Argentina después del G20

¿Cual es, al fin de cuentas, el resumen de la reunión del G20 en la Argentina?

En primer lugar, no caben dudas que el gobierno pudo anotarse un puntazo enorme en lo que hace a la organización del evento. Fue impecable. Prácticamente no pueden anotarse allí fallas notorias. Al contrario, todo funcionó de acuerdo a lo previsto y en el punto más sensible -la seguridad- todo fluyó sin que puedan encontrarse razones para el reproche.
Por ese lado el presidente puede estar seguro que el país que preside ha estado en las páginas positivas de los diarios del mundo.

En segundo lugar, el país fue sede de dos acuerdos importantes: uno el nuevo tratado libre comercio de América del Norte entre EEUU, Canadá y Mexico y el otro no precisamente algo formal pero sí muy importante como fue la tregua entre EEUU y China plasmada en la cena que tuvieron en el salón Cristal del Palacio Duhau la comitiva norteamericana presidida por Donald Trump y la China por Xi Jinping.

El mundo estaba esperando por esa reunión y también por un resultado que trajera calma a los mercados. Y en mucha medida el marco de Buenos Aires entregó la posibilidad de que eso ocurriera. El país también fue noticia en el buen sentido por ese lado.

En tercer lugar, el simple hecho de que la reunión terminara con un documento de consenso firmado por todos los miembros es un dato también positivo. Varios de estos mismos protagonistas venían de no poder sellar acuerdos en la cumbre de APEC y del G7 y cuando ello se consigue muchos atribuyen el mérito a aquel que ejerce la presidencia, en este caso la Argentina.

Es cierto que en cuanto al cambio climático EEUU mostró sus disidencias pero por lo demás, todos estuvieron de acuerdo en mantener la vigencia del Tratado de Paris.

En cuarto lugar, el presidente Macri tuvo la oportunidad de concluir 17 reuniones bilaterales entre ellas con Donald Trump, Theresa May, Vladimir Putin, Angela Merkel, Emmanuel Macron y Justin Trudeau y obviamente la que en el Marco de la visita de Estado lo juntó con Xi Jinping con quien firmó más de 30 acuerdos bilaterales.

Pero como siempre muchos se preguntan por los resultados concretos y rápidos que puedan surgir de este encuentro antes de catalogarlo como un gran farol inservible.

Esta claro que la mañana de hoylunes no será diferente en los bolsillos argentinos gracias al G20. Que Christine Lagarde haya dicho que ésta fue una de las mejores Cumbres que recuerda no le agrega ingreso inmediato a los argentinos que lo necesitan.

Pero la reunión, si es bien aprovechada, puede ser el punto de partida para un cambio de clima en el país. Muchas veces esos “clicks” suceden sin demasiadas explicaciones y sin que se basen en datos lógicos de la realidad.
Hay, por otro lado, elementos concretos que son positivos para la Argentina pero ninguno de ellos producirá resultados inmediatos; ninguno generará un cambio de situación en la cotidianidad de la sociedad.

También es positivo que, por una vez, lo que se temía que podía suceder no sucedió. Éramos muchos los que suponíamos que nos exponíamos a un alto riesgo. Pues bien, esos riesgos fueron aventados.

Muchos se preguntan si el gobierno podrá aprovechar este éxito en el terreno electoral. Eso solo podrá acontecer si alguno de los acuerdos de contenido económico que se han firmado puede despuntar el inicio de algún cambio en las variables económicas.

Los éxitos en materia de seguridad y de tranquilidad pública que lograron concretarse durante esta cumbre quedarán muy lejos y serán valuados muy tibiamente cuando arrecie el calor de la campaña.

Solo si esas inmaterialidades que suelen ocurrir sin explicación -y que en estos días no caben dudas que ocurrieron- producen un cambio anímico que tuerza el rumbo de desilusión que flota en el aire desde hace siete meses, el gobierno podría anotar a la Cumbre del G20 como un acontecimiento que lo favoreció.

Las delegaciones que nos visitaron estoy seguro que se llevaron una gran imagen. Pero, de nuevo, lo que la Argentina puede esperar del mundo no depende de “imágenes” (que siempre es mejor que sean buenas a que sean malas) sino de lo que el país pueda hacer con su orden jurídico y económico para que quienes pueden generar trabajo y mejorar las condiciones de vida de la cotidianidad decidan confiar y atornillar su dinero en suelo argentino.

En cuarto lugar, el presidente Macri tuvo la oportunidad de concluir 17 reuniones bilaterales entre ellas con Donald Trump, Theresa May, Vladimir Putin, Angela Merkel, Emmanuel Macron y Justin Trudeau y obviamente la que en el Marco de la visita de Estado lo juntó con Xi Jinping con quien firmó más de 30 acuerdos bilaterales.

Pero como siempre muchos se preguntan por los resultados concretos y rápidos que puedan surgir de este encuentro antes de catalogarlo como un gran farol inservible.

Esta claro que la mañana de hoylunes no será diferente en los bolsillos argentinos gracias al G20. Que Christine Lagarde haya dicho que ésta fue una de las mejores Cumbres que recuerda no le agrega ingreso inmediato a los argentinos que lo necesitan.

Pero la reunión, si es bien aprovechada, puede ser el punto de partida para un cambio de clima en el país. Muchas veces esos “clicks” suceden sin demasiadas explicaciones y sin que se basen en datos lógicos de la realidad.
Hay, por otro lado, elementos concretos que son positivos para la Argentina pero ninguno de ellos producirá resultados inmediatos; ninguno generará un cambio de situación en la cotidianidad de la sociedad.

También es positivo que, por una vez, lo que se temía que podía suceder no sucedió. Éramos muchos los que suponíamos que nos exponíamos a un alto riesgo. Pues bien, esos riesgos fueron aventados.

Muchos se preguntan si el gobierno podrá aprovechar este éxito en el terreno electoral. Eso solo podrá acontecer si alguno de los acuerdos de contenido económico que se han firmado puede despuntar el inicio de algún cambio en las variables económicas.

Los éxitos en materia de seguridad y de tranquilidad pública que lograron concretarse durante esta cumbre quedarán muy lejos y serán valuados muy tibiamente cuando arrecie el calor de la campaña.

Solo si esas inmaterialidades que suelen ocurrir sin explicación -y que en estos días no caben dudas que ocurrieron- producen un cambio anímico que tuerza el rumbo de desilusión que flota en el aire desde hace siete meses, el gobierno podría anotar a la Cumbre del G20 como un acontecimiento que lo favoreció.

Las delegaciones que nos visitaron estoy seguro que se llevaron una gran imagen. Pero, de nuevo, lo que la Argentina puede esperar del mundo no depende de “imágenes” (que siempre es mejor que sean buenas a que sean malas) sino de lo que el país pueda hacer con su orden jurídico y económico para que quienes pueden generar trabajo y mejorar las condiciones de vida de la cotidianidad decidan confiar y atornillar su dinero en suelo argentino.