Llorando penas

Ayer, más de cincuenta personalidades de la cultura, políticos y activistas firmaron una solicitada titulada “Con los hijos y las hijas no” para solidarizarse con la jefa de la banda Cristina Fernández y su hija Florencia. El texto -al que suscriben ex presidentes como Lula da Silva, Rafael Correa, Fernando Lugo, el Secretario General del partido español Podemos Pablo Iglesias, el diputado y ex candidato presidencial francés Jean Luc Mélenchon, el actor y activista afroamericano Danny Glover, entre muchos más- denuncia la persecución contra la hija de la actual senadora. “Quienes tomamos la decisión de transitar el compromiso político sabemos que conlleva enormes costos personales. Pero nuestros hijos e hijas, los de todos los que nos dedicamos de una u otra forma a estar expuestos de una manera pública, no eligieron eso y deben estar exentos de cualquier maniobra persecutoria”, dice el documento.

Ayer, más de cincuenta personalidades de la cultura, políticos y activistas firmaron una solicitada titulada “Con los hijos y las hijas no” para solidarizarse con la jefa de la banda Cristina Fernández y su hija Florencia. El texto -al que suscriben ex presidentes como Lula da Silva, Rafael Correa, Fernando Lugo, el Secretario General del partido español Podemos Pablo Iglesias, el diputado y ex candidato presidencial francés Jean Luc Mélenchon, el actor y activista afroamericano Danny Glover, entre muchos más- denuncia la persecución contra la hija de la actual senadora. “Quienes tomamos la decisión de transitar el compromiso político sabemos que conlleva enormes costos personales. Pero nuestros hijos e hijas, los de todos los que nos dedicamos de una u otra forma a estar expuestos de una manera pública, no eligieron eso y deben estar exentos de cualquier maniobra persecutoria”, dice el documento.

La solicitada hace referencia a la “feroz persecución” judicial y mediática a la que, según la ex mandataria, está siendo sometida su hija. Por este tema, tres semanas atrás, Fernández publicó en sus redes sociales un video en el que explicó que su hija viajó a Cuba para tratarse problemas de salud que habrían ido empeorando por el hostigamiento mediático y judicial que sufre la joven. “Les pido a los que nos odian o nos ven como enemigos que por favor se metan conmigo pero no con ella”, había remarcado la ex presidenta en aquel video, en el que también detalló que pese a que se había solicitado a los jueces intervinientes que el tema de la salud de Florencia se manejara con reserva, la noticia de la salida del país fue difundida desde los tribunales federales de Comodoro Py.

Ignoro cuál es la imagen de la trama que la procesada y presa preventiva Fernández les ha trasmitido a sus amigos ideológicos acerca de lo que realmente está ocurriendo aquí. Pero no hay dudas de que los que les dijo es mentira.

En primer lugar, Florencia Kirchner no está siendo sometida a ninguna “feroz persecución” ni asedio alguno. La joven cineasta debería preguntarle a su madre las razones de por qué le está ocurriendo lo que le está ocurriendo en materia judicial,  (si su padre estuviera vivo, también debería preguntárselo a  él). Y los “cumpas” internacionales de Fernández deberían firmar una solicitada con igual título pero hacérsela llegar a la propia jefa de la asociación ilícita que gobernó el país entre 2003 y 2015.

Efectivamente, ese titular es muy conmovedor y puede convocar la empatía de muchos distraídos. Pero todo aquel que haya seguido estos casos aunque sea con un mínimo de atención sabe que todas las vicisitudes judiciales e incluso de salud que pueda estar sufriendo Florencia Kirchner se las debe a sus padres.

Fueron ellos los que no dudaron en hacerla figurar en los directorios de compañías fantasmas, en los libros de empresas que luego serían usadas para robar el dinero del pueblo; fueron ellos a los que no les importó que Florencia era su hija y que la estaban comprometiendo en responsabilidades penales futuras.

La melodramática Fernández (es una maestra para eso, no hay más que recordar su cara de carnero degollado con la foto de Santiago Maldonado en una misa en favor del “desaparecido de Macri”) actriz de reparto, alumna instruida por su eficaz profesora Andrea del Boca y de lágrima fácil cuando de actuar se trata, ha dicho “métanse conmigo pero con ella no”.

A la continuadora de Alberto Migré habría que recordarle que fueron ella y su marido los que primero se “metieron” con Florencia, importándoles un bledo lo que pudiera ser de su futuro y lo que pudiera pasarle con tal de dejar los entuertos y los chanchullos encerrados dentro del círculo familiar.

Lo hicieron tanto con Florencia como con Máximo, aunque en el caso de éste, a estar por los dichos contundentes de su contador, Víctor Manzanares, era uno más dentro de los jefes mafiosos que tomaban decisiones, más aún luego de la muerte del Pater Familias, Néstor.

Resulta francamente patético que personajes internacionales que también robaron y pretendieron someter a sus pueblos a dictaduras cerradas, se solidaricen con quienes fueron los primeros que no tuvieron en cuenta a sus hijos, que no los cuidaron, que no los pusieron a salvo de sus propias actividades delictivas, de sus fechorías.

¿Ahora resulta que la Justicia -que está siguiendo los pasos que indica la ley para cualquiera que se vea en esa situación- es la que “persigue ferozmente” y “asedia” a Florencia Kirchner? No, muchachos. Ustedes están viendo una película equivocada. Los que asediaron el futuro de Florencia fueron sus padres. Fue el egoísmo de un matrimonio atroz el que solo tuvo en cuenta su cobertura y no las de sus hijos; fueron esas dos personas siniestras, Néstor Kirchner y Cristina Fernández, las que comprometieron el futuro de la vida de su hija.

Está muy bien que alguien diga “con los hijos y las hijas no”. Solo se debería revisar el destinatario de tan plausible admonición.