La Justicia, la Argentina y los Kirchner

La viuda de Muñoz, el secretario privado de Néstor Kirchner, confesó haberle pagado 10 millones de dólares al juez federal Luis Rodriguez, nombrado por el kirchnerismo, pare evitar ir a la cárcel y para cortar en seco una investigación de la UIF. Amabas cosas se comprobaron con los autos procesales que Rodriguez dictó en consonancia con los tiempos referidos por Pochetti.

Lo que el ciudadano común no puede entender es cómo la Justicia demora tanto para poner en blanco sobre negro lo que es una verdad evidente: que el dinero de Muñoz era en realidad del matrimonio presidencial, del mismo modo que la fortuna de los Baez y de otros tantas figuras de segundo orden que nadie puede creer por un solo instante que fueran las dueñas últimas y reales de esas fortunas.

Los Kirchner fueron los verdaderos cerebros de la delincuencia. Todos los demás fueron lacayos, cómplices, testaferros, integrantes de una banda que se instaló en el poder para saquear el Tesoro público.

No hay dudas de que la Justicia, que los jueces, han jugado aquí un papel trascendente. Y tampoco hay dudas de que esa cuestión es completamente lógica porque es la Justicia la que tiene en sus manos la posibilidad de legitimar unos hechos que, de lo contrario, serían delitos.

Oyarbide sobreseyó a los Kirchener en una causa por enriquecimiento ilícito, sin producir una sola medida de prueba y aceptando como justificativo de la fortuna un informe presentado por Víctor Manzanares, el propio contador de los acusados, que ahora tramita su lugar como imputado colaborador. La apelación a ese fallo de Oyarbide le correspondía al fiscal Taiano que dejó vencer el plazo sin elevarla el mismo día que le secuestraron al hijo.

Los Kirchner, el kirchenrismo, ha sido una plaga para la Argentina. No solo fue una banda corrupta robándoles el dinero a los argentinos sino que fue una mafia que prostituyó la mente de la sociedad, metiéndole en la cabeza razonamientos de odio, envidia y rencor como la Argentina no registraba desde la caída del primer régimen fascista del peronismo.

Ese quizás sea un crimen mucho mayor que el robo económico. No hay dudas que salir del defalco al que los Kirchner sometieron al país está costando jirones de sufrimiento. Pero eventualmente, con el acierto de mejores medidas que las actuales, el país mejorará. Pero el daño moral que los Kirchner le infligieron al modo de pensar de, cómo mínimo, un tercio de argentinos, es imperdonable.

Ha habido allí una putrefacción mental que ha generado rencores, mala educación, mentiras, odio, enfrentamientos… Eso sí que es difícil erradicarlo.

Es cierto que en ese terreno la Justicia tiene poco por decir. Se trata de un campo de la ética en donde los jueces no se pronuncian. Pero ese fue el sustrato que la banda construyó para luego tornar posible el robo, llevándose, de paso, el vitoreo de los estafados.

¿Cómo es posible que Fernández no haya ido presa durante los dos años que no tuvo fueros? ¿Cómo es posible que los argentinos, que la Justicia haya permitido que semejante criminal siga libre y usufructuando los privilegios de su banca en el Senado?

Eso también lo explica el deterioro moral que los Kirchner produjeron. Solo una sociedad muy enferma puede haber permitido que sucedieran las cosas que sucedieron.

Es más aun hoy en día con las pruebas palmarias que se han acumulado, los delincuentes concitan un tercio de “imagen positiva”. A tal punto ha llegado la degradación de la sociedad.  

Y es curioso también que quienes se han llenado la boca de romanticismo socialista finalmente terminen justificando su inmoralidad bajo el argumento de que con los Kirchner vivían mejor. ¿Pero, cómo, no era que lo material no contaba?

Este año habrá que prepararse para cosas increíbles. Ya se ha filtrado la información de que el ex Montonero, el Perro Verbitsky, trabaja en un artículo en el que dejará entrever un caso de abuso de menores protagonizado por el presidente. Y de otro, que tiene por victimario al Jefe de Gobierno, Horacio Rodriguez Larreta.

De ambos funcionario podrán decirse muchas cosas, incluidas las críticas que los tienen como hombres de poca decisión a la hora de hacer lo que hay que hacer. ¿Pero alguno en su sano juicio puede imaginar a Macri o a Rodriguez Larreta abusando de un menor?

Va a haber que estar muy atento, porque la podredumbre kirchnerista no renunció a un escenario que los vuelva a poner en el pedestal del robo. En ese sitial desde donde son dueños de todo y desde donde se miente sin piedad y se defrauda y corrompe sin solución de continuidad.

Es una pena que la Justicia haya sido tan pusilánime frente a semejante mafia. Pero claro, los jueces no han sido ajenos al proceso de degradación en que ha consistido la propia existencia de los Kirchner.