La educación: lo único que importa

Soledad_Acuña

El ministro de educación Alejandro Finocchiaro participó hace unos días de la 39° Conferencia y allí General de la UNESCO se reunió con su par finlandesa, Sanni Grahn Laasonen para sellar un acuerdo bilateral de cooperación entre los dos países en materia educativa. En especial, en los temas relativos a innovación y formación docente.

El acuerdo contempla 7 puntos principales:

1) El diseño del sistema educativo, incluyendo nuevas pedagogías, procesos de enseñanza, gestión pedagógica, desarrollo curricular, investigación, implementación y evaluación.

2) El desarrollo de la formación docente. Se fomentará el intercambio de prácticas pedagógicas innovadoras y el uso de nuevas tecnologías en el campo de la capacitación docente y se promoverá la movilidad de estudiantes y profesores de las instituciones entre ambos países.

3) El fortalecimiento de ambientes escolares inclusivos, incluyendo políticas de lucha contra el acoso escolar y la prevención de la violencia.

4) El diseño de la educación técnica, tecnológica, vocacional y profesional en áreas de interés mutuo, con el objetivo de fomentar la inclusión de los jóvenes al trabajo.

5) Fortalecer las relaciones entre las instituciones de educación superior e instituciones similares de las Partes, de acuerdo con sus respectivas legislaciones.

6) El intercambio de información y experiencias sobre entornos digitales de aprendizaje. El intercambio de conocimientos en materia de promoción y desarrollo de la educación física curricular y extracurricular.

7) El diseño e implementación de sistemas de evaluación con el objetivo de obtener información estratégica para la toma de decisiones y el fortalecimiento de las instituciones educativas de ambas partes y sus respectivos actores.

Un primer derivado práctico de esta acción se acaba de conocer en la Ciudad de Buenos Aires en donde la ministra Sol Acuña el proyecto de ley que será enviado a la Legislatura para producir un cambio profundo en la formación de los docentes de la ciudad.

A partir de esta nueva idea, se creará la Universidad de Formación Docente que reemplazará a 29 profesorados que son los que actualmente supuestamente cumplen con esa tarea.

Y digo supuestamente porque la calidad de la enseñanza –no solo en la Ciudad sino en el país en general- no ha hecho otra cosa que deteriorarse en las últimas décadas sin que nadie se preocupara mucho por el tema.

De ser un país líder en el mundo en materia educativa a fines del siglo XIX y principios del XX, la Argentina pasó a integrar un conjunto paupérrimo de naciones en donde las carrera docente no tiene ninguna jerarquía y tiene un desempeño pobre ajena a cualquier brillo y lucimiento.

Curiosamente esta decadencia coincide temporalmente con el crecimiento del sindicalismo docente que transformó la profesión en un trabajo secuestrado por un conjunto de vivos que primero convirtieron a los maestros y profesores en “trabajadores de la educación” produciendo un primer desmoronamiento semántico de la carrera que no tardé en trasladarse a los hechos.

De hecho de esos 29 profesorados cada vez egresan menos profesionales en una tendencia tan constante como preocupante. En 2007, se recibieron 3.451 docentes. En 2011, terminaron 2.607. En 2015, se registraron 300 graduaciones menos. La carrera, más allá de ser terciaria, les demora a los estudiantes un promedio de ocho años.

La ministra Acuña explicó que ningún docente de los 29 profesorados perderá su trabajo, sino que pasarán a enseñar en la nueva Universidad.

Un modelo universitario similar se replica en Finlandia, Francia y España. En CABA, la universidad tendrá tres funciones principales: “enseñanza, investigación y extensión universitaria”. Buscan aumentar el status docente, devolverle el prestigio perdido. Por eso, dejará de ser una carrera terciaria. El nuevo esquema universitario brindará “flexibilidad en los formatos de aprendizaje”, en tanto educación presencial y virtual y tendrán prácticas como docentes desde el inicio.

El perfil del docente del futuro que buscan “es flexible, con capacidad para adaptarse al cambio, es abierto a la diversidad, usa las tecnologías, tiene habilidades de comunicación y actitud emprendedora, trabaja en equipo y comprende las culturas”.

La reforma se concentra en los equipos directivos y habla de una “jerarquización salarial”. “Nosotros creemos que el directivo tiene que ser del sistema, que debe tener experiencia docente. Lo que hay que desarrollar es un plan de carreras que permita crecer en salario sin dejar de ser docente porque queremos que los mejores maestros sigan en el aula”, sostuvo Acuña.

Muy bien. Hasta aquí todo muy lindo y esperanzador. ¿Pero que puede haber ocurrido? Lo esperable en un país que se ha especializado en que, los que moldean un curro, lo disfrazan de “conquista social” para que un conjunto de vivos viva bien a expensas de idiotas útiles que al propio tiempo que ven empeorar sus condiciones de vida y dignidad siguen defendiendo a los inventores del curro.

Los gremios docentes de la ciudad ya han adelantado que se han puesto en estado de alerta y movilización por el mero hecho de que el proyecto de creación de la Universidad haya sido revelado. Y han amenazado con su férrea y violenta oposición.

La pregunta es ¿qué postura tomará la sociedad frente a esto?, ¿qué harán los estudiantes que deben recibir la educación de profesores formados –supuestamente- de la mejor y más moderan manera posible?, ¿qué harán los padres que integran vía sus hijos la comunidad educativa?

Será una prueba de fuego para el país todo, aun cuando la cuestión ocurra en la limitada jurisdicción de la Capital. Será muy interesante observar qué se dice y quién lo dice.

No hay dudas de que un gobierno verdaderamente revolucionario que venga a dar vuelta las cosas como una media en la Argentina debe tomar el tema educativo como prioritario y fundamental. Dentro de esa tarea se incluye la templanza con la que se deberá contar para doblegar los obstáculos que opondrán quienes no son más que una banda de vivos que han explotado con la peor de las demagogias el que quizás sea el principal activo de igualdad y de crecimiento que tenga un país: la mente de los chicos y de los jóvenes.

El gobierno local o en su momento el nacional no deben detenerse ante estos intentos. Deben doblegar la resistencia al cambio que ofrecerán los que se acostumbraron a trabajar poco y a vivir bien; o incluso a no vivir tan bien, pero fundamentalmente a trabajar poco.

La mera idea de que los docentes se nieguen a formarse, a mejorarse, a evolucionar es en sí misma inconcebible. La sociedad deberá tener una respuesta contundente frente a este espectáculo.