Al maestro con cariño

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A propósito de la frase que la inconmensurable lumbrera que este país se dio el lujo de tener como ministro de economía, Axel Kicillof, -un burro a pilas, o sea: ni siquiera a electricidad- acerca de que “todos los medios de comunicación deberían estar en manos del Estado” (coherente con la creencia de la ideología que profesa, la más fracasada del mundo, el marxismo) se me ocurrió transcribir aquí algunas frases antológicas del Carnicero de La Cabaña, quien seguramente será su admirado Che Guevara, ya que una de ellas coincide casi textualmente con lo expresado por el jurásico Axel.

Decía el canalla (Guevara era hincha de Rosario Central):

1.- “Los mexicanos son una banda de indios iletrados”, a propósito, seguramente, de la inveterada lucha del comunismo codo a codo con los pueblos originarios y con el sufrimiento de los que menos tienen.

 

2.- “Los jóvenes deben aprender a pensar como una masa… ¡Es criminal pensar como individuos!

Esto seguramente en consonancia con la consabida nota de la ciencia según la cual el hombre es el único animal capaz de razonar por sí mismo.

 

3.- “Tengo que confesarte, papá, que, en ese momento, descubrí que realmente me gusta matar”

Frase contenida en un tierno intercambio epistolar con su progenitor frente al cual admitía su única y verdadera característica: la de ser un simple asesino.

 

4.- “Hay que acabar con todos los periódicos. Una revolución no se puede llevar a cabo con libertad de prensa”. Pensamiento profundo en el que seguramente se inspiró la lumbrera Kicillof para hacer los comentarios de días pasados.

 

5.- “Los negros, esos magníficos ejemplares de la raza africana que han mantenido su pureza racial gracias al poco apego que le tienen al baño…” En una afirmación que vuelve a tornar indudable la conexión del comunismo con el sufrimiento de los pueblos más oprimidos del universo y su compromiso en la lucha por la igualdad.

 

6.- “Es más agradable el olor a excremento de vaca que los indios argentinos”, frase también extraída de las más profundas convicciones marxistas respecto de los derechos de los pueblos originarios y de la comunión indestructible entre el comunismo y los que la pasan peor.

 

7.- “Los jóvenes deben abstenerse de cuestionamientos ingratos a los mandatos gubernamentales. En su lugar tienen que dedicarse a estudiar, trabajar y al servicio militar”. Esta es una frase seguramente dedicada, con su visionaria anticipación, a los estudiantes que toman los colegios con remeras estampadas con su imagen, al grito de “Macri, gato”.

 

8.- “Si los misiles hubieran permanecido en Cuba, los hubiésemos lanzado contra el corazón mismo de los EEUU, incluyendo la ciudad de Nueva York. Nunca debemos establecer la coexistencia pacífica… Debemos andar por el sendero de la liberación, incluso si cuesta millones de víctimas atómicas”. Opositor a la negociación que retiró los misiles soviéticos de Cuba, el Carnicero, lanzaba estas expresiones de amor y paz para que nadie dude de que allí donde se defienda la paz, la concordia y la armonía, allí estará el comunismo.

 

9.- “Para enviar hombres al pelotón de fusilamiento, la prueba judicial es innecesaria. Estos procedimientos son un detalle burgués arcaico… Un revolucionario debe convertirse en una máquina de matar motivado por el odio puro”. También con una notoria anticipación por la preocupación de la Sra. Fernández y el Dr Zaffaroni -que recientemente se mostraron consternados porque no existe el Estado de Derecho en la Argentina- el canalla los aliviaba de su desasosiego haciéndoles ver que sus inquietudes son meros “detalles burgueses” y que el comunismo es mucho más expeditivo a la hora de resolver entuertos judiciales.

 

10.- “Los bolivianos son como unos animalitos”. En otra inefable acotación que reafirma el visible compromiso del marxismo con los pueblos más pobres de América, el Che deja en claro el amor tierno que profesaba por el último país en el que se dedicó a satisfacer sus verdaderos y más primarios instintos: los de matar a mansalva a quien se cruzara en el camino. Con esta frase seguramente quiso decir que su excursión revolucionaria por Bolivia tenía para él el mismo sabor que salir de cacería.