IPW 2016 en New Orleans, Louisiana

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Como todos los años, Mira quién Habla y The Post, junto con Concepto FM e Infobae, estuvieron invitados al International POW WOW (IPW), la feria de turismo más importante de los Estados Unidos que cada año se lleva adelante durante 5 días en una sede diferente. EL IPW es el más grande generador de negocios turísticos para los EEUU y cada año llegan a sus convenciones más de 6000 delegados de todo el mundo (desde compradores y representantes hasta periodistas) para ver lo que el país tiene para ofrecer en el nuevo año en materia de la industria de los viajes y la hospitalidad.

EL IPW no es un típico “trade show”, es una reunión de negocios gigante. La gente va allí a comprar y vender, a planificar quizás, todo el año de trabajo en relación con los pasajeros que van a visitar los EEUU. Siguiendo el sistema de citas pre-acordadas más de 1000 organizaciones de turismo y viajes del país de todas sus regiones y más de 1200 compradores nacionales e internacionales de más de 70 países se reúnen en conversaciones de negocios que resultan en operaciones que suelen llegar hasta los 5 mil millones de dólares. En ese rush de conversaciones estos hombres de la industria cierran negocios que de otro modo insumirían una serie interminable de viajes alrededor del mundo.

Los principales exhibidores en la feria son los parques temáticos, las oficinas de turismo de los estados y de las ciudades, las líneas áreas, las rentadoras de autos, los hoteles, las comunidades de vacaciones, los resorts y condominios de playa, las empresas de ferrocarril y de micros de larga distancia; en fin, toda la maquinaria que se pone en marcha cuando a una persona se le ocurre la idea de tomar un avión y viajar.

Este año el evento se desarrollará en la ciudad de New Orleans, la capital del jazz y del blues en EEUU. Imagine por un instante que no sabe absolutamente nada de la ciudad de Nueva Orleans. Abone el terreno para la sorpresa. Vaya a Google Maps y observe a ojo de pájaro esa planta en forma de media luna que abraza el Mississippi a la que la ciudad debe su apodo de “The Crescent City”. A continuación eche un vistazo al callejero, una verdadera red de avenidas de nombres extravagantes y rimbombantes. Recréese: Tchoupitoulas, Elysian Fields, Prytania, Cherokee, Leonidas, Colapissa, Urquhart, Tricou. Hay muchos más. Baje ahora a esas calles e imagínese sentado en un banco frente al río, sobre el que reposa el barco turístico a vapor Natchez mientras usted mantiene todavía en la boca el regusto del último sazerac bebido en el restaurante y se prepara para escuchar a John Boutté versionando a Leonard Cohen en el d.b.a. Ya tenemos nuestro escenario. Sigamos.

Varios datos para aproximarnos a lo que es y significa Nueva Orleans: en Treme, el barrio que encierra la esencia cultural de la ciudad, se decidió de forma mezquina construir una autopista que atravesara su avenida principal, pero sus habitantes siguen desfilando estoicamente en carnaval y otras fechas bajo los puentes de hormigón, decididos a que el vecindario no pierda su esencia. Otro dato: se estima que hasta un 15% de la población sigue practicando alguna forma de vudú, y que un 100% se concentra en pequeños placeres mundanos y formas simples de reírse y disfrutar de la vida. Ejemplo: una vez al año, durante el Tennessee Williams Literary Festival, se rinde homenaje al dramaturgo mediante un curioso concurso (Stella Shouting Contest) consistente en emular con la mayor pasión y credibilidad posibles el famoso grito de Marlon Brando en Un tranvía llamado deseo. Esa permanente afirmación vital puede ayudar a explicar que en 2006 se decidiera, para pasmo de la nación, seguir adelante con la celebración del carnaval pocos meses después de la devastación provocada por el huracán Katrina, lo cual enlaza con la célebre costumbre local de los jazz funerals, en los que un pausado desfile de músicos y ciudadanos invitados al sepelio (o no) es súbitamente interrumpido por una frenética celebración en la que todos bailan y cantan para despedir al difunto, contentos de no estar en el ataúd. No existe aquí frialdad ni cruel ironía: como dice el periodista, novelista y guionista ocasional de Treme Tom Piazza en el libro Why New Orleans Matters, escrito apenas semanas después del brutal paso del Katrina, los funerales de jazz nos recuerdan que La Vida, con mayúsculas, es más importante que la existencia individual de cada uno. Es por tanto deber de los que asisten al funeral celebrarla, homenajearla y seguir contribuyendo con su ser al gran río de la vida.

La delegación argentina se aloja en el hotel Astor Crowne Plaza en Canal St, una calle típica e histórica de esta ciudad a una corta distancia del Centro de Convenciones Ernest N. Morial. El encuentro, incluye la presencia de más de 500 periodistas de todo el mundo, con más de 15 representando a la Argentina.

Durante cinco días, el show es una gran oportunidad de networking y de encontrarse en persona con contactos que se van renovando año tras año y que se suman a una larga lista que casi todos los invitados aquí venimos cultivando desde hace más de 15 años.

A partir de hoy comenzaremos con una serie de notas para tratar de trasmitirles las últimas novedades que se conozcan aquí. Venir al IPW, aunque las sedes rotan año por año, es como hacer, de una vez, una gran visita al país entero, así que trataremos de llevarles experiencias de destinos y atracciones diferentes. Espero que disfruten de leer esas notas tanto como yo cuando las escriba.