Los responsables del parque jurásico

Durante dos días consecutivos los argentinos que pretenden viajar en avión han quedado presos de las mafias de siempre. Ayer un sugestivo “desperfecto de Internet” dejó tres cuartos del día al Aeropuerto Jorge Newbery sin vuelos. Hoy una “asamblea” (recurso bajo que las mafias sindicales utilizan para hacer un paro eludiendo las sanciones o conciliaciones obligatorias que podrían corresponderle) volvió a dejar a la gente en tierra.

Se trata de manotazos de desesperados que ven que pierden sus privilegios, los controles que – la prepotencia que los caracteriza- siempre ejercieron sobre las líneas aéreas (básicamente Aerolíneas y LAN, las únicas que podían operar en país del fascismo) y los lugares de preponderancia que una legislación cerrada, hecha a su medida, ineficiente, que hizo quebrar a la aerolínea de bandera no una sino varias veces.

El gobierno ha propuesto un esquema nuevo. Desde que lo hizo se han verificado los siguientes resultados empíricamente comprobables:

40% más de pasajeros más volando hoy que en 2015;

Septiembre mejor mes de la historia de la aviación con 9% más que el mismo mes del año pasado y 35% más que en septiembre de 2015;

5000 nuevos empleos creados en el sector entre directos e indirectos (pilotos, azafatas, servicios aéreos, servicios terrestres que proveen a la aviación, mecánicos, personal de aeropuertos, maleteros, etcétera.)

33 aviones nuevos operando en el país, teniendo hoy la Argentina 134 aviones sobre 101 que había en 2015;

30% más de pasajeros para Aerolíneas Argentinas;

39 nuevas rutas para AA que no existían en 2015, de las cuales 37 conectan a ciudades del interior entre sí sin someter a los pasajeros al unitarismo aéreo de pasar por Buenos Aires;

25000 millones de pesos de inversión en aeropuertos hasta 2019;

20 aeropuertos con obras finalizadas y 10 más con obras en ejecución (Ezeiza, Newbery, Iguazú, Comodoro Rivadavia, Bariloche, San Fernando, Formosa, Salta, Jujuy y Mar del Plata)

Y frente a estos datos duros, la sociedad se tiene que aguantar que un delincuente como Biró paré la aeronavegación de cabotaje, deje a los pasajeros en tierra, sin importarle sus vidas y sin importarle tampoco la compañía que dice defender que pierde 8 millones de dólares por cada medida de fuerza que afecta sus vuelos.

Es inexplicable que Biró y otros tantos dirigentes sindicales como él, culpables del atraso jurásico argentino, no estén en la cárcel. Su conducta es lisa y llanamente criminal agravada por el hecho de que lo hacen para seguir robando dineros de todos nosotros en su absoluto beneficio personal.

El solo hecho de que la justicia de un país sea impotente para actuar contra estos mafiosos nos da una idea de lo dificultoso que es dar vuelta la historia de atraso argentino.

Biró nos quiere tener en su puño. Que nadie salga de su control, que nadie compita. Porque la competencia lo obliga a trabajar y él es un vago que siempre vivió de chuparle la sangre al Estado vía el barril sin fondo de Aerolíneas.

Hoy se celebró una audiencia pública con todos los extremos de la convocatoria democrática cumplidos (los avisos, las anotaciones para hablar, el lugar, la presencia de todos los sectores involucrados, incluidos, claro está, los sindicatos) para concesionar nuevas rutas de cabotaje e internacionales.

Como conclusión se presentaron 7 empresas para solicitar 254 destinos nacionales y 538 internacionales. Por este nuevo escenario 45 nuevas ciudades del país pasarían a tener conexión aérea. Algunas por primera vez en su historia (Tandil, Concordia, Gral. Pico, La Plata, Sunchales y Merlo). Además 8 provincias pasaran a tener integración regional e internacional (Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Salta, Tucumán, Rio Negro y Neuquén). Habrá 10 provincias con rutas nuevas (Jujuy, San Juan, La Rioja, Corrientes, Misiones, Chaco, Catamarca, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego)

Todas esas aperturas son como imaginarias aperturas mentales; como si el aire fresco del mundo viniera a ventilar el viciado aire argentino.

Y eso es lo que no quieren, lo que no quiere Biro, Moyano, Schmid, Cavalieri, y todos los dirigentes sindicales que han hecho de la Argentina un parque de dinosaurios.

Pero esto debe acabar. El gobierno no debe cejar en su esfuerzo por abaratar la manera de viajar en la Argentina y la ciudadanía debe distinguir dónde están los verdaderos trabajadores y donde y conjunto de cortesanos delincuentes que lo único que saben hacer es robar. O mejor dicho, robarnos.