Los sótanos del kirchnerismo

Argentina's President Cristina Fernandez waves to supporters during the inauguration of a health center in Buenos Aires, Argentina, Tuesday, Oct. 25, 2011. Fernandez was re-elected in a landslide Sunday, winning with the widest victory margin in the country's history as voters were mobilized by popular programs that spread the wealth of a booming economy. (AP Photo/Victor R. Caivano)

La Argentina está descubriendo, de a poco, el entramado de lo más negro del kirchnerismo, un régimen que no solo produjo el más formidable retroceso económico del país en un siglo (a pesar de contar con las condiciones internacionales más ventajosas de las que la Argentina gozó en ese mismo tiempo) sino que corrompió las raíces más íntimas de la democracia, pretendiendo instalar un modelo de supresión de las libertades individuales y de los derechos civiles que concentrara en una nomenklatura soviética todo el poder y toda la riqueza.

Para ello edificó un sistema de vigilancia de ciudadanos privados y de extorsión a jueces con el objeto de suprimir toda voz disidente y todo el normal funcionamiento del Estado de Derecho.

Los jefes piramidales de esa nomenklatura eran Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Fueron ellos los que replicaron a nivel nacional el esquema de concentración, delación y terror que ya habían impuesto y practicado en Santa Cruz.

Naturalmente para estos fines, la vigilancia y el espionaje eran ingredientes fundamentales para conseguir los objetivos que se proponían. Hoy, a través de las distintas escuchas que se están revelando, accedemos a las voces de los protagonistas que ordenan el “apriete” de jueces, el “armado” de causas, y otros procedimientos mafiosos similares que ya habían sido denunciados por varios sectores de la oposición y de la prensa pero que, indudablemente, cobran otra envergadura cuando se los ve expuestos por sus verdaderos protagonistas.

A estas prácticas debe sumársele el formidable robo que el kirchnerismo consumó en los días previos a la asunción de Mauricio Macri en donde literalmente cargó docenas de camiones con computadoras, discos rígidos, archivos, legajos, carpetas que incluían prácticamente cada rincón de la administración.

Desgraciadamente el kirchnerismo fue sucedido por un gobierno sin la suficiente malicia política como para denunciar y mostrar semejante saqueo. Y eso, en alguna medida, no solo los ayudó a zafar por ahora, sino que es lo que está permitiendo que nada menos que uno de los principales amanuenses del espionaje y de la persecución de las personas, se dé el lujo de decir que la “democracia está en peligro con Macri”. Es francamente el colmo: la historia contada por los delincuentes.

Fernández además utilizó los dineros públicos (como de costumbre) para crear una estructura de espionaje paralela -en cabeza del general denunciado por violación de los derechos humanos, Cesar Milani- a la que equipó con instrumentos sofisticados que, entre paréntesis, nadie sabe a ciencia cierta dónde se encuentran hoy en día.

El uso de los recursos públicos para semejante dislate queda demostrado cuando se ve la manera exponencial en que los gastos de la inteligencia militar aumentan desde el año 2011 (año en que Fernández es reelecta con el 54% de los votos) y como disminuye proporcionalmente el fondeo de la inteligencia civil. ¿Cómo se justifica ese incremento en un país que no tenía hipótesis de conflicto militar con ningún país del mundo?

El intento de dominación chavista, expresado por Fernández en Rosario en febrero de 2012 con su famosa advertencia “vamos por todo”, necesitaba naturalmente callar las voces disidentes y atar las manos de los jueces independientes. En eso consistió el modelo de espionaje y extorsión.

Queda por verificar qué peso le dará la sociedad civil a estos disparates, es decir, como los mensurará a la hora de decidir su voto. Es lógico que la gente vote finalmente en su gran mayoría con el bolsillo. Pero lo que se debería pensar aquí es que la miseria económica materializada en bolsillos vacíos fue, en el caso, del kirchnerismo, la consecuencia de pretender imponer un proyecto de yugo civil -apoyado en el miedo, la persecución y el espionaje- que, naturalmente, son diametralmente contradictorios con el progreso económico y los bolsillos llenos.

La lógica de la asociación ilícita que se encaramó en el gobierno en 2003 fue: “poder político total-libertad civil cero-saqueo económico completo”. Esos eran los ejes del modelo: callar las voces y la prensa opositora, disminuir los derechos civiles de las personas y robar la riqueza del Tesoro Público para beneficio completamente personal.

La señora Fernández deberá dar explicaciones muy serias y muy convincentes -que naturalmente no podrá disimular detrás del vocabulario de un carrero- para que la sociedad la dispense de la enorme carga de desprestigio moral que pesa sobre ella. Pero siendo la seriedad una virtud que jamás tuvo, es difícil que la Argentina vaya a escuchar alguna explicación que justifique tanta podredumbre.