Ni lo piensen

casanello

La interpretación que hoy publicaba Carlos Pagni en La Nación respecto de la actuación del dúo Casanello-Marijuan en el sur, puede ser trágica o disparatada. Según Pagni el juzgado se encamina a calificar el delito que investiga como una estafa de un empresario privado al Estado a quien esquilmó con sobreprecios en las obras que licitaba.

Si esa opción fuera cierta, no sería extraño que en algún momento, Casanello sugiera el traspaso de las actuaciones a un juzgado ordinario penal económico y que extirpe para siempre de la Justicia Federal.

En esa línea, naturalmente, no se investigaría a los Kirchner, porque éstos, antes que diseñadores de un plan maestro de saqueo a través de la gestión de distintos operadores privados (Báez, Sala, Cirigliano, Cristóbal López, etcétera, etcétera) serían unas pobres víctimas que cayeron engañadas por un inescrupuloso.

La sola descripción de esta alternativa afloja los ligamentos de la mandíbula por el ataque de carcajadas que produce. Si alguien (Casanello, Marijuan, en este expediente; en otros, Rafecas) han creído por un momento que ése era un escenario planteable a la opinión pública pues que vayan pensando en otra cosa.

Que Pagni suele tener buena información no hay dudas, y, en ese sentido, aporta datos sobre conversaciones entre el juez de la “ruta del dinero” y el de Hotesur tendientes a elaborar una estrategia judicial común que desafecte a Fernández de cualquier entuerto por el que, en principio, debería dar abundantes explicaciones.

En este mismo lugar sugeríamos antes de ayer que ambos jueces debían estar bajo un cercanísimo escrutinio de la Cámara Federal la que debería, a su vez, sugerir su Juicio Político ante el Consejo de la Magistratura si la actual tendencia a la lentitud y a la no investigación persistiera.

Pero de este lugar pasar a otro en donde el plan sería culpar a Báez por todo para desvincular a Fernández hay un trecho inmenso que no nos pueden obligar a cruzar.

Resulta obvio que para intentarlo, Casanello, Rafecas & Cia, tienen que partir del supuesto de que una enorme porción de la sociedad es completamente estúpida, porque solo siendo estúpida no se plantearía los siguientes interrogantes:

1.- ¿Quién debía controlar los precios ofrecidos en las licitaciones?

2.- ¿Quién aprobaba las licitaciones?

3.- ¿Qué relación tenían los que aprobaban las licitaciones con el que las ganaba?

4. ¿Cómo puede ser que, justamente, el que licitaba con sobreprecios ganara todas las licitaciones?

5.- ¿Cómo puede ser que el presunto estafador no haya sido un empresario histórico de la construcción sino un ex cajero del Banco Santa Cruz que solo constituyó una empresa constructora seis días antes de que Néstor Kirchner asumiera la presidencia?

6.- ¿Cómo puede ser que, casualmente, el empresario que los estafó con los sobreprecios sea el mismo que luego les pagaba alquileres exorbitantes por habitaciones de hotel que nunca ocupaba?

7.- ¿Cómo puede ser sugestivamente el mismo modus operandi se verifique en otras causas en donde la dadivosa entrega de dineros públicos se correspondía con retornos en efectivo a la casa presidencial?

8.- ¿Cómo puede ser que la extensión temporal de la operatoria de Báez coincida con la meteórica explosión del patrimonio de los Kirchner?

9.- ¿Para qué demonios iba Báez a lavar la plata si podía probar su origen con los precios de las obras pagadas por el Estado?

10. ¿No será que Báez lavaba y enterraba no para él sino para los Kirchner? 

11.- ¿Por qué el testigo protegido Leonardo Fariña cuenta que Fernández encaró a Báez cuando fue alertada de que el “empresario” estaba sacando fuertes sumas de dinero del país?

12.- ¿Por qué la entonces presidente no lo denunció, en plena existencia del cepo cambiario?

13.- ¿O en realidad lo encaró para reclamarle “la de ella”?

Y las preguntas podrían seguir y seguir.

Aquí habría que recurrir -a modo de inspiración- al amenazante cartel que exhibía Quebracho en ocasión de la comparecencia de Fernández en los tribunales: “Ni lo piensen” decía Esteche en una sutil advertencia a los que quisieran meterse con Fernández.

Pues bien, Casanello, Rafecas, Marijuan: ni lo piensen. Ni piensen que nos vamos a creer semejante disparate. Es mejor que cumplan su deber antes de que la sociedad los meta (si no los metió ya) en la misma bolsa de los runflas que nos saquearon. ¿Después de todo cuánta podrán embolsar por intentarlo? ¿No es mejor seguir cobrando sus buenos salarios de por vida como les asegura la Constitución y mantener al mismo tiempo su dignidad a salvo?


  • mrlutz

    ¿Ni lo piensen? solo obsérvalos Carlitos.
    Probablemente ud. recordará aquellos aciagos días, finales y comienzo del 2001/2002, cuando el gobierno del “restaurador” Duhalde, Eduardo decretaba la pesificación asimétrica. ud en un apropiado editorial, fundamentado en el derecho de propiedad, la seguridad jurídica, en fin los aspectos que preserva nuestra Constitución Nacional, finalizó el mismo con las palabras “esto no va a quedar así”. Para hacerla corta, no solo quedó así, se profundizó. Claro que en el medio hubo un fallo de NUESTRA Corte Suprema de Justicia declarando inconstitucional la pesificación asimétrica, (caso de la Prov. San Luis) luego el gobierno de Nestor Kirchner forzó la renuncia de un par de miembros del máximo tribunal y NUESTRA nueva Corte Supremo, aceptó la legalidad de la pesificación, el corralón y ese “compartir las pérdidas” que nunca entenderé por que los Bancos fueron resarcidos por haber prestado dólares y que le pagaran com $ devaluados… Durante las últimas semanas del 2001 el Congreso no solo sancionó una Ley sobre intangibilidad de los depósitos… los politicos despotricaban sobre el hecho de que los depósitos de los argentinos estuvieran protegidos por una ley extranjera o que fueran radicados en New York…. Para qué? al final la estafa a los ahorristas se consumó.
    Ahora se consumará otra estafa a la Justicia, ¿que problema hay?
    El gobierno del Presidente Macri, tiene otros problemas “mayores” y su NO INTERVENCIÓN en la justicia, aparentemente será sobre el pasado y el futuro. Recordemos su asunción como Jefe de Gobierno, uno de los puntos que se le preguntó durante aquella campaña, se dirigió hacia la malversación de fondos y cosas similares en la Administración del teatro Colón, ampliando las sospechas hacia el Plan de refacciones que nuestro primer coliseo realizaba para celebrar su centenario.
    La respuesta del Ing. Macri prometía la investigación y elevar a la justicia las irregularidades
    ¿Vio lo que pasó? NADA,.
    Es lo que sucederá finalmente con este entuerto Judicial; al menos que dejemos todo en manos del FBI, la CIA y los jueces de EEUU… algo insólito e irrealizable, como preservar a nuestros ahorros de la estafa de nuestro propio Estado.