupuesto destinado a las becas también depende de este funcionario. Y con este tema también hay polémica. El periodista Ernesto Rodríguez fue asesor de prensa del CENARD, el centro de entrenamiento para alto rendimiento deportivo. Pero su forma de percibir el sueldo era particular. “Yo cobraba una beca. Esa fue la forma que encontraron para pagarme porque el contrato que era para mí se lo dieron a un amigo del poder, que cobraba seis meses más”, denunció. Y dijo que esas becas deben ser para fomentar el deporte, y no para pagarle a empleados.

Las sospechas también alcanzan a los entrenadores y técnicos de las Escuelas de Iniciación Deportiva. Solo por citar algunos casos: Romina Corredera es dirigente del MID, y en junio se sumó a Cambiemos La Pampa. Ella tiene una beca multideporte de 6.200 pesos por mes durante 9 meses. Cobrará en total 55.800 pesos.

El hermano de Martina Bartolucci, la jefa de Gabinete de Mac Allister y su ex asesora en la Cámara de Diputados, también logró obtener una beca multideporte. “No, no cobra nada”, dijo el secretario pero las pruebas mostradas por PPT demuestran lo contrario: cobra 15 mil pesos por mes durante todo el año. Son en total 180 mil pesos.

Pero las becas, no son solo para amigos y conocidos. Ana Tokuda trabaja en el CENARD, se dedica a la acupuntura y atiende atletas y funcionarios. Para ella también hay beca: 6.200 pesos por mes durante 9 meses. Es decir, cobra 55.800 pesos en total.

Frente a los hechos que vivió la Argentina esto parece ser una especie de chiste de mal gusto. Pero, repetimos: los problemas hay que solucionarlos cuando son pequeños y no dejarlos crecer.

Además sería una señal clarísima que el gobierno emitiría para diferenciarse de lo que hemos conocido.

Muchas de las estrepitosas causas que hoy están en la Justicia también comenzaron en su momento por denuncias televisivas y el gobierno de aquel entonces se parapetó detrás de lo que creía era su poder invencible y no solo las negó sino que dobló la apuesta en su apoyo a funcionarios corruptos, muchos de los cuales están hoy presos o procesados.

Aquí hay una oportunidad para mostrar una diferencia sistémica que le haría mucho bien a la Argentina. El país debe salir de su costumbre antirrepublicana de aplicar solamente juicios de residencia a quienes ya no tienen poder y debe ingresar en la modernidad de perseguir a aquellos que infringen la ley cuando están en la cumbre. Ese sí sería un cambio copernicano en lo que la Argentina ha tomado siempre como “normal”; un cambio que le haría un favor enorme a la salud de la República.