El fantasma de Nisman

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En unos pocos días el juez Claudio Bonadio llamara a declaración indagatoria a Cristina Fernández en la causa en la que se investiga el encubrimiento del gobierno argentino (que ella encabezaba por ese entonces) de aquellos que eran, hasta ese momento, los principales sospechosos de haber volado la sede de la mutual judía AMIA el 18 de julio de 1994.

El juez basara su resolución en el artículo 214 del Codigo Penal que dice lo siguiente: Será reprimido con reclusión o prisión de diez a veinticinco años o reclusión o prisión perpetua y en uno u otro caso, inhabilitación absoluta perpetua, siempre que el hecho no se halle comprendido en otra disposición de este código, todo argentino o toda persona que deba obediencia a la Nación por razón de su empleo o función pública, que tomare las armas contra ésta, se uniere a sus enemigos o les prestare cualquier ayuda o socorro.

La redacción del tipo penal habla por sí sola. El juez Bonadio considera que toda la pantomima armada a partir del asi llamado Memorandum de Entendimiento ocultó una maniobra para ayudar a los culpables últimos de la voladura de la AMIA.

El juez se basa en una escucha del entonces canciller Timerman quien afirma que Iran y su gobierno fueron quienes pusieron el auto-bomba en la calle Pasteur mientras, al mismo tiempo, estaba negociando con ellos el levantamiento de las ordenes de captura internacional de sus funcionarios y de la intervención e involucramiento de la Justicia iraní en el juzgamiento de los sospechosos.

Cristina Fernández dio las directivas para que Timerman viajara a Aleppo, la localidad Siria hoy prácticamente borrada de la faz de la Tierra por la guerra civil en ese país, y se reuniera y firmara con las autoridades iraníes un principio de acuerdo para luego redactar el Memorandum según lo arreglado por el gobierno, la embajada iraní en la Argentina e intermediarios del bajo fondo como Luis D’Elía, Fernando Esteche y Youseff Khalil.

Ese viaje fue denunciado por el periodista José “Pepe” Eliaschev en el diario Perfil, pero fue reiteradamente negado por el gobierno kirchnerista que dispuso varias acciones de venganza y persecución contra Eliaschev.

Se trata, como no podía ser de otra manera, de la causa que más preocupa a la líder de la asociación ilícita que gobernó el país desde 2003 a 2015, porque aquí no solo hay involucrado dinero sino la deshonra de haber urdido un plan para evitar que la Justicia castigara a quienes habían atentado contra la Argentina mutilando la vida de 85 ciudadanos.

Es la denuncia que había elaborado el fiscal Alberto Nisman a juicio de quien estaban más que acreditados los cargos contra la ex presidente, su canciller y el grupo de operativos a quienes también había incluido en su denuncia.

En la mañana del 18 de enero de 2015, el día anterior en que Nisman debía ampliar sus investigaciones ante el Congreso, el fiscal apareció muerto de un tiro en la cabeza en el baño de su casa en Puerto Madero. Dos días después, en las inmediaciones del mismo edificio, apareció carbonizado el cadáver de una mujer que hasta el día de hoy nadie reclamó, como si la víctima estuviera sola en el Universo, sin padres, sin hijos, sin hermanos, sin amigos.

En los pasillos de Tribunales se dice que en más del 90% de los casos en que Bonadio llama a tomar declaración indagatoria luego decide el procesamiento del declarante, con lo cual Fernández sumaría su sexto juicio en esa calidad.

El año de la muerte de Nisman la banda delictiva que gobernaba el país perdió las elecciones presidenciales 10 meses después. Hoy el fantasma del fiscal se hace presente en otro año electoral.

Esta vez se trata de una elección de medio término en donde la presidencia no está en juego… directamente.

Pero sí está en juego la simple disyuntiva acerca de si la sociedad le dará, con su voto, un aval electoral a una manga de delincuentes que no ha dejado delito por cometer, desde el robo de miles de millones de dólares hasta ésta bajeza de negociar con quienes cometieron actos de guerra contra el país.

Esta desfachatez debe recibir una respuesta contundente en las urnas. La memoria de Nisman, Eliaschev, de los 85 argentinos muertos en la AMIA y de los millones de estafados, robados y humillados por una mafia a la que solo le interesa el poder y el enriquecimiento, merecen el recuerdo y el endoso de la sociedad.

El sistema kirchnerista envileció a la Argentina; la convirtió en un títere de sus propios intereses. El hombre libre que se supone desea vivir en esta tierra debe darle una respuesta atronadora en las dos instancias electorales que se avecinan. No dejemos que la miseria en la que nos han convertido nos arruine los últimos arrebatos de dignidad que aun mantenemos. Mandemos un mensaje contundente a los jueces: “No teman. Nuestro voto está con ustedes, metan a todos presos de una vez”.