Un Trump antiamericano

Nunca pensé en ver alguna vez la celebración del 4 de julio que planea Trump para pasado mañana. Es más, siempre creí que semejantes manifestaciones eran completamente antiamericanas y que estaban reservadas para regímenes autoritarios (cuando no directamente totalitarios) respecto de los cuales Washington siempre significó su antítesis y su némesis.

Pero para el jueves Trump planea un desfile militar, con tanques en las calles de la capital y aviones surcando sus cielos.

Jefferson pedía que el 4 de julio se celebrara con alegría y con fuegos artificiales, casi como un acto de inocencia infantil, como una consubstanciación con ideales diferentes a los que el mundo suele rendir pleitesías. El 4 de julio sería un día de la familia, de picnics y asados, de brindis y festejos.

Ahora el presidente Trump, como si fuera Kim Jong-Un, espera desplegar una versión Lerú del poderío militar de los EEUU, francamente no sé con qué finalidad.

Nunca antes un presidente norteamericano, republicano o demócrata, hizo semejante cosa. Y eso no se debe a que esos presidentes no estuvieran animados por un sentimiento patriótico.

Lo que ocurre, y eso es algo que con el Frente de Todos a la cabeza, los argentinos confundimos permanentemente, una cosa es el patriotismo y otra el nacionalismo.

En la Argentina el kirchnerismo parece haberse adueñado de la patria y del patriotismo: los únicos que aman la patria y los únicos patriotas con ellos: es el gran rédito de envolverse en la bandera para llenarse los bolsillos. Son delincuentes. Ya los conocemos.

Pero en EEUU eso nunca había ocurrido. Esa confusión atroz entre patriotismo y nacionalismo jamás había sucedido.

Lo que el jueves va a pasar en Washington DC es un hecho verdaderamente extraordinario. Entiendo que muchos puedan preguntarse en qué estoy pensando; que océano estoy haciendo de una gota.

Sin embargo así empiezan los pequeños detalles que luego se proyectan en dramas mayores. La idea de los Estados Unidos “grandes de nuevo” (que Trump hizo suya en la campaña presidencial de 2016) no tiene nada que ver con esto. Los Estados Unidos han sido grandes justamente porque se han presentado como un país distinto al resto del mundo en el que la fuerza del trabajo, la creatividad, la libertad y el ingenio individual podían más que la fuerza bruta.

Ese muestreo de fuerza bruta siempre fue marcadamente antinorteamericano. Los EEUU son Detriot y el Sillicon Valley, no Langley y el Pentágono. Los EEUU podrían haber sido lo que son sin el Pentagono, pero nunca sin los Bill Gates, los Steve Jobs o los Thomas Edison o Henry Ford.

Es más son los Gates y los Jobs los que hacen posible al Pentágono. Sin la creatividad que ha dado origen al más ingenioso país de la Tierra no hubiera habido Pentágono.

Seguramente el grueso de la sociedad norteamericana seguirá haciendo picnics y asados el jueves durante el día y esperará el show de los fuegos artificiales por la noche. La gran esperanza hacia el futuro es que esa mayoría no le preste atención a la muestra del poderío militar. El 4 de julioes una fecha civil por antonomasia. Es una fiesta de la libertad, no del Estado. Es casi una fiesta contra el Estado y no una celebración de su fortaleza.

La verdadera fuerza del 4 de julio está en la gente, en la ingeniosidad de un pueblo que puede crear riqueza nueva. No en el poderío de un conjunto de armas que no existirían si el ingenio humano no hubiera estado allí para crearlas.

El 4 de julio es una reverencia  a los derechos de la naturaleza, a aquellos que las constituciones no otorgan sino que se limitan a reconocer porque las personas ya los tienen por el mero hecho de serlo. La Independencia de los EEUU del poder británico significó eso: decir “Señores, no podemos seguir más juntos porque nosotros entendemos que el hombre es libre por naturaleza y ustedes no; ustedes creen que la eventual libertad que tenga se la otorgan ustedes… Eso no es así en los Estados Unidos… De ahora en más ustedes por su lado y nosotros por el nuestro”

Ese fue el gran grito de libertad. Ningún estruendo militar ha sido más sonoro que ese. Ni el que podría haber ocurrido hace 243 años ni el que probablemente ocurra el jueves.