Tres cosas que me superan respecto del aborto

Hay una sola cosa que no entiendo respecto de la discusión del tema del aborto y es esta: ¿por qué se toma la posición a favor del aborto como una posición “revolucionaria”, antimodelo, antigobierno y pro “progresismo”/kirchnerismo/Campora/”juventudmaravillosa”, cuando fue el presidente de ÉSTE gobierno el que abrió el debate y la presidente del “OTRO” gobierno la que nunca lo presentó, nunca lo lideró, nunca lo propuso y siempre se manifestó contraria al aborto, públicamente, cada vez que se lo preguntaron?

Quiero que me contesten eso nada más. Los “Agustin Rossi”, los “Kicilloff”, los “Cabandie…” Todos esos muchachos que no abrieron la boca durante 12 años respecto de este tema y que no se atrevieron a desafiar las posiciones de su jefa, ahora aparecen como los “cool” de avanzada que, en contra del supuesto “retrogadismo” del gobierno enarbolan la bandera del aborto como una más de las reivindicaciones de la mujer.

¿Por qué no defendieron esos derechos femeninos cuando estuvieron en el gobierno y por qué no presentaron ellos el proyecto?

Esa incoherencia me sigue inclinando a pensar que las posiciones que adopta esta gente no tienen nada que ver con convicciones personales (si es que tienen alguna que no sea la de robar patrimonio público) sino con la simple estrategia de tomar cualquier tema para dividir, generar caos y zozobra callejera.

Otra cosa que no entiendo es por qué discusiones como esta tienen que tener un infaltable correlato en la destrucción o vandalismo de propiedad pública. Ya lo vivimos en diciembre cuando se discutió la fórmula de actualización jubilatoria. ¿Qué tenía que ver eso con destruir completamente una plaza de la ciudad?; con reducirla literalmente a escombros…

Son cosas que me superan. Nadie le pregunta a Cristina Fernández por qué no habla del aborto.

¿Qué hará cuando la ley llegue al Senado? ¿Se mantendrá fiel a lo que siempre dijo o ahora se convertirá en la primera abortista del país?

Quiero que quede clara la posición de esta columna: desde aquí defendemos la despenalización del aborto y no solo eso, sino que realmente esperamos que las mujeres que engendran hijos por intereses subalternos, en condiciones que solo le aseguran a ese feto una vida desgraciada, sin educación y posiblemente asociada a la droga y al crimen, aborten para evitar traer al mundo a una persona que lo único que conocerá son privaciones.

¿Pero saben qué? Pese a todo lo que dicen los militantes del abortismo, los abortos vienen disminuyendo en el país y a una tasa acelerada. ¿Y saben por qué? Porque las madres cambian nacimientos por dinero, sin importarles qué clase de vida les darán a sus hijos.

Algunas hasta han confesado que cuando pasan los cinco o seis partos empiezan a “darle” los hijos a sus propias madres para que los anoten como propios y así cobrar un plan.

Entonces, muchachos, seamos sinceros. Saquémonos las caretas del progresismo cuando no fueron capaces de poner este debate sobre la mesa cuando ustedes –supuestos “progresistas”- manejaban el gobierno como si fueran las macetas de sus casas.

Si ahora se quieren subir al colectivo barullero del abortismo y hacer de esto una causa antiMacri cuando fue Macri quien habilitó la discusión, está claro que lo hacen para crear conflicto, discusión y discordia… Como, por otro lado, han hecho toda la vida. No saben hacer otra cosa. Pero de ahí a que ustedes defienden a las mujeres y por eso quieren despenalizar el aborto, no. Esa galletita no me la como. Porque tuvieron doce años para hacerlo si tanto creían en esa causa. Y no lo hicieron. No solo no lo hicieron sin que frenaron todo intento de plantear la cuestión por una orden directa de la jefa de la banda.

Y hay una tercera cuestión que francamente me hace reír y creo que le quita entidad, seriedad y altura a la propia postura que, repito, defendemos desde aquí. Esta ridiculez de inventar un idioma “neutro de género” y decir, por ejemplo “les diputedes indeceses….” (en lugar de “los diputados indecisos” o “todes” (en lugar de “todos”) me parece una imbecilidad de tal magnitud que, repito, le quita seriedad y cuerpo al tema importante que tenemos entre manos.

La Argentina es un país con una salud pública atrasada. Comparte el planisferio del subdesarrollo de salud con los países más atrasados de la Tierra, básicamente repartido entre América Latina y África. Es desde ese lugar desde donde debemos encarar y resolver este problema. Aquí no tiene nada que ver Macri, ni el progresismo, ni el feminismo ni nada que salga de lo estrictamente relacionado con la salud.

Pero, no hay caso, la Argentina siempre se las rebusca para embarrar lo que está limpio, para destruir lo que fue reconstruido, para confundir lo que está claro y para convencer que el cuadrado que tengo enfrente es perfectamente circular.