Si algo faltaba, habló el Cuervo

Si algo faltaba para completar el cuadro de delirio por el que estamos atravesando, eran las declaraciones del Cuervo Larroque, involucrado también en el circuito mafioso de los cuadernos,

Defendiendo la gestión de los hampones que tiene como jefes.

Larroque dijo, por ejemplo, que personajes cómo José López o Claudio Uberti mienten en sus declaraciones; que la figura del arrepentido es una aberración, porque la considera parte de una una conspiración transnacional de desprestigio.

“Estamos de acuerdo que eso es una ley fabricada en los laboratorios de la CIA para quebrar a las personas. Donde no importa la demostración o la inocencia sino que uno se acoge al formato de arrepentido e inculpa falsamente a quien se le ocurra y eso es sinónimo de inocencia. La delación como práctica ponderada por el Estado es gravísima”.

Y como le pareció poco, agregó: “Es una conspiración internacional contra los movimientos populares. Las detenciones que lleva adelante Bonadio no se pueden hacer sin una espalda que te lo permita. Hay un objetivo que tiene el poder transnacional de extranjerizar totalmente a la Argentina. Fueron por la política, por los sindicatos, por los movimientos sociales y van a ir por lo que queda del empresariado nacional”.

¡Miralo al comunista defendiendo al empresariado nacional! Siempre, claro está que el “empresariado nacional” aporte al bolsillo de los jerarcas, bienvenidos sean los “empresarios”.

Era obvio que las figuras de la “conspiración internacional”, de la “CIA”, de la “embajada norteamericana”, del “poder transnacional” y de la “extranjerización de la Argentina” no iban a tardar en aparecer cuando se trata de echar mano a cualquier disparate para defender el robo multimillonario que protagonizaron delincuentes como Larroque y sus jefes.

La pregunta es por qué el “poder transnacional” se iba a ocupar de un país que tomó hace 70 años la decisión de inmolarse solo, de destruirse solo y de tornarse miserable por su sola decisión.

Que los habrá decidido a fijarse en un país que, destinado a ser grande, se empequeñeció justamente cuando decidió aislarse del mundo y emprender la alambicada misión de demostrar que los círculos son cuadrados.

Respecto de la cuestión norteamericana, lo invito al Cuervo a que me presente una lista de países con buen nivel de vida, sin pobreza, con educación y salud para todos y con las necesidades básicas ultrasatisfechas, que mantenga, al mismo tiempo que logró todo eso, una mala relación con los EEUU.

Al contrario, en este caso tranquilamente podríamos formular un teorema infalible: a mejores relaciones con los EEUU (confianza, comercio, libertades, derechos humanos igualitarios para todos, vigencia de la república, separación de poderes, etc) mayor nivel de vida para el pueblo de esos países; a peores relaciones con los EEUU, más pobreza, más desigualdad, mas corrupción, menos educación, menos salud, más inseguridad, etcétera, etcétera. El teorema no falla. Hagamos si no, cada uno de nosotros el ejercicio en casa con la ayuda de un simple planisferio y un par de lápices de colores.

Por lo demás el verso suena antiguo, mentiroso, obvio, con olor a moho. Pero, atención, que al mismo tiempo puede resultar muy peligroso.

El acumulamiento de un resentimiento inexplicado (o que solo se explica por creer que un monstruo exterior nos quiere destruir) puede dar pie -como ya desgraciadamente dio en la Argentina- al inicio de aventuras delirantes que vuelvan a manchar de sangre la Historia.

Está claro que a esta gente no les importa nada y con tal de salvar su libertad, están dispuestos a incendiar el país en una hoguera de odio y envidia de la cual ellos salgan no solo sanos y salvos sino con sus millones a cuestas y absueltos.

Resulta francamente increíble que en los medios argentinos haya aun espacio para personajes como este. Porque atención, estoy consciente de que, aun a pesar de que lo haga desde una posición crítica, yo mismo estoy siendo una polea de transmisión para el terreno que necesita esta gente.

Pero no hay caso. El país no logra deshacerse de esa corriente trotzkofascista que tiene la virtud de darle combustible a la frustración de muchos, haciéndoles creer que el hecho de que no hayan llegado al objetivo que perseguían en la vida, es culpa de otros.

Los argentinos deberíamos limpiar seriamente nuestras conciencias. Porque es de los ribetes negros más íntimos que anidan en esos bajos instintos de dónde se toman personajes como estos para robarnos en la cara mientras nos venden la falacia de que se juegan la vida por nosotros.