De nuevo la economía

IAEManzanares

Después de varias semanas en donde lo político ocupó el centro de la escena argentina, la difusión del índice de inflación de marzo, 2.4%, trae de nuevo la economía a la atención de todos.

Lo primero que hay que decir, sin embargo, sigue siendo más político que económico: ahora los índices se publican, están profesionalmente elaborados y son creíbles. Más allá de que cuan satisfactorios sean, tenemos una unidad de medida veraz que también nos sirve, de paso, para saber si estamos yendo bien o no.

De nada valen los engaños en ese terreno porque todos sabemos cómo terminan. DE modo que una primera acotación debe rescatar ese hecho incontrastable.

Yendo al tema al tema específico, es verdad que un nivel de inflación que quiebre la tendencia bajista y pegue un respingo alcista no es una buena señal. Es cierto que un punto completo de los 2.4 que componen el índice se debe al alza de las tarifas de los servicios públicos que todos sabíamos que iba a ocurrir. La decisión de alcanzar por la vía de la tarifa una reposición de los costos de producción (básicamente de energía, luz y gas) puso al gobierno en el brete de hacer ese ajuste de golpe o de manera gradual.

Haberlo hecho de golpe hubiera significado aumentos que habrían superado largamente el 1000%. A comienzos de 2016 se decidió, en medio de un proceso muy desprolijo, el camino gradualista. Ese mecanismo obliga a producir aumentos esparcidos en el tiempo y, cuando ocurren, naturalmente impactan en el índice de aumento de precios.

El punto aquí es que esta imposibilidad de bajar el nivel de inflación se combina con un dólar planchado -más bien tendiente a la baja que al alza- y un alza en la tasa de interés de maneja en BCRA.

Este último mecanismo sirve para retirar pesos del mercado con el propósito de evitar un recalentamiento de la economía y un consumo artificial que redundaría en más inflación. Pero a los efectos de la reactivación es naturalmente contraproducente.

La variación del PBI argentino está fuertemente vinculada al consumo. Como si fuera un estudio de personalidad de la sociedad, esa relación efectivamente sirve para mostrar que el país está más volcado a la satisfacción de necesidades inmediatas que al pensar en las generaciones venideras y en la sustentabilidad como nación duradera. Por lo tanto el PBI no crece por el ahorro y la inversión sino por el gasto.

Este gobierno está tratando de cambiar esa ecuación, haciendo que el PBI crezca más que proporcionalmente que el consumo. Pero esa decisión produce toda clase de dificultades mientras se produce el tránsito de un sistema de crecimiento a otro.

Y esas dificultades impactan obviamente en la política y en los resultados de las elecciones. Sin el apoyo de una mayoría decisiva, el gobierno no podrá continuar con su programa de cambios; pero también es cierto que si no muestra un avance en su programa de cambios es posible que no gane las elecciones. Se trata de un círculo vicioso, de un problema de “huevo y gallina” que no resulta fácil resolver.

Hasta ahora la lucha contra la inflación se centró básicamente en una restricción monetaria de la que se encarga en BCRA mediante el manejo de las tasas de interés. El dólar, cuyo comportamiento está básicamente explicado por el efecto blanqueo, la liquidación de cosechas y la toma de deuda en dólares, está jugando a favor de la política monetaria, porque en un esquema de dólar flotante como el que tenemos si las condiciones fueran otras, el dólar estaría apreciándose y eso contravendría el programa de metas de inflación que se propuso el BCRA.

Pero esa cotización de la moneda norteamericana está causando dificultades serias en las economías regionales y en el sector productivo en general porque se afectan los costos para exportar y el nivel general de costos internos.

No hay dudas que políticas más pretensiosas desde lo económico darían resultados más rápidos. Pero el gobierno especula que, para aplicarlas, necesita renovar el consenso social mediante las elecciones legislativas de octubre de este año.

¿Y por qué supone el gobierno que para encarar esas reformar necesita un apoyo decisivo de la sociedad? Pues porque lo que hay que tocar allí es el nivel del gasto. Ningún  programa de estabilización inflacionaria puede funcionar con el nivel de déficit público que presenta el costado fiscal del gobierno. Y eso hay que bajarlo con medidas muy duras desde el punto de vista de las erogaciones del Estado. Cuando uno advierte que el componente mayoritario de ese gasto está compuesto por salarios y jubilaciones advierte el nivel de dificultad que enfrenta.

Quizás el endurecimiento que se apreció en el presidente y en su equipo en estos últimos días no sea aislado y nos esté anunciando el prólogo de una serie de decisiones económicas que necesitarán de un respaldo político significativo para ser posibles y sustentables.


  • machaco perdojian

    NO SE SALE DE 70 AÑOS DE MAFIAS POPULISTAS + INFLACION EN 16 MESES, NI EN 15 AÑOS.-
    MACRI / CAMBIEMOS ES LA MEJOR OPCION, QUE SALGA OTRO A MEJORARLA … SI PUEDE

    1-A .- ESTA MARCHA FUE UN SINCERO Y AGRADECIDO HOMENAJE A:

    MACRI & JULIANA AWADA & ANTONIA
    VIDAL & HIJOS
    RODRIGUEZ LARRETA
    MICHETTI
    CARRIÓ & EQUIPOS
    JOSE LUIS ESPERT
    PRAT GAY
    MELCONIÁN
    MONZÓ
    FEDERICO PINEDO
    MARCOS PEÑA
    MIGUEL BEIN
    MORALES
    CARLOS PAGNI
    NICOLÁS DUJOVNE
    CARLITOS MIRA
    MONNER SANS
    MIRTHA LEGRAND
    …Y TANTÍSIMOS
    QUE BATALLAN POR UN PAÍS MAS JUSTO Y MEJOR