En la previa de las elecciones, más de lo mismo

El espectáculo al que nos está sometiendo el kirchnerismo en estos meses preelectorales es tan solo una muestra de lo que será su atropello posterior.

Hoy más de 5000 personas quedaron varadas en los aeropuertos de Ezeiza y Jorge Newbery porque los señores sindicalistas que siguen al golpista Pablo Biró (que desde hace rato convoca a la lucha para “voltear” al gobierno) decidieron realizar una asamblea sorpresiva para quejarse “por la situación del sector”. Y como les pareció poco semejante caos, pusieron a funcionar el aire acondicionado en un día de 2 grados bajo cero para seguir jodiendo a la gente.

“La situación del sector” a su vez es la mejor que la Argentina conoció en décadas. Aumentaron los empleos en las compañías aéreas, aumentaron las rutas, aumentó la conectividad entre ciudades, aumentaron los vuelos entre ciudades del interior sin pasar por Buenos Aires, aumento el tráfico de Aerolíneas Argentinas, aumento el número de pasajeros volados, aumentaron los negocios conexos a la prestación aérea, hay más y mejores aeropuertos, hay más empresas operando en el país, hay más de todo aquellos que puede interesarles a los que trabajan en la industria aeronáutica comercial y sobre todo a los pasajeros que necesitan de ella.

Pero la consigna de la hora es generar el caos, para pudrir todo, empezando por la paciencia y el humor de la gente.

Biró es un sindicalista del riñón de Moyano que defiende una mafia chupasangre de la sociedad y que no entiende que los argentinos se cansaron de financiarle su buena vida. Quiere destruir toda idea que venga a restringirle sus privilegios. Se envuelve en una bandera argentina falsa y usa el nombre de la patria para llenarse los bolsillos y vivir como un rey sin trabajar, del mismo modo que lo hace la casta que lo rodea. Es un liso y llano delincuente, que debería ser echado de la compañía por causar estragos entre sus clientes con la única finalidad de producir un golpe de Estado, como él mismo lo ha confesado.

En otros frentes las huestes del kirchnerismo totalitario también está desplegando otras versiones de su ingenio para el mal, tratando de trasmitir una imagen de decadencia que es, justamente, aquella en la que ellos embarcaron al país durante sus doce años de desfalco.

Ya son varias las escenas reproducidas por vecinos de la ciudad de Buenos Aires que han visto en los últimos días de frio camiones repletos de personas de los cuales se bajan colchones para que esas personas pasen la noche a la intemperie. Numerosos porteros de edificios también dan cuenta de este espectáculo.

Se trata de una reproducción de lo que ocurrió en 2017. Allí también en el invierno previo a las elecciones de medio término, de repente comenzaron a verse en la calle personas durmiendo en colchones que antes no estaban. Se trata de movidas lideradas por varias organizaciones kirchneristas para trasmitir la imagen de que el gobierno de Macri es un gobierno que condena a la gente a vivir en la calle.

Otra de las tácticas que viene en aumento desde hace ya unos meses es la de enviar andanadas de militantes pagos a tocar los porteros eléctricos de los edificios pidiendo comida y ropa también para trasmitir la idea de un país que vive en la miseria.

La única miseria contrastable es la que dejó el kirchnerismo arrasando con la riqueza de un país que vivió una bonanza internacional incomparable y que no vio una sola ruta, un solo puente, un solo metro de vía, una sola obra perdurable en la friolera de doce años de gobierno insoportable.

Todo ese dinero se esfumó en un despilfarro irresponsable, regalándolo en una fiesta que estamos pagando hoy y en el robo más espeluznante a que una nación del siglo XXI fue sometida jamás.

¿Dónde fue a parar el dinero de la soja a 600 dólares? ¿Dónde quedaron las ventajas de un mundo abierto que nadaba en dólares baratos? En los bolsillos de los Baez (Kirchner) de los Sanfelice (Kirchner) de los Cristobal (Kirchner) de los Muñoz (Kirchner) de los Jaime (Kirchner) de los Sirigliano (Kirchner) de los De Vido (Kirchner…)

Esta misma gente se presenta hoy como salvadora de la Patria. Es más, se presenta como “la Patria”, arrogándose los derechos de todos como si fueran todos, apropiándose de la argentinidad como si los demás no fueran argentinos. Basta.

Basta de este totalitarismo que lo único que quiere es volver a esquilmarnos y, de paso, desplegar un odio vengativo contra los que pretenden hacer Justicia con ellos para que devuelvan la plata que se robaron.

Son sinvergüenzas, golpistas, difamadores, mentirosos. Son escoria, estiércol. La historia debe arrinconarlos en el costado más ignominioso de la Argentina. Para que el país vuelva a ser honrado los delincuentes, los golpistas, los estafadores deben estar en la cárcel y sus tácticas deben ser señaladas como lo que son: el producto de una mente de mierda.